Contra Todo, Contigo

La verdad que rompió todo

Los días seguían pasando y aunque la relación entre Valeria y Mateo
continuaba, ya no era la misma. La distancia, los secretos y las
inseguridades estaban dejando marcas que ninguno de los dos podía
ignorar.
Una noche, mientras hablaban, Mateo descubrió algo que jamás pensó
encontrar.
Al principio no quiso creerlo.
Intentó convencerse de que estaba entendiendo mal.
Pero la verdad estaba frente a él.
Valeria había seguido hablando con su ex cuando ellos apenas comenzaban
a conocerse.
Sintió un nudo en la garganta.
Las manos le temblaban.
Y por primera vez desde que la conoció, sintió que no sabía quién era
realmente la persona de la que se había enamorado.
—¿Es verdad? —preguntó Mateo.
Valeria sintió que el corazón se le detenía.
—¿Qué cosa? —respondió intentando ganar tiempo.

—No me mientas otra vez, por favor. ¿Es verdad que hablabas con tu ex
cuando ya estabas conmigo?
Por unos segundos todo quedó en silencio.
Valeria sabía que no podía seguir ocultándolo.
—Sí... —susurró—. Pero no era como tú piensas.
Mateo cerró los ojos.
Aquella respuesta fue suficiente para romper algo dentro de él.
—¿Entonces todo este tiempo me mentiste?
—No, Mateo, escúchame...
—¿Qué quieres que escuche? ¿Que mientras yo me enamoraba de ti
seguías hablando con otra persona?
Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Valeria.
—Yo estaba confundida. No sabía cómo manejar las cosas. Te juro que
nunca quise hacerte daño.
—Pero me lo hiciste.
Aquellas palabras le dolieron más que cualquier grito.
Porque sabía que tenía razón.
Durante varios minutos intentó explicarle todo.

Le pidió perdón.
Le dijo cuánto lo quería.
Le prometió que nunca volvería a ocurrir.
Pero el daño ya estaba hecho.
Finalmente Mateo habló.
—Creo que necesito alejarme.
Valeria sintió que el mundo se derrumbaba.
—Por favor no hagas esto.
—Lo siento, Vale. De verdad lo siento.
Y esa noche terminó la llamada.
Cuando la pantalla del celular se apagó, Valeria rompió en llanto.
Se encerró en su habitación.
Lloró hasta quedarse sin fuerzas.
Porque en ese momento comprendió que había perdido a la persona que
más amaba.
Mientras tanto, Mateo salió a caminar intentando despejar su mente.
Sus amigas intentaban hacerlo sonreír.
Intentaban distraerlo.

Pero ninguna conversación lograba borrar el dolor que sentía.
Los dos estaban sufriendo.
Los dos seguían pensando el uno en el otro.
Pero ninguno sabía si aquella historia tendría una segunda oportunidad.
Y aunque parecía el final, en realidad era solo el comienzo de la etapa más
difícil de su amor.




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