Contradicción

Uno: ¿Quién es?

Francisco quería irse de la fiesta. Solo había acudido por fidelidad a su amiga Isabel, por un asunto legal que le preocupaba mucho.
Nía no llevaba ni veinticuatro horas en España, y pese a tomar nociones básicas de español cuando trabajó en París, apenas pudo aprender el francés.
Christopher era el anfitrión de la fiesta. Es el primo de Nía, y quien conquistó a la mujer de la que Francisco está enamorado.
Ante la expectativa de celebrar el compromiso de la mujer que le gusta, Fran no quería quedarse, era reacio, y mucho. Pero alzó la vista y vio a una hermosa mujer, con la piel de ébano y unos ojos negros hipnóticos.
El rubor le delató ante su subconsciente, y le dejó paralizado.
Fran se dijo a sí mismo que le dolería ver a Avery con Christopher, que no debería quedarse, pero la venus de cacao le llamaba como los cantos de sirena en la mitología.
Nía, por su parte, vislumbró un atractivo hombre, al que su primo Christopher intentaba invitar a la fiesta de su compromiso. Se acercó con la intención de saber más de aquel modesto caballero de ojos y cabellos castaños.
Le mostró una amplia sonrisa, de las que el mismísimo Cheshire envidiaría.
—Bienvenido al hogar de los Osborne. —Nía pronunció su mejor castellano con aquella frase.
—¿Perdón, Osborne? —Fran no se creía estar en la casa del ídolo de su hermana Nerea.
Nía afirmó y extendió su brazo, dándole paso adentro, que Fran aceptó.
Christopher abrió la boca, iba a decir algo, pero Avery se agarró a su cuello y le dio un pequeño beso para decirle:
—Nuestra historia ya está hecha, dejemos que ellos empiecen la suya. —Le volvió a besar.
Fran les miró con desconcierto, y se sorprendió de no sentir envidia o anhelo al verles mostrar su afecto.
Nía le enseñó la casa, puerta por puerta, como si fuera una trabajadora inmobiliaria.
I must look stupid, showing the house, —Nía mostró un poco de vergüenza y algo de reticencia, y bajó la voz, dejándola casi imperceptible—. Just to spend time with you.
—¿Te parece estúpido? —Fran se sentía fuera de lugar, y después de haber entendido eso por parte de Nía, aún más—. Ya sé que no debería estar aquí, pero tu ¿primo, era? Insistió tanto.
—¿Primo? —Nía engrasó los engranajes de la traducción en su mente—. ¿You mean Christopher?
—¿Tu primo es Christopher Evan Osborne?
Nía afirmó, no quería pifiarla con la comprensión del idioma. Y una idea pasó por su mente: el móvil.
I want to talk to you, but I don't know your name yet.
En la pantalla del teléfono de Nía aparecía la pregunta "what is your name?" Y su traducción «¿Cómo te llamas?»
Fran rio por primera vez desde que llegó y a Nía le pareció la risa más delicada y sutil que había oído jamás.
—Me llamó Francisco, pero puedes llamarme Fran, todos lo hacen. —Se apresuró a responder antes que ella le ofreciera escribirlo, con el poco inglés que ya no recordaba—. Call me Fran, Francisco.
—¿San Francisco, like the city?
—¡No, no! —volvió a reír levemente—. Call me Fran.
—¿San?
—Fran.
—¿Frank?
—¡Sí, eso, como Sinatra!
Do you sing?
—¿Perdón?
I'm a singer too! I worked singing at Disneyland until last Sunday!
—¿Disneyland? —Fran decidió sacar su móvil, como había sugerido Nía, ante la lucha lingüística—. What's your name?
—Stephanie Osborne. —Extendió la mano para estrecharla.
Al hacerlo, a Fran se le aceleró un poco el pulso, y a Nía también. Se miraron a los ojos y supieron que lo que surgió era recíproco.
—Abogado. —Les interrumpió un niño de siete años.
—Dime, David.
—¿Rocío va a volver?
—La han enviado a Estados Unidos para meterla en la cárcel. —Fran sonrió con amabilidad al niño.
—¿Entonces me podré quedar con Lola e Isabel para siempre?
—Rocío no va a molestarte.
—¡Gracias, Fran! —David le dio un fuerte abrazo y se fue.
They give me that hug when I'm in costume, it's gratifying when they do it without believing you're a character.
—¿Cómo has dicho?
Nía miró el móvil, estaba dispuesta a abrir la aplicación del traductor para explicarle a Fran su impresión sobre los abrazos espontáneos, pero algo la frenó y decidió tirar del poco español que conoce.
—Yo soy cantante, con disfraz. —Movía las manos de manera inconclusa—. Niños a mí, abrazos a Tiana.
—Comprendo. —La sonrisa de Fran se tornó un poco triste—. Cantabas disfrazada y los abrazos eran para el personaje, no para ti.
Parles-tu français?
—¿Francés, dices? —Fran sonrió con condescendencia—. Español y me cuesta hablar por mi timidez, así que hablo poco.
Nía le miraba con atención, intentaba absorber todo lo que pudiera del idioma, pero ¿Seguro que era por aprender español? ¿O era porque le había parecido tremendamente guapo?
—¿Trabajo cantas también, like me?
—Ya oíste a mi cliente, soy abogado. —Fran tecleó un par de frases en su móvil y lo leyó—. I am a lawyer, and I specialize in children and custody issues.
—¿Cliente? —Nía señalaba a David.
Fran afirmó, se encogió de hombros y volvió a teclear en su móvil lo que quería decir para que ella lo entendiera sin malentendidos.
«David's biological mother appeared last week after six years without giving any sign of life, only with the intention of using the child to blackmail the biological father and get money from him because he is now somewhat famous singing on the radio»
—¿David familia ahora?
—A David le cuida su tía Dolores, su abuelo Manuel y la mujer de Dolores, que se llama Isabel.
Nía pensó cuidadosamente las palabras:
—Esa familia es Home, ¿Casa?
—Hogar. —Fran miró con cariño y respeto a su ex, Isabel, con su mujer, Lola, su suegro Manolo y su hijo, David.
Nía los miraba con admiración y pensó en la palabra Hogar, era más melodiosa que Casa, y se preguntó si algún día ella podría considerar Madrid la ubicación de su hogar.




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