Conociendo al seductor (editando)

capítulo 27

 

 

Para salir vendedor en el amor… ¡debes ser estratega!

 

 

Siento una extraña sensación recorrer mi cuerpo, son nervios y angustia. Es culpa siento que algo está saliendo mal.

Continuo mi camino hacia la puerta, Cristian me ve con cariño mientras le paso la toalla que traía para que se seque.

            -Gracias baby- no le respondo nada, lo miro con el ceño fruncido para que se quite de la puerta, no sé por qué no ha sido capaz de abrirla del todo.

            -permiso Cristian- le digo con un poco de apatía, termina de abrir la puerta finalmente sin retirarse, miro que Bako, tiene su pelo totalmente mojado. ¿Cómo Cristian no lo invito a seguir?  ... Bako mira fijo, mientras Cristian le responde con rabia en la mirada. Siento que en cualquier momento esta situación se tornara complicada.

            - Hola hermosa- lo dice muy tranquilo mientras me sonríe levemente, y sin ser invitado entra. Me toma de la mano y prácticamente me guía hacia el interior de mi apartamento. Solo volteo a ver a Cristian mientras le veo su cara descompuesta.

            -Cristian ponte como, ya regreso- ponte cómodo en esa sala. Siento gracia interna de pensar que le pido ponerse cómodo en la única silla que existe en esa sala.

Pero más me asombra la actitud de Bako, camina por mi apto, con tanta familiaridad que es lógico que Cristian debe estar pensando que ya Bako ha entrado con antelación.

Bako se detiene un pequeño segundo y al ver que es la cocina, entra seguido por mí.

            -Bello comedor hermosa- le sonrió, pues mi comedor me encanta, tiene un estilo vintage, tiene flores naturales de colores en un angosto pero alto florero de vidrio.

La mesa es de madera al igual que sus cuatro cillas, es blanco y el tapiz es estampado con pequeñas flores rojas carmesí, combina perfecta con las dos lámparas en nido café claras que caen desde el techo, en la mitad de la mesa.

            -Gracias Bako, cuando quieras te invito a comer aquí-  me mira con detenimiento, mientras eleva un poco su sonrisa.

            -¡Claro que disfrutare aquí con tigo!-

Me pongo roja, pues ¡como insinúa tal cosa!, quito mi mirada pues siento que mi cara arde, pero en ese momento el habla al iodo

            -Hermosa eres una mal pensada, quien lo creería con esa cara de ángel, pero no te preocupes, soy un caballero y nunca dejo una invitación servida, menos esta tan generosa de tu parte-

Me giro para verlo de frente, ahora me siento peor que hace un momento, pero no puedo callar y permitirle que vea, que me ha dejado sin palabras.

-Ya mostraste el entusiasmo, al mal interpretar mis palabras-.

-¿acaso mi ligera imaginación recibirá castigo?-

-No tu imaginación, pero si tu osadía, al entrar de esa manera hasta mi cocina sin ser invitado-

Transforma su semblante cálido por uno serio y fijo.

            -Es que acaso, ¿no soy bienvenido Amalia?, porque he encontrado a alguien muy cómodo en tu casa…

Me siento juzgada por su pregunta, en realidad muy incómoda, como saca conjeturas a la ligera. cuando le voy a responder me sorprende abrazándome, y tiemblo ante su tacto, esta frio, aun mas mojado que cuando nos despedimos.

            - ¡No respondas hermosa!, - su tono es tan sutil y amable, que pasa cada fibra de mi cuerpo

- pero esto es exactamente, como se sienten tus juicios hacia mí bellezza!

Siento que podría desvanecer en sus brazos, no solo por sus palabras que suenas encantadoras a mi oído, si no la manera en la que me acaba de mostrar la posición incómoda, en que lo he colocado hace un rato al cuestionarlo.  le doy un beso en su mejilla y me aparto de Bako sonriéndole con picardia, en ese momento veo a Cristian entrar por el marco de la cocina.

            -Baby, te hablo mañana- lo miro con intriga, no sé por qué deberíamos hablar, por lo visto nota que dudo.

            -recuerda que el sábado es el cumpleaños de mi abuela, y te hizo su invitación personalmente hace unos días-

Pongo mi cara de asombro, ya lo avía olvidado, la abuelita de Cristian es un amor, muy tierna, dulce y amable.

-Lo había olvidado, pero lo solucionare- lo digo mirando a Bako, pues ya me había comprometido verme con el sábado.

-Vale- se acerca dándome un beso en la mejilla y saliendo del apartamento.

 

Bako me mira con sorna y se sienta al comedor, mientras escuchamos que la puerta de salida se cierra.

            -Yo que tu hermosa miraba si no se quedó escondido debajo de los muebles de tu sala o algo así-

Su comentario me hace reír.

            -Eres cruel Bako-

            -Y tú, una chica con sala vacía y un ex novio muy escurridizo-

Bako me mira con suficiencia.

            -primero, sala vacía si, segundo, ex escurridizo no- le contesto con ademan en mis manos contando uno y dos a mis respuestas.

            -Mi hermosa Amalia, solo tú crees que llego casual justo después de que me fui. -

Sus palabras me hacen pensar que tal vez Bako se dio cuenta de la presencia de Cristian y por eso regreso, pero entonces si fue así…

            -Entonces por qué te devolviste, ¿Qué estabas esperando encontrar?

En su rostro no hay expresión alguna, no puedo entender si es que lo hizo a propósito ¿esperando ver qué? ¿Qué tal vez soy como él? Mi semblante se hace rígido, lo siento en la expresión de mi entre seño.

Bako se para de su silla y se acerca a la mía, ofreciéndome la mano para que me levante.

Pero no la acepto, el toma el florero con una de sus manos, colocándolo sobre una silla, solo observo sus movimientos sin preguntar. Justo siento que me toma en sus brazos levantándome de la silla, como si yo fuera una ligera hoja de papel, me acuesta sobre la mesa y con sus manos sujeta mis muñecas contra esta hacia mis dos costados. Lo miro extasiada, lo veo casi encima mío, la vista desde aquí es maravillosa, y la soledad de mi apartamento permitiría que cualquier crimen pueda suceder. El irrumpe el silencio del momento…




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