Contrapartes

Parque de diversiones


Septiembre, el mes de la primavera, donde empiezan a germinar las flores, el mes donde empieza a salir el sol, donde nace como el verde del paisaje la esperanza de encontrar el amor. Yo nuevamente me había acercado a Evelyn, aunque le costó, me perdonó por la amistad  que alguna vez tuve con sus compañeras de curso a quienes ella y la Colorina no le tenían buena. El problema, como siempre, era el Criser que se interponía entre los dos, pero en el recreo escuché un rumor que me llamó mucho la atención

—¿Les cuento una copucha? Una amiga del centro de alumnos me contó que el colegio estaba preparando un paseo, pero aún no se sabe con certeza donde diablos vamos a ir. —aseguró la Colorina.

—Lo más seguro es que sea al planetario. —Puse cara de asco.

—Ojalá que sea a algún lugar entretenido y que vayamos todos juntos. —rogó el Criser mirando de reojo a Evelyn.

La idea no era mala, si iba todo el colegio, Evelyn también asistirá, lo que me daría una chance de estar con ella, el problema era saber el lugar donde íbamos a ir, aparte de sacar al Criser del camino y eso estaba muy complicado.

Unos días después, en plena clase de química, la inspectora golpeó la puerta de la sala para dar un importante anuncio que despertó mi curiosidad.

—El sábado catorce de septiembre el San Andrew junto con otros colegios de la comuna han organizado un paseo a Fantasilandia, la entrada tiene un costo de $4500 y pueden comprarla en el centro de alumnos en la sala de computación —nos informó.

—¡¡Eeehh!! —Gritó de forma escandalosa el curso, muy feliz por la noticia.

A la hora de recreo nos quedamos con Grace y sus amigas y por supuesto el tema fue la salida a Fantasilandia.

—¿Les dijeron que vamos a ir a Fantasilandia todo el colegio? —preguntó Iván.

—Siii, va a ser genial, vamos a tener los juegos solo para nosotros. —Se reía sola Tamara.

—Y van a haber chicas de otros colegios. —Se ilusionaba Miguel.

—¿Tu no vas a ir con Johana? —Lo miró intrigado Victor.

—Si, pero las cosas no están tan bien con ella, a lo mejor esta es una buena oportunidad para ponernos en la buena. —Agachó la cabeza y todos meneamos la cabeza sin decir nada.

—Un paseo a Fantasilandia siempre es una buena oportunidad, cualquier cosa puede pasar.... —dijo la siempre positiva Tamara.

La expectativa era grande y no era para menos, Fantasilandia era el parque de diversiones más grandes de Chile, con una inmensa montaña rusa, un súper Tagada que te volaba la cabeza, el barco pirata y otros juegos impresionantes, claro que no todos se veían muy felices con la idea de ir.

—Como que no te ves muy entusiasmada con la idea de ir a Fantasilandia —le dije en voz baja a Grace.

—La verdad es que si, pero tú... —Me miró a los ojos.

—Yo que... —Sonreí nervioso.

—No nada, olvídalo. —Intentó sonreír.

Esa misma tarde fui a pedirle permiso a mi papá, sabía que iba a ser difícil, pero por lo menos había subido un poco las notas así que por ahí me podía salvar.

—Puedes ir, pero no te vuelvas loco y no te metas en problemas por favor. —Me rogó papá.

—Si, por supuesto... eso sí necesito $4500 para la entrada, más dinero para los gastos de bus, comida etc... —Esbocé una sonrisa forzada.

—¿$4500? ¡Están locos!. ¿Acaso lo van a llevar a Disney que es tan caro? —Se amargó mi papá.

—Ernesto, es solo una vez que van a ir. —Lo calmó amablemente mi mamá.

—Está bien, pero el almuerzo te lo va a preparar mamá, no quiero que compren cualquier porquería que venden por ahí —mencionó serio.

Finalmente mis papás accedieron, así que el día sábado catorce de septiembre me levanté temprano para ir a Fantasilandia. Me bañé, me vestí, tomé desayuno y luego de lavarme los dientes fui a buscar a Grace, a Victor y nos fuimos al colegio. Cuando llegamos notamos varios buses amarillos estacionados afuera de la escuela, seguro esos cacharros nos iban a llevar al parque de diversiones y a mi oportunidad para conquistar a Evelyn. Grace se fue con sus amigas, yo me quedé con mis amigos, pero de pronto por el frente venía Evelyn.

—Ahí viene, vamos a empezar el juego —murmuré.

—Ten cuidado, Criser es un hueso duro de roer —me trató de advertir Iván.

—Tranquilos, yo también tengo mis armas y no me va a derrotar fácilmente. —Sonreí con malicia.

Evelyn cruzó la calle y se dirigía directo adonde estaba yo; intercambiamos miradas y me sonrió. Esto se ponía interesante, eso es, ven con papi que hoy si nos vamos a divertir pequeña.

—Hola Evelyn. —Se puso frente a ella el Criser.

—Hola. —Lo saludó efusivamente.

—Vamos a subirnos a un bus. —La invitó mientras la agarraba de la mano.

—Vamos. —Aceptó mientras me miraba de reojo.

Yo me quedé mirando con cara de estúpido como se la llevaba, la verdad es que había sido un comienzo impensado, pero no me iba a rendir.

—Vamos a tomar un bus mejor. —Me tocó la espalda Miguel tratando de consolarme.

—Si altiro, quiero ver una cosa primero —respondí.

—¿Vas a esperar para irte en el mismo bus que ella para martirizarte? Porque el Criser te la está ganando —me indicó de reojo Victor.

—No por mucho tiempo —aseguré decidido

Victor me había pegado en la herida, si quería ganar esta batalla tenía que atacar, así que como buen estratega esperé para mover mis fichas. Evelyn se subió junto con Criser a un bus, así que yo le hice un gesto a mis amigos y nos pusimos en la fila para subir.

—Vamos a ese. —Le señalé a mis amigos.

—No sé si sea buena idea... —murmuró con desconfianza Iván.

—Tranquilo, tengo todo calculado —aseguré com una sonrisa malévola.

Claro que si, yo sé muy bien lo que hago y este movimiento inesperado me dará una chance de arrebatarle de su lado a Evelyn. O eso imaginaba yo.

—Lo siento jóvenes, este bus está lleno, tienen que subirse a otro. —Nos detuvo el inspector Pancho.

—Pero como... —reclamé enojado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.