Contradicción

Cincuenta y cinco: ¿Qué quieres hacer el domingo?

Tony se giró hacia Frederick.
—¿Qué sugieres? —Le preguntó.
—Patricia es familia y mi hermana es afecto.
—No te sigo, Frederick. —Tony frunció el ceño.
—Yo tampoco, Fred. —intervino Evan.
El americano suspiró y sorprendió con su respuesta.
—¿No dijo Stephy que estaba trabajando con la tesis de alguien?
Tony, Frederick y Evan se giraron hacia la distraída Nerea, que se asustó al darse cuenta de que los tres hombres mayores la miraban a ella.
—¿Qué pasa?
—Pues no me parece mala idea, creo que sería un trabajo redondo, como simbiótico. —Comentó Tony, como si solo pensara.
Stephanie y Patricia, se dieron cuenta de la escena y parecían un poco alarmadas.
—Tony, ¿Qué pasa? —Preguntó Patricia.
El compositor, que aún llevaba sus auriculares, abrió el paso a su voz y comentó a la sala insonorizada:
—¿Qué mejor tema para escribir juntas que interpretar a esa persona que basará su tesis en describir y documentar cómo hacéis una canción?
Las tres chicas mostraron su sorpresa. Stephanie daba pequeños saltitos de alegría. Patricia afirmaba con la cabeza mientras aleteaba una de sus manos como un abanico. Pero Nerea, en cambio, se puso en pie de un salto y negó con la cabeza.
—¿Por qué tendría que ser yo el tema de vuestra canción si tengo que hacer un trabajo sobre ella? —Nerea tragó saliva—. Sería de un egocentrismo brutal y eso no me gusta.
—¿Parecerá que eres presumida? Yo creo que no. —Stephanie se quitó los auriculares y se aproximó a la puerta.
Patricia también hizo lo mismo y acudieron juntas al marco de la puerta porque no creyeron tener hueco entre tanta gente que había ya en la cabina.
—Es un detalle precioso, muchacha —comentó Cassidy a Nerea, pero después miró a Stephanie y Patricia—, pero hay que darle un enfoque que lo aleje de parecer un contrato y eso se hace con vuestro punto de vista en vez del de ella.
—¡Qué vergüenza! —Nerea se tapó la cara.
—¡Cambiar el punto de vista, eso es! —Evan se sobresaltó con una nueva idea, asustando a los demás—. Ya sé cómo hacerlo —dio una palmadita a Cassidy en el hombro—, ¡Gracias, Cassy! —y salió al pasillo.
—Ese empujón era el que nos faltaba para darle una dirección concreta a la canción que queremos crear, es perfecto. —Tony dio su opinión.
—Yo no suelo componer nada sola porque soy pésima, siempre que he creado algo, ha sido junto a Enric, que es muy buen escritor. —Comentó Patricia—. Aunque él solo, no haría poesía, ni aunque le fuese la vida en ello, porque se pierde en los detalles.
—¿Dices que Enric se va por las ramas? —Nerea aprovechó para cambiar de tema—. ¡Pero si habla muy poco!
—Tú pregúntale sobre algún detalle y acertará de lleno.
Evan irrumpió abriendo la puerta por la que había salido hacía un momento.
—Voy a celebrar algo muy especial el domingo y pretendo que acudáis todos a mi casa.
—Espera —Patricia se extrañó—, ¿Yo también, y Nerea?
—Sí, ambas. —Evan levantó la mano y con los dedos extendidos, sujetó el dedo anular con el pulgar y le guiñó el ojo a Patricia.
Patricia, Tony, Cassidy y Frederick lo entendieron al momento; Stephanie y Nerea no.
—¿Qué quieres hacer el domingo? —Stephanie se cruzó de brazo con un poco de sospecha.
—Celebrar una fiesta, lo prometo, primita. —Evan puso una cara muy inocente, pero que se notaba que no lo era en absoluto; levantando la misma mano con el mismo gesto, como si fuera un juramento.
—Yo voy. —Patricia se adelantó.
—Nosotros también. —Tony y Cassidy lo dijeron al unísono.
—Yo debería de estar, pero regreso a América ese mismísimo día. —Frederick se encogió de hombros, con resignación—. Pero mi lugar lo ocupará Evan, que hará mejor que yo ese rol.
Nerea entendió todo de golpe. Una ilusión desmesurada le hizo olvidarse de lo que acababan de acordar respecto a la canción y se incorporó.
—Yo seguro que voy, puedes contar conmigo, Evan.
Stephanie solo había entendido una cosa de la afirmación de Frederick.
—¿Vuelves el domingo?
My visit has a limit, little sister; it was a condition set by Dad so you wouldn’t have to come up with an elaborate excuse. —Frederick se acercó a Stephanie y le tomó las manos.
It’s not fair that her own brother can’t walk her down the aisle. —Comentó Evan, como si solo entonara sus pensamientos.
Stephanie sintió que le flaqueaban las piernas al entender la última palabra.
Aisle?
—El alcalde de Terrabona es familiar de un amigo que quiere hacerme ese favor, y no le importa que la boda sea doble. —Evan mostró su sonrisa más resolutiva.
—¡Al final seremos familia entre todos! —Rio Cassidy.
—Tony, estoy cansada. —Stephanie habló en un hilo de voz—. ¿Puedo irme?
Tony aceptó. Nerea tomó su cámara, bolso y abrigo; y con el bolso y abrigo de Stephanie salió tras su amiga.
—¡Stephanie, espera!
La chica no se detuvo, pero andaba despacio y Nerea no tardó nada en alcanzarla.
—¿Qué pasa para que huyas?
—¿Qué palabra usó Fran? —Stephanie cerró los ojos, frunciendo un poco el ceño al intentar recordar la escena y la memoria sensitiva le sonrojó las mejillas muy deprisa—. Me siento abrumada.
Nerea parpadeó reiteradamente por la contradicción de Stephanie.
—Abrumada, no sé si es la única palabra que te definiría ahora mismo. —Comentó.
—No entiendo a Evan, nada de nada. —Stephanie dibujó un par de veces arcos con las manos—. Domingo no, pero lunes sí. ¿Y ahora boda?, yo me pierdo.
—Oye, que parece que te haya poseído Fran… ¿Dónde está la Nía del sábado, aquella que con un “Why not” conquistó a mi hermano?
Stephanie, con sus manos sobre los hombros de Nerea, apoyó la frente en su amiga y sonriendo dijo:
—Es verdad; yo quiero, amo, a Fran. I want to marry him, why would I pass up an opportunity like this?
—Esa es la Stephanie que conozco, la que enamoró a Fran.




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