Connor abrió los ojos, ya no estaba en la fábrica, no había personas a su alrededor. Se encontraba frente a frente con un señor robusto, carente de cabello y de gafas negras, vestido formal y con una sonrisa claramente marcada. Él no entendía dónde estaba, ni que había pasado con todo el mundo, «¿Quién es esta persona? ¿Dónde está todo el mundo? ¿Los habrán matado?». Antes de dejarse llevar por sus pensamientos
-Qué tal Connor, según veo ya has despertado, ha pasado un mucho tiempo desde la última vez, aunque hay cosas que no cambian. Según veo has salido al mundo pensando que eres el héroe de otra historia creada por tu imaginación.
Sabes bien que nada de lo que ves es real, ¿verdad? ¿O piensas que todos los que te rodean existen?
Quiero aclarar que si bien has sido tú el que ha creado algo magnifico, no era para lo que te imaginabas, solo era un simple antídoto para la demencia, la perdida de memoria y en tu caso, la esquizofrenia.
Mira a tu alrededor, personas que no están ahí, reacciona. Le inventaste una familia Kazuo, y te hiciste otra con Miharu. Para tu ventaja, ella si llego a amarte, y eso es bueno, si tan solo no creyeras de ella algo más allá de lo que paso en aquel café.
Has matado gente que te atacaba según tu visión. Has huido de personas que nunca existieron.
¿Cuánta sangre debe correr Connor para que entiendas que nada de lo que existe es real? Esta será la última vez que dañas a otras personas, ya no habrá más oportunidades. Puedes elegir, ¿Quieres tu concluir con esto o prefieres que la justicia haga su parte?
Connor miraba al suelo, prefería no creer lo que le decía esta persona, pero si sentía en su interior que había un aló de verdad en todo lo que decía. Miro sus manos que colgaban de la silla en la que se encontraba. Se asombro por el hecho de que estas seguían cubiertas de sangre de aquella mujer que intentó asesinarlo, pero ¿Qué de todo ello era real al final? Muchas de las cosas que había vivido se asemejaban a sueños, eso era algo que había presentido, pero siempre prefirió creer que su vida tenía más sentido y que por una vez en su vida podía ser el protagonista de una historia que, para él, era la única que existía. Pero ahora, dentro de esas cuatro paredes completamente blancas, sentado delante de un escritorio de madera al frente de la única persona que pareciera darse cuenta de todo lo que había estado haciendo hasta ese momento.
Su sonrisa, su semblante, ¿quién más podría ser esta persona? Shinny, después de tantos años ha vuelto, o, mejor dicho, ha logrado traerlo de nuevo a la realidad. Queda poco para el final, ¿Una bala entre los ojos o una caída desde lo más alto? No, no creo que le deje hacer nada de eso.
Shinny se puso de pie, le dio una palmada en su hombre dándole tiempo de tomar una decisión. Salió de la habitación dejando todo en un profundo silencio. Connor, ya había tomado una decisión desde que este paso por la puerta. Se puso de pie, camino hacía la puerta para ver que era esa realidad de la llevaba tanto tiempo huyendo.
Tras la puerta, un rostro familiar lo esperaba. Miharu, aquella persona con la quien tuvo una vida, de la cuál no recordaba, o prefería no hacerlo. Aceptando la realidad no dijo una palabra, se acerco a ella, beso su frente, estrecho su cuerpo en un fuerte abrazo, y finalmente pidió que concluyera con lo que había comenzado. Shinny tomo un arma, la cual siempre tuvo a su disposición, apunto hacía su cabeza y disparo sin pensarlo. Una bala precisa que puso fin a una vida de soledad. Aquella fabrica era una cárcel de la que fue preso durante años, y aquel lugar, el punto más alto de aquella ciudad abandonada realmente hacía ya mucho tiempo.
Su vida transcurría frente a sus ojos mientras caía poco a poco. El final del recorrido de una vida trágica llegaba con su cuerpo estrellándose contra el suelo. Aquella luz se apagaba y Shinny y Miharu lo observaban desde las alturas. No evitaron lo inevitable, y prefirieron que todo termine antes que llegará más lejos.
¿Qué de todo fue real al final? Podría decirse que, todo. Una historia existía en la mente Connor. La otra finalizaba con él, tendido el suelo polvoriento de Thames Town, su último hogar, y maldición.
Editado: 31.12.2025