Contrapartes

No te rindas


👀Eran días otoñales en los suburbios de la capital, se sentía la brisa fresca golpear nuestras inocentes caras mientras las hojas caían lentamente de los árboles. Todo iba bien, buenas notas, había conseguido buenos lazos de amistad en el curso pero faltaba algo más. Mi corazón estaba contristado por lo que había pasado con Mónica, en mi cabeza pasaban mil ideas y sobre todo dudas sobre lo que ella sentía por mi.

—Yo creo que ella te quiere, pero el otro te la ganó no más —se lamentó Iván—. Creo que no fue buena idea darle la cortada.

—Tenía que hacerlo porque ella está con Daniel, por culpa de esos idiotas ella cree que aún le gusto por eso corté por lo sano, no hablarle nunca más —expliqué mi postura.

—Pero si a Mónica le gustara el Cardona estaría con él —razonó Miguel.

—¿Acaso uno puede estar enamorado de dos personas al mismo tiempo? —preguntó Iván y todos me miraron a mi.

Teóricamente yo estaba enamorado de dos personas a la vez, aunque a decir verdad ya había perdido toda esperanza que Grace me tome en cuenta. Para ser sincero la competencia estaba muy fuerte y, siendo honesto, casi no tenía oportunidad con ninguna de las dos.

—Pero Grace ya fue, ella es del pasado, creo . —Les confesé titubeante.

—No creo que te la hayas sacado de la cabeza de un día a otro. —Me observó con desconfianza Victor.

—No lo sé, es complicado de explicar —murmuré desconcertado.

—Ven que es mejor estar solito, así no se sufre por una mujer. —Movió las cejas Miguel.

—Pero igual te haces el lindo con Johana y con otras minas también. —le recordó Iván y todos nos pusimos a reír.

Ese día lunes salimos al primer recreo luego de una agitada clases de física y yo, simplemente me puse mi personal estéreo en los oídos y me fui a sentar a la galería, no quería saber de nada ni de nadie. Mientras escuchaba música recordaba los lindos momentos que vivimos con Mónica y lo lejos que estaba de ella, hasta que inesperadamente alguien se sentó al lado mío.

—Cuando te sientas con el personal estéreo es porque no quieres hablar con nadie, eso significa que algo te pasa. —Me miró preocupada Grace.

Yo pensaba que Grace estaba enojada conmigo por la conversación que tuvimos hace unos sábado atrás, pero mi vecina me conoce mejor de lo que yo puedo imaginar y vino en mi ayuda.

—Yo pensé que estabas enojada conmigo. —Puse cara triste.

—Tal vez, pero ya se me pasó... ¿Te ocurrió algo? —me consultó.

—No sé, es todo tan injusto, uno se esfuerza por lograr que una chica se fije en uno pero ella ni siquiera te mira... —me lamenté.

—¿Pasó algo con la chica que estabas conociendo? —preguntó.

—Ese es el problema... Que no pasó nada y ahora ella está con otro. —Apoyé mi cabeza entre mis brazos—. Decidió comenzar una relación con un compañero que andaba detrás de ella desde el año pasado.

En ese instante algo extraño ocurrió, mi querida vecina me empezó a mirar con ternura, su cara fue como si entendiera todo lo que estaba sufriendo y, al parecer, no quería verme así.

—No te rindas, ya va a llegar la apropiada para ti, solo tienes que tener paciencia, eres un niño bueno —intentó animarme.

—Ojalá ... ¿Y tu? ¿Como va todo con Manuel? —pregunté tímidamente.

Que estén mal, que no haya funcionado la relación y que se hayan terminado por favor...

—Podríamos decir que bien, aunque Manu es bien especial, pero hay que entenderlo. —Sonrió.

—Me alegro... —La felicité mientras por dentro me podría de rabia.

¿Manu? Al parecer este tipo había logrado mucha confianza con Grace. Lo único que espero que esa relación no termine con sufrimientos para mi querida y hermosa vecina como me había pasado a mi, así que como yo soy un amigo preocupado le tenía que advertir a mi querida vecina sobre ese papanatas.

—Ten cuidado, ese Manu no me da mucha confianza, no me gustaría que ese gil te hiciera daño. —Me puse serio.

—Tranquilo, si todo va bien, mejor de lo que me imaginé. —Empezó a jugar con su pelo—. A veces se pone medio pesado, es normal porque me quiere y cuida.

Era increíble como ella estaba en un momento espectacular de su vida mientras yo me estaba hundiendo como el Titanic. Grace volvió con Manuel y sus amigas, mientras yo estaba solo en todo sentido. Me puse nuevamente los audífonos hasta que por fin termino el recreo, así que volví a mi sala donde estaban mis amigos esperando.

—Te vimos conversando con Grace. —Me apuntó Iván.

—¿Que te dijo? —inquirió Victor con curiosidad.

—Nada importante. —Me encogí de hombros y entré a la sala.

No quería hablar nada con nadie y sabía que eso estaba mal, la verdad es que no tenía ganas de nada después de esta horrible "doble decepción amorosa". La clase de Historia fue un desastre; me tocó interrogación oral y no vi una, quiero pensar que me confundí con las fechas en la historia de Egipto y sus tontos faraones, aunque la verdad es que estaba claro que todo lo que había pasado con Mónica me estaba afectando de sobremanera. El timbre de recreo fue un respiro para una agitada mañana así que guardé mis cuadernos debajo de la mesa y salí de la sala para esperar a mis compañero, para mi sorpresa estaba Mónica afuera de la sala.

—Hola, quiero conversar contigo una cosita. —me pidió.

—Ehmm... Si, por supuesto. —Logré reaccionar después de varios segundos.

Nos apartamos un poco, la verdad es que por mi cabeza trataba de imaginar que sería lo que Mónica quería hablar conmigo, si todo estaba más que claro entre nosotros dos.

—Yo... Quería saber como has estado, porque te he notado un poco cabizbajo estos últimos días. —Me miró preocupada.

Aquí, en el séptimo infierno sufriendo por una chica que me ilusionó mostrándome interés, cariño y al día siguiente estaba de novio con el señor ternura.

—Si, estoy bien dentro de todo —contesté incómodo.

—Cardona, en serio yo no quería ilusionarte y menos hacerte daño, yo te tengo mucho cariño pero eres mi amigo —me explicó.




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