Jason
8 de septiembre…- Lunes.
22:05
Hoy había sido oficialmente mi último día de escuela de verano.
Lo cual no había servido prácticamente de nada.
Tras una seria y aburrida charla con el señor Collins y el jefe de estudios, de al menos un cuarto de hora, sobre mi "actitud inaceptable" y "la falta de asistencia a clase", había llegado a una conclusión.
Mi última oportunidad para graduarme se había ido a la mierda.
Al menos, este año.
Siempre podría repetir todo el curso.
Otra vez.
Desde cero.
Sin duda, mi madre había desperdiciado el dinero de la matrícula.
Negué con la cabeza, frustrado.
Necesitaba dejar de pensar.
Lo que significaba un poco de marihuana en mi organismo.
Busqué desesperadamente en mis bolsillos traseros, pero no había nada.
Todos mis suministros se habían agotado en la increíble fiesta de ayer.
Tendría que pedirle más a Jace.
Observando las estrellas, me dejé caer sobre la barandilla del porche, sin mucho interés, y saqué un paquete de tabaco.
Un cigarro sería suficiente.
Solo por esta noche.
Hipnotizado, me quedé mirando el humo que se desprendía a mi alrededor, como una nebulosa flotando en el aire.
Ajena a todo lo que le rodeaba.
Quizá era más fácil así.
Lo hacía más soportable.
El dolor.
El precio solo era una consecuencia que debía pagar para poder evadirme.
Era tan cruel que la vida hubiera decidido seguir como si nada.
A medida que pasaba el tiempo —por muy poco que fuera—, la gente asumía que lo habías superado.
Porque el mundo seguía girando.
Para ellos.
Pero yo me había quedado atascado.
Probablemente para toda la vida.
El olor a gasolina inundó mis fosas nasales cuando un coche que no supe identificar pasó frente a mi casa.
No solía haber mucho movimiento en el barrio a estas horas.
Solo se escuchaba, a lo lejos, el sonido de las ruedas contra el asfalto de algún coche perdido por ahí.
Inspiré solo durante un momento el aire limpio antes de dar otra calada.
Vivir en la montaña tenía sus ventajas.
Con el cigarro en la mano, empecé a andar por la acera.
Apenas di dos pasos cuando mi móvil vibró en el interior del pantalón.
JACE: Nos vemos en 20 minutos en mi casa??. Está Amber 🔞🔥
Gemí por dentro.
Amber estudiaba con nosotros y era la prima de Jace y Jax. Alguna vez me había enrollado con ella.
Ahora, sin embargo, no me llamaba nada la atención.
A pesar de que era australiana y tenía un increíble rubio natural y unos ojos verde agua muy bonitos, era demasiado...
Guapa.
Era tan perfecta que me aburría.
Siempre tan perfectamente maquillada y con las uñas tan bien hechas.
Ignoré el mensaje y guardé de nuevo el móvil.
A lo lejos me pareció oír ese sonido tan característico de fondo que no pude evitar que mi cuerpo se tensara.
Tenía la garganta hecha un nudo en un par de segundos.
Lo cual era estúpido.
Ya no tenía por qué preocuparme.
Pero parecía que mi cuerpo no estaba de acuerdo.
Las manos me empezaron a hormiguear en cuanto cada vez lo sentí más cerca.
Dejé que el humo quemara mi garganta durante varios segundos, buscando aliviar esa horrible sensación que me aleteaba sobre el pecho.
Era un miedo irracional que había desarrollado en estos meses.
Todo lo que implicaba un hospital no podía ni verlo.
Ya fuera en una simple película o en la vida real.
Era como revivir el momento.
Una, una y otra vez.
Como un disco rayado.
La ambulancia entró por mi calle con esas deslumbrantes luces blancas y rojas.
Es lo único que podían ver mis ojos.
Esas luces parpadeando.
Flash.
Flash.
Flash.
Estaba convencido de que solo iba a pasar de largo.
Cuando, de repente, se paró enfrente de la...
¿Casa de Cole?
Me recorrió un horrible déjà vu.
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Editado: 18.08.2026