¿Alguna vez has cerrado los ojos justo cuando empiezan a caer las primeras gotas de lluvia sobre la tierra seca?
Ese olor tan característico, fresco, nostálgico y cargado de promesas, tiene un nombre precioso:
Petricor.
Quienes escribimos solemos buscar las palabras en los libros, pero a veces las palabras más importantes de nuestra vida nos encuentran de la forma más inesperada, en los momentos más difíciles.
El nombre de la novela no lo elegí yo; lo eligió el propio Manuel (él Manuel de la vida real). Pero la decisión de que Petricor tenía que ser el título definitivo de esta aventura nació de una dolorosa, aunque mágica, coincidencia.
Una señal en mitad de la tormenta
Hace unos meses, me tocó vivir uno de esos momentos que te rompen por dentro: despedirme de mi mascota, mi familia. Mientras esperaba en esa fría y silenciosa sala de espera de la veterinaria, sintiendo cómo el mundo se desmoronaba un poco, levanté la vista.
Allí, colgado en la pared, había un cartel explicativo sobre el significado de una palabra: Petricor.
En mitad de la tristeza, leer esa palabra y su significado me tocó el alma de una manera inexplicable. Sentí que era una señal. El petricor es el olor a tierra mojada, sí, pero también representa la tregua, la promesa de que la lluvia limpia el dolor y de que siempre, tarde o temprano, vuelve a salir el sol tras la tormenta.
Cuando llegó el momento de bautizar esta novela ambientada en la Gran Canaria del S.XIX, supe que no podía llamarse de otra manera. Le dije rápidamente a Manuel que así se llamaría el libro, y desde ese instante, el título se sintió como el destino. Tenía que ser Petricor.
¿Por qué esta historia huele a tierra mojada?
Esa palabra que Manuel eligió y que me encontró en la veterinaria define, punto por punto, el alma de lo que vas a leer. Abrazar este título tiene tres razones de ser:
El reencuentro con el pasado (y secretos enterrados): Al igual que la lluvia despierta los aromas ocultos de la tierra seca, esta historia desentierra secretos del pasado de la isla que han estado silenciados durante dos siglos.
La tormenta antes de la calma: Los protagonistas de Petricor se enfrentan a sus propias tormentas personales, a pérdidas y a dolores profundos. El "petricor" representa precisamente lo que queda después: la tregua, la esperanza de un nuevo comienzo y un amor que sana.
La esencia de nuestra tierra: Quienes conocen bien Gran Canaria saben que el viento, el mar y la tierra tienen una fuerza única. Quería que al leer la novela no solo imaginaras los paisajes del siglo XIX, sino que casi pudieras olerlos.
Para mí, escribir esta novela está siendo mi propio "petricor": un proceso de limpiar el ruido del día a día y transformar los momentos difíciles en algo bonito, conectando con el amor de verdad y con las raíces de quienes caminaron antes que nosotros por estas mismas calles.
Hablemos tú y yo...
Quiero que este rincón sea una charla compartida, así que hoy te pregunto a ti:
¿Conocías el significado de la palabra Petricor?
Y lo más importante... ¿cuál es ese olor que a ti te transporta inmediatamente a un momento feliz de tu infancia o de tu vida? (El mío, sin duda, es este).
¡Te leo en los comentarios! Nos vemos en el próximo capítulo para viajar en el tiempo hasta el siglo XIX.