Contradicción

Cuarenta y uno: ¿Algún plan?

Frederick intentó abrazar a su hermana, pero Stephanie dió un paso atrás, haciendo que cerrara los brazos en el aire.
—¿Qué hace Freddy en España? —Acusaba a Evan con la mirada.
—Me pareció buena idea tranquilizarlos, y Fred se ofreció como emisario.
—¡Evan, primero se pregunta! —Se quejó.
Frederick les miraba alternativamente a uno y otro.
—No es cool.
Stephanie y Evan se giraron hacia Frederick, con un movimiento rápido y los ojos como platos.
—¿Sabes español? —Pidió Evan.
—Claro, mi mujer es cubana. —Frederick se encogió de hombros con naturalidad.
—¿Y no dijiste nada? —Había algo de ofensa en la voz de Evan.
—¿Qué podría decir, ante tu inglés tan británico?
A Stephanie le hizo gracia el comentario de su hermano.
—También es cierto. —Miraba a Evan con comprensión, pero miró a su hermano con acusación—. Does the grandfather still run the lives of everyone in the family, or does Dad do it for him now?
Grandpa doesn't even remember who he is, at 96 years old, what do you expect? —Rio con algo de amargura—, but he taught Dad well his passive-aggressive attitude of manipulating others.
—¡No me extraña que huyera mi padre! —Evan negaba con la cabeza.
—Papá te quiere de vuelta en América ya, para que ocupes la cabeza del coro. —Frederick se mostró compasivo, daba un mensaje que no era de su agrado.
I'm not going back to that tyranny. Not on his life!
Evan se sentó en el sofá e invitó a Stephanie y Frederick a tomar asiento. Cuando los tres estaban ya sentados, ella miró a su primo y se dió cuenta de algo.
—¿Se te ocurre algún plan?
—Estoy atando cabos sueltos de diferentes madejas, —Evan era muy intrigante cuando se lo proponía—, y puede que cierto abogado sea parte de la solución.
Una sonrisa invadió la cara de Stephanie, e incluso llegó a iluminar su mirada como solo un sentimiento así puede hacer.
—¿Le pido que venga esta tarde?
—¡Claro! —Evan, de repente, parecía el padre benévolo dando permiso a su hija.
Stephanie mandó un mensaje a Fran con algunas premisas.
Frederick preguntó por el aseo para así acomodarse, momento que Stephanie aprovechó para preguntarle el plan a Evan.
—¿Qué va a solucionar el hecho de que Fran conozca a Freddy?
—Tiene que demostrar que va en serio contigo. —Evan sonreía seguro de su plan—. Tú mañana llevas a Fred para que vea tu trabajo. Si ve que tienes estabilidad emocional y laboral en España, él podrá usarlo como arma para convencer al tío de que te quedes.
—Mi padre es muy cabezota.
—Pero es de la vieja escuela, si ya te cuida tu marido no insistirá con tanto ahínco.
—Pero Fran no es mi esposo, —Stephanie sintió las mejillas arder—, aunque se lo pedí.
—Eso Fred no lo sabe. —Le guiñó un ojo—. Solo tienes que avisar a Fran para que se prepare.
—¿Y si no basta?
—Para eso vas a llevar a Fred a tu trabajo, para que les transmita tu capacidad de conciencia con el esfuerzo y el compromiso.
—Va a creer que es mentira. —Stephanie echó una mirada general al salón. —Estoy viviendo contigo, primo.
Evan alzó las cejas, no había caído en el detalle que indicaba ella. Pero la solución no había que pensarla mucho y le entregó unas llaves.
—El apartamento es tuyo. —Evan sonreía con dulzura—. Tómalo como mi regalo de bodas.
—Ante todo, gracias, pero no creo que me lo debas dar ahora. —La frase madura de Stephanie contrastaba con la ilusión entremezclada con sorpresa del tono de su voz.
—Esto también forma parte del plan.
El desconcierto se apoderó de Stephanie cuando Fred salió del baño y ella ya no pudo replicarle.
Ok, Stephy, Where I sleep tonight?
Oh, here! —Evan respondió raudo.
Evan condujo a Fred hasta una tercera habitación y el invitado dejó la maleta.
How long are you going to stay in Madrid? —Stephanie seguía sus pasos, detrás de Frederick.
Until I manage to convince Dad that your place is in Madrid with proof, because otherwise he won't believe me. —Fred mostró por completo su misión.
El teléfono de Stephanie sonó, era Fran.
—Fani, no te entiendo, ¿No estabas enfadada conmigo? —Menos mal que solo le escuchaba ella.
—Esta mañana temprano ha regresado Evan y ha traído a Frederick. —Al menos no mentía.
—¿Qué? —Fran se contuvo de ser ofensivo—. ¿Quieres que vaya contigo?
El suspiro que mostró Stephanie le dió un vuelco de gratitud, o quizás de algo más abrumador.
Bajó la mirada, humedecida por la emoción, y se tapó la boca con la otra mano.
—Por favor.
—¡Eh, Fani, tranquila! —Fran notó los nervios de su chica—. Te quiero, ¿Vale? Estaré contigo.
—Gracias, rubio. —Stephanie intentó destensarse con un chascarrillo.
—Pues yo te tengo una noticia también para tí. ¿Quieres conocer a mi familia? —Entonó Fran.
—Conozco a Nerea, a Patricia y a Enric.
—Yo digo en serio; mis padres, mis tíos, mi abuela... no solo a mi hermana y a la prima con la que compartes el trabajo. —Se detuvo un momento—. ¿Conoces al marido de Patricia?
—Ha dicho que seríamos referencia para su trabajo. Pero explícame lo de la abuela. —Pidió.
—Pues que quieren conocer a nuestras parejas, y, obviamente, tú eres la mía ¿Verdad? —Le salió más natural de como lo sentía.
—¡Sí! ¿De verdad vas a venir ahora?
—Ya te he dicho que voy, tú ponme en antecedentes para no meter la pata y listo, ¿Vale? —Se acordó del domingo y las aves—. Para no decir algo indebido.
—¿Y el trabajo?
—Soy abogado, mi trabajo lo llevo a cuestas. —Intentó sonar bromista, pero parecía más bien despreocupado con su ocupación.
—No quiero que te despidan por mí, Fran.
—Todos mis clientes me pueden encontrar con una llamada y si tienen alguna duda que yo no pueda resolver, siempre llevo mi maletín para revisar su caso.
I want you. —Stephanie se desnudó con esa frase, ahora sonaba mucho más carnal que cuando la decía Fran, porque ella la usaba con otra intención.
Me too, completely. —Respondió Fran con urgencia.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.