La mañana en la mansión Wolfe era demasiado silenciosa.
Sofía bajó las escaleras tratando de actuar normal… como si su vida no hubiera cambiado por completo en solo un día.
Pero dentro de ella todo era un caos.
Y entonces lo vio.
Lucian.
De pie en la sala… hablando con alguien.
Un hombre.
Alto, atractivo, con una sonrisa fácil.
Nada que ver con la frialdad de Lucian.
—Ah, tú debes ser la famosa esposa —dijo el desconocido al verla—. Soy Daniel.
Sofía sonrió un poco.
—Sofía.
—Encantado.
Daniel tomó su mano y besó suavemente sus dedos.
Lucian dejó de hablar.
El ambiente cambió al instante.
—Daniel —dijo con voz baja—. No es necesario.
—¿Qué? Solo saludo —respondió él con una sonrisa divertida.
Sofía sintió la tensión… y algo más.
Lucian se acercó lentamente.
—Ella es mi esposa.
—Lo sé —respondió Daniel—. Pero eso no significa que no pueda ser amable.
Error.
Grave error.
Lucian tomó la muñeca de Sofía y la acercó a él.
—Significa exactamente eso.
Sofía abrió los ojos sorprendida.
—Lucian…
Pero él no la soltó.
Su mirada estaba fija en Daniel.
Oscura. Peligrosa.
—No vuelvas a tocarla.
Silencio.
Daniel levantó las manos en señal de rendición.
—Está bien, está bien… no sabía que eras tan posesivo.
Sofía sintió su corazón acelerarse.
¿Posesivo?
¿En serio?
Más tarde…
Sofía decidió salir a tomar aire.
Necesitaba pensar.
Necesitaba entender por qué le afectaba tanto todo eso.
Y entonces…
—¿Siempre te atrapan así?
Era Daniel otra vez.
Sofía suspiró.
—No deberías estar aquí.
—Tú tampoco pareces muy feliz.
Eso la hizo quedarse en silencio.
—Es complicado.
Daniel la miró con curiosidad.
—¿Lo amas?
Sofía reaccionó de inmediato.
—¡No!
Demasiado rápido.
Demasiado fuerte.
Daniel sonrió.
—Interesante…
El momento
Cuando Sofía regresó a la mansión…
Lucian la estaba esperando.
—¿Dónde estabas?
—No tengo que reportarme contigo.
—Sí, lo haces.
Su tono era firme.
Dominante.
—Esto no es una jaula —respondió ella, molesta.
Lucian caminó hacia ella lentamente.
—Depende de cómo lo veas.
—No soy tuya.
Silencio.
Error.
En un segundo, Lucian la tomó del brazo y la acercó a él.
—Firmaste.
Su voz era baja… intensa.
—Y eso te hace mía, al menos por ahora.
El corazón de Sofía latía sin control.
—Esto es un contrato, no amor.
Lucian la miró fijamente.
Muy fijamente.
—Entonces deja de mirarme como si quisieras que lo fuera.
Silencio.
Pesado.
Peligroso.
Sofía no pudo responder.
Porque en el fondo…
Tal vez era verdad.
El secreto
Lucian la soltó de repente.
Se giró.
—No te acerques a Daniel.
—¿Por qué?
—Porque no sabes quién es.
Sofía frunció el ceño.
—Entonces dímelo.
Lucian dudó.
Por primera vez.
—Es alguien que… destruye todo lo que toca.
Sofía lo miró confundida.
—Suena como tú.
Eso lo golpeó.
Se notó.
Pero no respondió.
El momento inesperado
El silencio entre ellos se volvió diferente.
Más suave.
Más cercano.
Lucian volvió a mirarla…
Pero esta vez no había enojo.
Había algo más.
Algo que Sofía no entendía… pero sentía.
—Esto no debería estar pasando —murmuró él.
Sofía tampoco entendía por qué…
Pero no se alejó.
Y entonces…
Lucian acercó su rostro al de ella.
Lento.
Como si le diera tiempo de detenerlo.
Pero no lo hizo.
Y cuando sus labios se encontraron…
No fue como en la boda.
Esta vez…
Fue real.
Continuara...