Celia se acercó a Águeda y la abrazó.
—Vamos a hacer una cosa; un día de estos, vamos a Griñón y así ves a Marta y a Patricia, ¿Te parece?
Águeda aceptó y Celia se la llevó a la terraza por un ratito.
Fran se miró el anillo en su mano, ese objeto era el causante de que su abuela dejará de hablarse con su tía. Nerea le tendió la mano para que se lo mostrara.
—Es bonito. Me extraña no haber reparado en él.
—Doña Celia, ¿Dónde está Don Pedro? —Se levantó Ramiro, siguiendo a la madre de Fran y Nerea.
—Debe de estar al caer, fue a buscar algo que no me dijo.
Nerea y Fran se miraron. Les entró un poco de pánico cuando su padre salía si Francisco venía de visita. Sabían que les esperaba una encerrona.
—¿Tienes alguna foto de Stephanie? —Le preguntó Nerea con urgencia a su hermano.
—¿Yo? ¡Qué va! ¿Le enseño la foto de perfil que tenga?—¡Es tu chica, Bro, al menos una foto!
—¡La conocí ayer, Nerea, joder! —Fran susurraba entre dientes.
Ramiro se acercó por detrás de Fran.
—¿Y no la sigues en redes sociales? Ahí tendrá fotos.
—¡No me seas capullo, Ramiro! —Nerea también susurraba entre dientes—. Seguir a una chica en redes no significa que sea tu novia.
—¿Ah, no?
—Una foto, necesito una foto. —Fran buscaba en su móvil.
Las llaves sonaron de la puerta.
—¿Me hago el sorprendido cuando aparezca por la puerta? ¡Qué estrés!
—¡Hola! —exclamó Pedro con vehemencia.
Estrechó la mano de Ramiro y se dispuso a abrazar a Fran. Nerea inspeccionó la espalda de su padre y vio que venía solo. La chica miró a su hermano y cuando él la miró, ella negó. Fran se relajó.
—¿Qué pasa? —Ramiro lo intuyó.
—Papá, ¿Sabías que Fran venía? —Nerea supuso la respuesta, pero debía asegurarse.
—No, pero me alegro de que venga con compañía.
—¿Lo dice por mí, don Pedro? —Ramiro se señalaba a sí mismo.
—¡Por supuesto!
—Pero si ya me conoce, don Pedro, soy compañero de Fran desde el instituto.
—¡Ramiro, claro! —Pedro miró con severidad a Nerea-. ¿No le vas a enseñar tu habitación a tu novio?
—¡Papá, que es mi compañero de piso, no su novio! —Respondió Fran.
—¿Qué compañero de piso dices, Francisco? ¿De qué hablas?
Nerea tomó la mano de Fran, y junto a Ramiro, se los llevó a su habitación.
—No te lo he querido decir hasta que no lo vieras con tus propios ojos, pero papá tiene lapsus de memoria cada vez más frecuentes.
—¿Alzheimer?
—No lo sabemos, empezó con lapsus de una o dos semanas, al cabo de un mes, se pensaba que estábamos en 2023, ahora se piensa que estamos en 2017 o por ahí.
—Pues no parece eso, será que está senil ya. —Comentó preocupado Ramiro.
—¡Mira que eres bestia! —Nerea le amenazó con la mano.
—¿Y qué hacemos? —Fran y su nula iniciativa.
—El doctor de cabecera nos recomendó seguirle la corriente, porque son lapsus, su mente parece saltar entre épocas, pero siempre regresa al presente.
—¿Y qué propones? —Ramiro quería ayudar.
—Pues eso, seguirle la corriente. Además de un capullo, eres algo corto, aunque no tanto como Fran.
—¡Oye! —Se quejó el aludido.
Ramiro sonreía y afirmaba, dándole la razón a Nerea.
—Así que haremos la pantomima un poco, y listo.
Fran cayó en la cuenta de lo que había dicho el padre, que Ramiro era el novio de Nerea y él, instintivamente, les separó.
—¿Qué haces? No empujes. —Se quejaron a la vez.
—¿Tiene que ser un novio para ti? —Fran resoplaba—. ¿No puede ser, sencillamente, un compañero mío de clase como era entonces, o qué?
—¡Como quieras!
—¿Qué, por qué? —Ramiro se molestó un poquito.
—A ver, Nerea, has dicho 2017, ¿cierto? ¿Qué edad tenías ese año? —Intentaba escarbar Fran.
Nerea intentó revisar su memoria y recordó como en abril de ese año había preparado una coreografía con sus amigas para declarar su amor por un amigo de su hermano mayor usando la canción que nos iba a representar a España en Eurovisión, y que como nos fue tan mal, al final no lo hizo. No cantó "do it for your lover" para Ramiro porque entendió aquel año que le iría tan bien como le fue a Manel Navarro.
Cara de sorpresa, miró a Ramiro y se puso muy avergonzada de tenerlo justo en su habitación, justo en su casa. Le tocaría hacer de adolescente enamoradísima del compañero de su hermano.
—Va para atrás. —Comenzó a divagar como una loca—. Si es el año de antes, ¿Qué hacía yo en 2016? Me dio más fuerte, ¿Puedo huir de casa y regresar de madrugada?
—¡Nerea! —Fran la agarró de ambos hombros, no sabía que se iba a desmontar de esa manera—. ¡Sis, vuelve en ti!
Nerea se calló, pero se giró hacia Ramiro.
—¡Mierda, lárgate! —le gritó.
—¿Qué? —Ramiro se sorprendió—. ¡Y una porra, mi compañero se viene conmigo!
Fran intentó lidiar con la crisis nerviosa de Nerea y siempre no había hecho otra cosa que observar. Un relámpago cruzó su mente y se fue al baño a por una toalla humedecida.
—¡Quédate con ella, Ramiro!
—¿Quién, yo?
Y Ramiro y Nerea se quedaron solos en la habitación de la chica. Al desaparecer Fran, Nerea suspiró. Estaba calmada de nuevo.
—Se fue.
—¿Nerea?
—Te cuento rápido, que no tengo mucho tiempo. En aquel año, yo estaba coladita por ti, pero no paraba de recibir negativas por tu parte. Toda mi familia sabía que mi talento para la fotografía lo malgastaba haciéndote fotos, pero justo ese año dejé de insistir y me propuse dejar de idolatrarte. Me costó, pero cuando supe que montarías el bufete con Fran y no sentí nada, supe que te había superado. Así que ahora hay que seguir la pantomima y te toca abrazarme, te jodes.
Fran entró con una toalla de lavabo humedecida en las manos y se topó con la cara de circunstancia de Nerea, siendo arropada por Ramiro, más rojo que un tomate, y sin poder mirar a su amigo a la cara.
—Pues sí que jode, sí. —Oyó a Ramiro contestarle a Nerea.