Contra Todo

Capítulo 27 "Es hora"

¡FELIZ NAVIDAD MIS TINTAS! Espero que la esten pasando muy bien con sus familias, aquí les va mi regalito de navidad. El maraton no es tan largo como hubiera querido, pero les digo de ante mano que va con todo mi amor.

Millones de gracias por leer, por dar estrellita y comentar. No saben lo bien que me hace sentir que les esté gustando lo que escribo c":

Bueno, les dejo los capítulos, l@s quiero un monton y espero que les guste.

Besos, I.

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Sábado, 23 de abril, 2022.

 

Se mueven sigilosos, rápidos y ansiosos. La noche es perfecta, la luna esta Nueva, el cielo con algunas nubes, la noche fresca y silenciosa. Nadie los ve avanzar, nadie los ve detenerse, nadie los ve vigilando desde las copas de los árboles esperando su señal.

Cronometrados con reloj esperan la hora indicada, ni un minuto antes ni un minuto después, tiene que ser tal y como se dijo, ningún error debe pasar.

Entre todos el más vigilante es él. Observa con atención como la familia real se separa en uno de los patios del castillo. Entras de a poco, a diferentes horas. Eso es bueno para él, significa que a la hora del suceso ellos estarán separados unos de otros.

“A las diez todos se comienzan a acostar”, le dijo Ionel, “Los primeros son Gabriela, Trevor y Spencer”. Así fue, la pareja con el bebé entraron pasada las diez de la noche. “Luego entran los reyes y el príncipe”, sonrió al ver cómo las palabras de su informante eran tan ciertas como su existencia, “Finalmente, los últimos siempre son Nandru y su Alma. Este la deja en la entrada del castillo, se despiden, ella sube a su bicicleta y se va”, correcto. “En ese momento el castillo queda prácticamente desierto hasta el otro día” y ese era el momento para atacar.

Alexandrum mira su reloj en su muñeca derecha. Faltan exactamente cinco minutos para las once de la noche, cinco minutos más y tendría que moverse.

Miró a su alrededor. Ionel está a su izquierda mirando al frente metido en sus pensamientos. Ver a su hermano despedirse de su Alma, a sus primos entrar al castillo como en una noche normal, a su pequeño sobrino dormido en los brazos de Max y al pequeño Spencer totalmente perdido en sus sueños no le hizo muy bien. Un dolor punzante en su pecho le indicó que esto no era lo que quería, pero al mismo tiempo su mente le repetía una y mil veces que era totalmente necesario para lograr su venganza y el puesto en la familia real que tanto había anhelado.

Alex lo miró con una pequeña sonrisa en sus labios. La verdad le hace bastante gracia los sentimientos encontrados de Ionel y ver su reacción es aún más divertido.

Volteó a su derecha y miró al que fue su mejor amigo por décadas. Mihai, contrastando con Ionel, mantenía su mirada en el vacío del suelo. “Estoy embarazada” resuena en su cabeza como una pelota de pin-pon. El pobre se había quedado mudo ante la noticia, quiso sonreír, quiso alegrarse, pero no pudo más que soltar lágrimas de dolor, tristeza y arrepentimiento. “¿Estás bien, cariño?”, le había preguntado preocupada Roux, por un instante pensó que él no estaba tan feliz como ella creyó que lo estaría, se equivocaba, él estaba feliz pero al mismo tiempo estaba perdido. Aun así, entre lágrimas, asintió con la cabeza, sonrió lo más feliz que pudo en esa situación y la abrazó con fuerza. En consecuencia, Mihai se quedó con ella hasta que logró conciliar el sueño. “A la mierda el plan”, pensó, “Me tengo que quedar”, pensó nuevamente, "No me iré”, sentenció. Se dispuso a quedarse con ella en la cama cuando vio una sombra moverse afuera de su casa, iba y venía dando vueltas. Intentó ignorarlo, no tenía para qué salir para darse cuenta de que era Alex. Pero le fue inevitable levantarse a verlo cuando este casi rompe la puerta a puñetazos. Se enfrentaron los dos. “No iré”, le decía, “Claro que lo harás”, le respondía. Finalmente terminó cediendo al escuchar decir a Alex que si no lo hacía haría de su vida un infierno. Dejar a Roux es lo más difícil que tuvo que hacer en toda su vida. “Te amo y perdóname, haré todo lo posible por volver.” así termina la carta que le había dejado pegada en la puerta de la casa.

Alex vuelve a sonreír, sabía perfectamente que Mihai se echaría para atrás en el último minuto y al ver que no llegó a la hora estimada supo que tendría que ir a hacerle una visita y recordarle porqué había aceptado.

Miró nuevamente su reloj, finalmente el minutero estaba apuntando a las diez con cincuenta y nueve minutos. Vigilante observó como el segundero se movía rápidamente. 55 segundos, 56 segundos, 57, 58, 59 y finalmente 60 segundos. El minutero avanzó y se detuvo en el doce, el horario en el once.

Una sonrisa digna del Guasón se posó en los labios de Alex. Alzó su mano y dos dedos, balanceó su mano hacia atrás y luego hacia delante apuntando al castillo. Inmediatamente los demás corrieron hacia las puertas abiertas del castillo (cortesía de uno de los infiltrados del castillo). Mihai e Ionel salieron de su mente y volvieron a la realidad al ver a las personas pasar a su lado. Alex se paró en la rama en la que se encontraba escondido, seguido de ambos, y miraron a los vampiros avanzar rápidamente hasta las puertas.

—Aquí vamos— dijo con total entusiasmo como si su vida no estuviera en juego como cualquier otra. Saltó de la copa del árbol y apenas tocó suelo corrió detrás de sus aliados. Ionel y Mihai lo siguieron.




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