Contradicción

Tres: ¿De qué vas?

Fran alcanzó a encender el móvil, buscó a cierta persona en la agenda y la llamó:
—¿Nerea?
—¡Bro! —siempre se creyó muy moderna—. ¿Qué mosquito te picó esta tarde?
—No soy muy de chismes, pero te tengo uno preparado. —Contarle cotilleos siempre le ayudaba a desconectar.
—¡Dispara!
—He conocido a Christopher Evan Osborne.
—¡No!
—¡Sí!
—¡No te creo! —Nerea estaba atónita.
—Y eso no es lo mejor.
—¿Hay más?
—Es él quien se va a casar con la amiga de Isabel que me gusta. —Mostró una sonrisa de conformidad, aunque Nerea no la viera.
Al otro lado de la llamada, su hermana estaba en mutis. Hasta que rompió su silencio.
—Ya no me cae bien.
—Pues a mí ahora me cae mejor que antes. —Fran no mentía.
—¡Estarás de coña, Bro, te ha quitado la piba!
—No es ninguna broma, Nerea, es el padre de su hija y yo la conocí embarazada.
—¡Tú solito te buscas unas chicas que no te van, Bro!
—Nerea, háblame en "dos mil veinticinco", que tu lenguaje millennial me chirría a partir de la segunda frase.
—Rita solo te usó como escudo, Isabel se cambió de acera cuando aún estaba contigo, y de esta última te cuelgas como un idiota estando preñada. Lo tuyo no tiene nombre.
—Te he llamado para contarte un cotilleo, no para que me sermonees con mis gustos en mujeres.
—¿Solo me ha llamado para eso?
—Iba a irme a casa, pero me he acordado de que era una persona a la que admiras; así que querría saber si quieres que te lo presente.
—No le admiro tanto. —mintió—. Además, te robó la chica.
—No seas superficial, Nerea; Christopher Evan Osborne no me ha robado nada porque nunca tuve nada. —Fran esperó a que Nerea asimilara lo le había dicho—. ¿Vendrás?
—Quizás en otra ocasión. —Hizo una pausa dramática—. Pero si eres tan masoquista que quieres volver a entrar, no me uses como excusa, bro.
—De verdad, quiero que les conozcas, sis, a todos.
—Me conozco tu revoloteo, ¿A alguien en especial?
—A todos, Nerea, sin conclusiones precipitadas.
—Mándame la ubicación y voy, quiero saber quién te alerta. —Accedió por fin Nerea.
La llamada terminó. Fran miró hacia la puerta de Christopher Evan Osborne y suspiró levemente, llevándose la mano al pecho, donde tenía sus tarjetas de visita, aunque ni siquiera se dio cuenta de lo que eso significaba.
En el interior, Nía se sentó en el sofá de cinco plazas, que estaba vacío. Nora, la madre de Avery y su novio Manuel, estaban en el butacón, juntitos.
—Muchacha, te veo afligida. —comentó Nora.
what do you say?
—Abuela, la prima Nía solo habla inglés y francés. —Apareció Ivette por detrás de Nía, junto a David.
—Sea lo que sea, seguro que se puede arreglar. —comentó Nora con ternura.
Yes, I see. —Nía entendió a Nora por el tono de la frase—. Thank you.
Nía suspiró al acariciar la tarjeta que le había dado Fran. Ella creía que el abogado era un buen punto de partida para conocer gente en Madrid que no fuera su familia. Pero solo estaba poniendo excusas.
Los compañeros de Avery y empleados de Christopher, habían congeniado muy bien con su familia y amigos. Nora le había dado algunas recomendaciones a Erika para la cocina. Cassidy le recomendó algunas canciones a José, y Louie alucinaba con los consejos extraños de Isabel y Lola.
Sonó el timbre de nuevo y Pablo, el piloto del Jet de Christopher, abrió la puerta.
—¿Perdón, me he equivocado? —Fran parpadeó desconcertado.
—Depende.
—¿Aquí vive Christopher Evan Osborne? —Se asomó Nerea por detrás de Fran.
Pablo parpadeó un poco.
—No me acostumbro a llamar a mi jefe por el nombre completo, pero estás en su fiesta de compromiso. —Pablo extendió la mano para dejarles pasar—. Adelante.
Nerea observó a todos y cada uno de los presentes en el salón. Se dio cuenta de que había catering de tres personas y que justo por su lado pasaba un camarero con bandeja de canapés.
—Son pocos, pensé que habría más gente invitada.
—Son familia de Avery, la amiga de Isabel, y sus compañeros de trabajo, que todos trabajan para Christopher Evan Osborne.
—Sé que es hijo único y que sus padres fallecieron en verano del diecinueve, ¿Pero no tiene más familia? —Nerea agarró a su hermano del brazo, preocupada—. ¿No ha invitado a socios, a amigos, a alguien más?
Fran se irguió, se le iluminó la cara y se dispuso a caminar hacia el sofá donde la vio sentada con los dos niños de la fiesta. Parecía emanar una energía diferente.
—A una prima. A nadie más. —Fran sonrió a su hermana de manera diferente, aunque no se diera cuenta.
—Pues qué triste.
—Supongo que es el precio a pagar cuando te haces multimillonario antes de los treinta. —Fran se encogió de hombros—. Te los presento, te van a caer bien.
Mientras Fran presentaba a los invitados que conocía a Nerea, Nía estaba inmersa en la conversación con Ivette y David, y no se había dado cuenta de que Fran había regresado.
The first character I had to dress up was Goofy, who although everyone says he's a dog, I still think he's a seal or something similar. He laughs just like seals! —imitó la carcajada de Goofy mientras usaba el traductor del móvil para traducirse después —. El primer personaje fue Goofy, que yo creo que es una foca, ¡se ríe como una foca!
Los niños rieron con ella y le siguieron el juego, imitando al personaje de dibujos.
—Él es Manuel, el suegro de Isabel, y está con Nora, la madre de Avery. —Fran se acercó al sofá junto con Nerea, y señalaba con la mano a Nora y Manuel. No se percató de que había interrumpido a Nía, Ivette y David.
—¡Fran! —Le frenó su hermana—. ¿De qué vas? —Extendió su brazo hacia el pecho—. ¿No ves que estaban hablando?
Con un gesto de su cara, señaló a la chica y a los niños.




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