El beso aún estaba en el aire.
Sofía apenas podía respirar.
No fue un error.
No fue el contrato.
No fue una actuación.
Fue real.
Y eso lo hacía peligroso.
Lucian se separó primero.
Como si hubiera cruzado una línea que no debía.
—Esto no vuelve a pasar —dijo, serio.
Eso dolió.
—Claro… porque no significa nada, ¿verdad? —respondió Sofía, intentando sonar fuerte.
Lucian no contestó.
Y ese silencio… fue peor que cualquier respuesta.
Horas después…
Sofía caminaba por el jardín, tratando de aclarar su mente.
Pero alguien ya la estaba esperando.
—Sabía que vendrías.
Daniel.
Apoyado contra una pared, con esa sonrisa tranquila.
—¿Me estás siguiendo? —preguntó Sofía.
—No. Solo sé cuándo alguien está confundido.
Sofía suspiró.
—No es asunto tuyo.
Daniel se acercó un poco más.
—¿Segura? Porque estás viviendo con alguien que no te ha dicho la verdad.
Sofía se tensó.
—¿De qué hablas?
Daniel dudó… pero luego habló.
—Lucian no solo es un CEO.
Silencio.
—Él destruyó empresas… familias… personas.
Sofía sintió un vacío en el estómago.
—Eso no es cierto.
—¿No? —Daniel la miró fijamente—. Investiga su pasado.
La duda
Esa noche…
Sofía no pudo quedarse quieta.
Entró en la oficina de Lucian.
Todo estaba ordenado.
Perfecto.
Hasta que encontró un archivo.
Su nombre.
Manos temblorosas.
Lo abrió.
Y lo que vio…
La dejó helada.
—No…
Documentos.
Fotos.
Información de su familia.
Y una verdad imposible de ignorar:
Lucian sabía quién era ella desde el principio.
Confrontación
—¿Buscando algo?
Sofía se giró de golpe.
Lucian estaba en la puerta.
Oscuro. Imponente.
Peligroso.
—¡Tú sabías! —gritó ella—. ¡Sabías todo sobre mí!
Silencio.
—Responde.
Lucian cerró la puerta lentamente.
—Sí.
Esa palabra lo rompió todo.
—Entonces… ¿todo esto fue planeado?
—No.
—¡Mentira!
Sofía retrocedió.
—Me usaste.
Lucian apretó la mandíbula.
—No entiendes.
—¡Explícame entonces!
Silencio.
Pesado.
—Tu familia… —empezó él—. Está involucrada en algo peligroso.
Sofía negó con la cabeza.
—No.
—Sí.
Se acercó.
—Y yo soy el único que puede mantenerte a salvo.
—¿O el que los destruyó?
Eso lo hizo detenerse.
Y ese segundo de duda…
Fue suficiente.
La verdadera traición
—Escucha —dijo Lucian, más serio que nunca—. Daniel no es quien crees.
—¿Y tú sí?
Silencio.
Entonces…
Un ruido afuera.
Un disparo.
Ambos se quedaron congelados.
—¿Qué fue eso?
Lucian reaccionó al instante.
—Quédate aquí.
—No.
—Sofía—
—¡No voy a quedarme!
Pero ya era tarde.
La puerta se abrió de golpe.
Hombres desconocidos.
Armas.
—Así que aquí estás —dijo uno—. El CEO y su linda esposa.
Sofía sintió el miedo recorrer su cuerpo.
Lucian se puso delante de ella.
Protegiéndola.
—Aléjate de ella.
—Lo siento —dijo el hombre—. Pero ella es justo lo que necesitamos.
Sofía miró a Lucian.
Confundida. Asustada.
—¿Qué está pasando?
Lucian no respondió.
Pero su expresión lo dijo todo.
Esto…
Era más grande de lo que ella imaginaba.
Continuará…