Como os adelanté, todo empezó gracias a Los Bridgerton. Lo que comenzó casi como un juego inocente acabó convirtiéndose en una de las conspiraciones literarias más divertidas de mi vida.
Para poneros en situación, hay un detalle importante: la distancia. Ambos somos de Canarias, pero yo soy de Tenerife y él es de Gran Canaria. Por eso, el inicio de esta aventura se fraguó en la distancia, casi en su totalidad a través de pantallas.
Para meternos de lleno en el papel de la época y hacer el proceso más ameno, Manuel y yo adoptamos una manera muy peculiar de hablarnos por chat: para mí, él se convirtió en el «Señorito Manuel» y yo para él en su «Lady Whistledown».
(En otro capítulo os contaré cómo evolucionó mi pseudónimo, porque a medida que avanzábamos, sentí que ya no era del todo ético que me llamara así, por mucho que debiéramos nuestra unión a la serie. Pero como juego inicial... era divertidísimo. ¡Prometo adjuntar capturas de pantalla de esas conversaciones más adelante para que os echéis unas risas!).
Un secreto a voces (y el truco de los lectores beta)
Mientras nosotros conspirábamos por chat, el mundo exterior no tenía ni la más remota idea de nuestro acuerdo. Era, y sigue siendo, nuestro gran secreto.
Aunque al final la gente más cercana siempre termina atando cabos, mantener el misterio de cara a la galería nos dio una ventaja maravillosa para la novela. Cuando entregaba borradores de los capítulos a mis lectores beta, nadie sabía que Manuel era el protagonista de carne y hueso. De esta manera, conseguía opiniones 100% sinceras sobre él, sin que nadie se viera en la obligación de decir algo bueno por el simple hecho de conocerlo en la vida real.
Pero claro, tarde o temprano, el juego virtual tenía que trasladarse al mundo real...
El día de la reunión: ¿Cómo disimular?
Llegó el día de la gran reunión presencial con todo nuestro círculo social. ¿La gran pregunta? ¿Cómo íbamos a tratarnos para que absolutamente nadie sospechara de nuestro pacto secreto?
No os voy a mentir: yo estaba nerviosa y dejé que Manuel diera el primer paso. En mi cabeza, imaginaba que nos daríamos la mano con formalidad, como dos personas que apenas se ubican. Pero... ¡no! Fue muchísimo mejor. Nos saludamos con una naturalidad tan pasmosa que parecía que nos conocíamos de toda la vida.
Eso sí, Manuel me odió un poquito durante el resto de la velada. ¿El motivo? Mi curiosidad de escritora no tiene freno. Empecé a hacerle preguntas sutiles que "no debía" hacer allí delante de todos, poniéndonos al límite de que nos descubrieran.
Pero es que para crear un personaje basado en alguien real, necesito saber mucho más de lo que él me cuenta voluntariamente. Así que activé mi observación innata y le hice un estudio silencioso durante toda la reunión: cómo se movía, cómo gesticulaba, cómo se comportaba con los demás...
A día de hoy, Manuel todavía no se cree cómo, en cuestión de unas pocas horas, logré captar su esencia de forma tan perfecta para plasmarla en el papel. Supongo que es un pequeño don que esta autora trae de fábrica.
Detallista de nacimiento
Tengo que reconocer algo públicamente en este búnker: este chico es detallista de verdad. No de esos que te venden humo o intentan aparentar; lo es de forma innata. Aquel día tuvo un detalle conmigo increíble que jamás voy a olvidar.
(Sí, Manuel, sé perfectamente que me estás leyendo ahora mismo detrás de la pantalla... pero recuerda que el trato de este portafolio era destripar la historia real de cómo nos conocimos, ¿no? ¡Y esta autora no sabe mentir!)
La complicidad que nació de ese encuentro presencial y de sus detalles cambió el rumbo del libro por completo. Pero me temo que por hoy ya os he dejado bastantes confesiones sobre la mesa...
El buzón de Lady Whistledown... digo, de Yota:
Hoy nos hemos metido de lleno en el espionaje de la vida real. Así que decidme:
Si tuvieras que escribir un libro con un amigo en secreto, ¿crees que lograrías disimular en público o se te notaría en la cara al primer segundo?
¿Qué os parece la dinámica del "Señorito Manuel" y su escritora?
¡Nos leemos abajo en los comentarios! No olvidéis guardar la historia para no perderos la evolución de mi nombre en el próximo capítulo.