Contra Todo, Contigo

Cuando todo salió mal

Después de volver, las cosas parecían mejorar poco a poco.
Aunque ya no tenían la misma libertad de antes, buscaban cualquier
oportunidad para verse.
Mateo iba algunas veces a escondidas hasta la casa de Valeria.
No importaba si solo podían compartir unos minutos.
Para ellos era suficiente.
Una tarde estaban juntos como cualquier otro día.
Reían.
Conversaban.
Disfrutaban el poco tiempo que tenían.
Pero de repente escucharon la puerta abrirse.
Era la mamá de Valeria.
El corazón de ambos se detuvo por un instante.
—¿Qué hace él aquí? —preguntó ella con enojo.
Mateo intentó hablar.
—Señora, por favor, escúcheme...

Pero ella no quiso escuchar nada.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Las discusiones comenzaron.
Los nervios aumentaron.
Y antes de que Valeria pudiera entender lo que estaba pasando, se encontró
fuera de su propia casa.
Aquella tarde sintió que el mundo se estaba derrumbando.
Lo único que quería era desaparecer por un momento.




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