Cuando Stephanie llegó a casa tras una tarde entre canciones, preguntó al aire por su primo y solo le contestó el silencio.
Cuando se acercó a la cocina, leyó una nota que le había dejado Christopher.
"I have to be away for three days for work. I'm going to New Zealand to look for connections. I'm going with Avery, so if you want to spend some time with Ivette, she'll give you the contact information for her friends Isabel and Lola"
Su primo tenía una letra muy bonita. La suya era pésima.
—¡O.K! Sola. —Suspiró.
Miró el reloj, eran las siete de la tarde y ya era de noche por haber cambiado la hora la noche de la fiesta de compromiso de su primo.
Stephanie encendió la televisión y puso un canal aleatorio de la palestra y se lo dejó de fondo para preparar su cena. Acostumbrada a París, a esa hora ya le rugía el estómago.
Oyó por la presentadora que el presidente de su país había hecho una última locura y echó un vistazo a la pantalla con las rebanadas aún en la mano. Se acercó a cambiar de canal y ahora era el presidente de este gobierno acaparando minutos de un programa musical. Cansada de la política, lo apagó.
—¡Alexia, quiero canciones españolas! —le exigió a la domótica de la casa.
—Aquí te muestro una selección de canciones típicas españolas, reproduciendo.
En la pantalla del robot mostraba a una mujer pelirroja con el pelo cardado y ojos rasgados. Al lado de la imagen rezaba Rocío Jurado.
—Música mejor. —Se dijo a sí misma en voz alta—. Como yo te amo. —Leyó.
Volvió a la cocina mientras empezaba a sonar la canción por toda la casa.
Acorde tras acorde, y frase tras frase de la voz de la mujer, Stephanie iba dándose cuenta de la riqueza del idioma.
Con el emparedado de queso crema sobre un plato, Stephanie se lo llevó al salón. Cogió lápiz y papel que había al pie del televisor y se sentó a la mesa.
Con el móvil buscó la letra de la canción y la iba leyendo según entonaba la tonadillera.
Apuntaba cada variación fonética que variaba de lo que leía a lo que oía. Y tras media docena de canciones cribadas, tenía una buena cantidad de apuntes entre los que enlazaba las L dobles con una J y las J con una H sobrescrita.
Alguna anotación con las vocales culminaban la hoja como un mapa de los fonemas en español.
Le pidió a la robot que le enseñara canciones de Shakira, y tras varias en castellano que le resultaban conocidas de oídas, llegó el turno de la canción de la colombiana que interpretó para el mundial de fútbol de 2010.
—Esta canción me la sé. —Se sorprendió de expresarse de una manera tan española, y, aunque le hizo gracia, se corrigió—. Conozco esta canción.
Coronaban la lista "beautiful liar", a la que Stephanie replicó que debía llamarse handsome liar, y "try everything".
Con una felicidad desbordante, Stephanie quiso indagar un poco en la música actual.
Pensó que podría preguntar por la canción más escuchada la semana anterior, pero al haber tantas plataformas donde mirar, se le ocurrió llamar a Nerea o a Avery.
Justo iba a llamar a la prometida de Christopher cuando a su mente vino el texto que había dejado su primo en una nota, y no quería ser ella la que interrumpiera la poca intimidad que tenían.
Nerea estaba con las prácticas de periodismo gráfico y tampoco la iba a llamar a la hora de dormir.
Stephanie quería empaparse de la mayor cantidad de canciones en español, ¿A quién podía preguntar? Y Cassidy le vino a la mente. La llamaría a ella.
—Buenas noches, Cassidy, perdona un momento por despertarte.
—¿A mí? —Denotaba sorpresa en la voz—. ¡Ni por asomo! ¿Tienes alguna duda, Stephanie?
—He pedido a Alexia que me enseñe canciones en español y he escuchado a Rocío Jurado, Carmen Sevilla, Manolo Escobar, Raphael y Julio Iglesias.
—¡Caray, vaya mezcla! —Cassidy rio al otro lado del teléfono—. Eso es ser meticulosa, Stephanie.
—¿Hay canciones de hoy? Estas parecen historia, perdón por mi expresión.
—Vale, ya te entiendo. Te refieres a que parecen viejas porque suenan viejas, lo sé. —Cassidy comentó algo apartada del teléfono que no se entendió y volvió con Stephanie—. ¿Has probado a buscar canciones de Shakira?
—Sí, pero solo ella.
—Vale, te puedo dar varios nombres, si quieres.
—¿Apunto?
—Sí, tu estilo de voz, tan bursátil, es adecuado para baladas rock, aunque puedes probar con pop rítmico, si quieres.
—¿Y artistas?
—Vale, que quieres ir por ahí, me parece bien. ¿Ya cogiste papel y bolígrafo?
Stephanie suspiró levemente, mirando al techo del salón. ¿Los españoles le dan tantas vueltas a todo?
—Desde el principio.
—Busca canciones de Malú, tienes a Vanesa Martín, y puedes probar con alguna canción de Mónica Naranjo que no requiera mucho esfuerzo. —Cassidy le dejó un momento para que le diera tiempo a escribir y prosiguió—. Tienes la poesía de Pablo López, si te gusta la hipérbole; Melendi hace canciones muy bonitas últimamente y Luis Fonsi también tiene una voz bonita.
—No quiero molestar más, Cassidy, gracias y buenas noches.
—¿Crees que estaba acostada? —Se oyó hablar a un hombre junto a ella, probablemente Tony—. ¡Estábamos viendo MasterChef celebrity!
—Pero es tarde, ¿verdad?
—Son las once de la noche, si estuviera en la cama, no estaría durmiendo.
A Stephanie le subió el rubor muy rápido a la cara, cayó en la cuenta de que eran otra pareja que probablemente ella había interrumpido y quiso que le tragara la tierra por un momento.
—¡Gracias por la ayuda, Cassidy! —Se había puesto nerviosa de repente—. ¡Hasta mañana! —Y colgó.
Stephanie sabía que Ivette quería bebés en la familia y que Cassidy era su tía. ¿Por qué era tan oportuna con todas las parejas?
Y con esas, decidió llamar a Fran.