Para mi vecina y vecino, que siempre tendrán un hueco en mi corazón.
Porque estoy segura de que esta terrible enfermedad no os separó ni en vida ni, desgraciadamente, en la muerte.
Admito que, aunque no hablé mucho con vosotros durante aquellos años, siempre te estaré agradecida, vecina, por llamar a mi madre para que conociera a tu sobrina cuando apenas tenía cinco años.
En aquel momento no supe apreciar lo importantes que erais, tanto para ella como para mí.
Esto va por vosotros.
****** y ******.
Volad alto.
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Editado: 17.08.2026