Constante Amenaza; Part 2

CAPITULO 25

 

***

7 meses después.

***

 

Narra Albert.

 

Estos días me estoy volviendo loco, es demasiado trabajo para cualquiera, fotos, firmas y además mi hermosa novia está muy complicada con el embarazo. Me estoy preocupando demasiado, creo que alguno de estos días me va a dar un ataque, además Elizabeth está de lo más relajada y eso me preocupa demasiado, no tiene cuidado con nada.

–Amor, cualquier cosa me avisas, de verdad – Liz baja del auto como si nada.

–Amor, tranquilo, Leslie aún se va a quedar en mi panza – dice ella de lo más tranquila – adiós mis amores – le lanza un beso a nuestros hijos que están en la cabina de atrás – Albert, que no se te olvide pasar al Hospital, tus papás te dejaron a cargo y no has hecho nada. David llega en 2 horas, para que lo vayas a buscar. Creo que solo era eso. Te amo.

La veo ingresar a la casa de Chris, por suerte se que con su mejor amiga se encontrará bien, por lo menos Samantha es más responsable y creo que es sólo porque quiere estar bien para el día en que le dieron la hora para su cesárea, ella no quiere sufrir nuevamente.

Estoy por salir nuevamente camino a la oficina cuando mi celular suena, es mi cuñado.

 

Albert, tienes 15 minutos para llegar.

–Pero Chris, son 30 minutos desde tu casa a las oficinas, además tengo que pasar al hospital. Y tengo que ir a buscar a mi David al aeropuerto.

–No me interesa, en 15 te quiero acá 

 

Maldición, es que cualquiera que tenga apellido Dallas me desesperan. Conduzco a la empresa, el Hospital puede esperar. Llego 5 minutos más tarde de lo que Chris me había dicho. Dejo el auto en el estacionamiento y bajo a los niños, los paso a dejar a la guardería en el primer piso y luego voy a vestuario esperando que el mellizo de mi novia no me diga nada. 

–¡¡5 minutos tarde!! – me grita Chris – sorprendente como pude llegar antes que tú – se comienza a reír como desquiciado.

Hubiese llegado a tiempo si no fuese porque a Liz en la mañana se le ocurrió tener sexo y luego nos retrasamos más de la cuenta, y sí, la culpo a ella porque pues incluso embarazada se me hace irresistible. Pero el punto es que por su culpa nos retrasamos.

–¡¡Chris, llegas tarde!! – le grita Sandra, no entiendo, Chris solo sigue riendo – gracias a que llegaron tarde van a tener que hacer la sesión en la tarde. Tienen la mañana libre.

Miro a Chris que sigue riendo, si por algo es el mellizo de Liz y ambos están igual de locos, aun así, los quiero. Le pego en el brazo para ver si me puede decir que maldita está pasando.

–Es muy chistoso, resulta ser que cuando tu llegaste a dejar a mi hermanita, yo todavía no salía de la casa, salí después que tu y aún así llegue primero, eso sí, casi mato a la Christy.

–IDIOTA – gruño fastidiado.

–Uh, ni el sexo te quitó lo cascarrabias está mañana – dice riendo.

–¿Cómo?

–Conozco a mi hermana, somos iguales – alardea.

—Eso explica lo extasiado que estás.

–¿Se nota demasiado? – pregunta sonriendo.

–Idiota.

Caminamos a la cafetería porque ya que tenemos la mañana libre, entonces mejor ir y desayunar de buena manera, es cuando vamos llegando que suena el celular de Chris. Le pone altavoz porque es Sam.

 

Amor, necesitamos urgente que vengan, Liz respira, amor apúrense, los estamos esperando.

 

–¿Qué? – me pregunta como si yo supiera.

–Mierda...

–O ya entendí – nos quedamos mirando y luego corremos.

Recorremos los pasillos a la salida, todas nos miran como si fuéramos el espectáculo del momento, pasamos la maleta de Liz al Jeep de Chris y nos vamos a la casa.

–¡¡Mierda!! Tenía que ir a buscar a David – recuerdo subiendo al Jeep.

–Pero mandemos a Matt o Andy – dice Chris.

 

–Princeso, vamos a ir con las chicas al Hospital, necesitamos que alguien vaya a buscar a David al aeropuerto.

–Ya, yo voy, ¿A dónde lo llevo?

–A donde Mary

–Ok, avisen cualquier cosa.

–Ya

 

O sea, Chris nunca sobrepasa los límites de velocidad, pero esta vez es la excepción, pero es que en realidad esto es una urgencia. Llegamos a la casa y sin apagar el auto corremos por la casa hasta que llegamos donde las chicas, las dos están en los sofás, poco y lloran.

–¿No se podían demorar más? – se queja Sam.

–Si nosotras les decimos que se apuren es que conduzcan a 180 o más, esta mierda duele mucho – le sigue Liz. Hablan tan bonito – y ni creas que me vas a dejar embarazada nuevamente – me apunta como si yo fuera el culpable de todo.

–Perdón amor – digo acercándome a ella, me besa a penas estoy frente a ella.

–Te amo, pero ayúdame.

La tomo en brazos y buscando su cartera las llevamos en brazos al Jeep y nos subimos. Llamo al Hospital para pedir que nos tengan listas las habitaciones, una al lado de la otra porque así es como ambas pidieron, no se separan ni para parir.

Cuando llegamos al parking del Hospital, nos bajamos y bajamos a las chicas, además de las maletas, nos tienen las sillas de ruedas y nos esperan 2 enfermeras para cada una. Mientras llevan a las chicas a las habitaciones nosotros las inscribimos en el sistema.

–Suerte – me dice Chris.

–Igual a ti.

Nos separamos para entrar a la habitación.

 

Narra Liz.

 

Si no hubiese sido por el puto chiste de Sam, ahora no estaría por dar a luz a mi hija. Se me rompió la fuente y aún me faltaba un mes, razón tenía mi doctora al decir que tener sexo tan continuamente podía hacer que se adelantara el parto, pero jamás le creí y ahora mi hija va a nacer con 3 semanas de adelantada a la fecha en la que teníamos planificada la cesárea.




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