Continuar: el comienzo

Capítulo 5: Despertar: parte 1.

La sobra de un día que está a punto de terminarse me despierta, silencios en una llana penumbra. Mi mente da vueltas, lo único que recuerdo es que estaba huyendo de algo, no sé qué. Talvez todo era solo un sueño «un pésimo sueño», sentía un dolor en cada parte de mi cuerpo, excepto en mi brazo «podrían habérmelo cortado y no me daría cuenta» ¿Dónde estaba? ¿Qué es este lugar? Sabia tan poco del cómo y del porqué de mi condición, pero más aun del como llegue allí. Volteé a un lado solo para reconocer el área: nada logró llamar mi atención más que unos grandes ojos azules mirándome fijamente.

- ¿Quién...? -un dolor en mis pulmones apenas me dejaba hablar.

-parece que despertaste, ¿cómo te sientes? -agarrándome las mejillas, una joven amable me miraba fijamente

«¿Quién es?»

La chica aparto sus manos de mi rostro y se me quedo mirando. Trate de pararme para ver si talvez podría moverme: solo las piernas y un solo brazo tenían movilidad, el otro lo tenía vendado completamente. Intentaría levantarme a como de lugar, pero al primer intento mis piernas perdieron absoluta estabilidad haciéndome desplomar y, peor aún, justo sobre aquella chica.

-Mierda, lo siento -dije apenado - ¡lo siento!  Ya... ya me quito.

Traté de pararme, pero no pude. La chica, en cambio, me miraba con cara de inocencia, ¿acaso no le molesta que me haya caído encima de ella? De la nada y con una sonrisa en su rostro ella comenzó a gritar:

- ¡Taikiii! Ya despertó –mirando hacia arriba.

- ¿Quién…? -miré como pude hacia arriba, la otra chica me miraba muy molesta con un bate bien sujeto con la mano.

- Maldito... ¡Pervertido! -grito ella antes de dejarme inconsciente.

***

Desperté unas cuantas horas después, tenía a la chica del bate sentada muy cerca mío y a la otra chica parada a un lado, observándome como hace rato. Hablando entre ellas logré escuchar un poco de lo que decían.

-Dije que era mala idea tener a este aquí, parece que ya despertaste depravado sexual -dijo la tal Taiki mirándome con recelo. Sin dudarlo respondí al instante:

-No soy ningún depravado ¿Sí? Solo que… perdí control de mi cuerpo y me caí, eso es todo.

-Ja, ja, si claro, ya me lo creo, desgraciado – dijo dándome un golpe en una de mis costillas.

- ¡Taiki, no seas mala! –dijo la chica de los ojos azules.

-Y tú no seas tan estúpidamente inocente Rei.

Tras ese pequeño revuelo trate de visualizar una salida. A unos cuantos metros, cerca de unos estantes, estaba una escalera que apuntaba a una puerta que daba a la calle, según se dejaba ver por el pequeño y estrecho cristal a los lejos en lo alto de esta.

-Ya me voy, ¿Sí? –dije tratando de pararme e ir lo más rápido que pudiera hacía las escaleras y luego hacía la salida.

- ¡No te vayas todavía! – dijo Rei saltando en mi espalda y tumbándome de nuevo sobre el suelo.

- ¡No! Déjame, quiero irme- grite desde el suelo.

-Primero tenemos que llamar a tu amigo –dijo Rei.

- ¿amigo? -pensé – ¿de quien hablas?

-El otro tipo, Connor. Él nos pidió que lo llamáramos apenas despertaras –dijo Taiki mientras bajaba las escaleras –lo llamare por el teléfono de la entrada, mientras tu Rei mantente sobre su espalda para que no escape.

- ¡Está bien! – dijo Rei dando un salto bruscamente encima de mi espalda.

-No pareces malo, al igual que tu amigo- dijo -soy Ikari Rei, ¿Cómo te llamas? –me decía mientras me retenía con todo el peso de su cuerpo.

-Soy Kazuo…

Luego de unas cuantas horas se escucharon unos pasos, subiendo por las escaleras llego Taiki diciendo en voz alta:

-El idiota de tu amigo no contesta.

-Oye, ¿cómo que no contesta?, espero que no le haya pasado nada malo- dijo Rei preocupada.

Un silencio incomodo inundo la sala. De repente, un golpe se escuchó desde el piso de abajo, alguien tocaba la puerta de la casa. La tocaron varias veces, como si estuvieran desesperados por entrar.

- ¡Yo voy! –dijo Ikari para luego salir corriendo hacia las escaleras.

Un extraño presentimiento paso por mi mente, era un recuerdo familiar que me obligo a gritar sin pensar:

- ¡NO, espera! ¡No vayas todavía!

Sorprendida, Ikari dejo de correr y volteo hacia mí:

- ¿ah? ¿Por qué? 

Un extraño sonido se conjunto de un chillido muy agudo se cómo un algo acercándose muy rápidamente. Unos instantes después una gran explosión destrozo la puerta. Consternado, mirábamos hacia la brecha que se había originado y la inmensa nube de polvo que inundaba la casa entera. Rei, por su parte, seguía parada cerca de las escaleras viendo hacia la entrada. No sucedió nada durante unos segundos, solo se veía el polvo creado a raíz de la explosión, ella empezó a retroceder lentamente, mientras subía las escaleras.

Atónitos por la situación quedamos paralizados en el centro de la habitación. Una segunda explosión hizo templar la casa y nos lanzo por la ventana. Caímos uno sobre el otro en cadena: Taiki sobre mí, y Rei sobre ella. En mi interior sentía como mis órganos se aplastaban y mi espalda tronaba, pero desde la boca de Taiki solo se dejó oír:



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En el texto hay: misterio, ciencia ficion, drama

Editado: 09.02.2022

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