Pasaron algunos meses.
Llegó un nuevo año y, con él, el cumpleaños de Valeria.
Las cosas seguían siendo difíciles. Aunque seguían hablando y el amor entre ellos no
había cambiado, todavía tenían que esconder su relación. Cada encuentro era un
riesgo, pero también era un motivo para sonreír.
Unos días después de su cumpleaños, quedaron de verse en la casa de la tía de
Valeria. Era uno de los pocos lugares donde podían compartir un rato sin sentirse
observados.
Hablaron durante horas, rieron, recordaron momentos y, por un instante, olvidaron
todos los problemas que los rodeaban.
De repente, Mateo metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó un pequeño
sobre.
Se lo extendió con una sonrisa.
—Ten... es para la ayuda de tu boleta.
Valeria lo miró confundida.
—¿Mi boleta?
—Sí. Sé que no es toda, pero quería ayudarte un poquito para que estuvieras
más cerca de cumplir ese sueño.
Ella abrió el sobre lentamente y encontró el dinero.
Por un momento no supo qué decir.
Lo único que pudo hacer fue volver a mirarlo.
—Mateo... no tenías que hacer esto.
Él sonrió con esa tranquilidad que tanto la hacía sentir segura.
—Lo sé. No lo hago porque tenga que hacerlo. Lo hago porque me hace feliz
verte luchar por tus sueños.
Las lágrimas comenzaron a aparecer en los ojos de Valeria.
Desde que era muy pequeña soñaba con asistir a un concierto de BTS. Era uno de
esos sueños que siempre veía muy lejanos, pero que nunca había dejado de perseguir.
Saber que Mateo quería ayudarla, aunque fuera con una parte del dinero, hizo que ese
gesto significara mucho más que cualquier regalo.
Sin pensarlo dos veces, lo abrazó con fuerza.
—Gracias... de verdad. Esto significa muchísimo para mí.
Mateo la abrazó de vuelta y apoyó suavemente su cabeza sobre la de ella.
Valeria levantó la mirada y sonrió entre lágrimas.
—Nunca lo voy a olvidar.
Permanecieron abrazados durante unos minutos.
No hacían falta más palabras.
A veces, los gestos más pequeños son los que permanecen para siempre en el
corazón.
Y para Valeria, aquel sobre no representaba simplemente un poco de dinero.
Representaba el apoyo de la persona que más amaba.
Representaba a alguien que creía en sus sueños tanto como ella.
Sin saberlo, ese momento se convertiría en uno de los recuerdos más bonitos de toda
su historia.