El sonido del arma hizo que el tiempo se detuviera.
Sofía apenas podía moverse.
Pero Lucian…
Lucian no dudó.
—Detrás de mí —ordenó con voz firme.
Sofía obedeció, su corazón latiendo con fuerza.
—Qué escena tan… dramática —dijo el hombre armado—. El gran Lucian Wolfe protegiendo a alguien.
—No sabes en lo que te estás metiendo —respondió Lucian, frío.
—Oh, sí lo sé. Y también sé cuánto vale ella.
Sofía sintió un escalofrío.
—¿Vale…?
Antes de que pudiera terminar—
¡Disparo!
Lucian la empujó al suelo.
El caos estalló.
Escape
—¡Corre! —gritó Lucian.
Sofía no lo pensó.
Corrió.
Pasillos largos. Gritos. Ruido.
Todo era confuso.
Hasta que—
Una mano la jaló.
—¡Ven conmigo!
Daniel.
—¿Qué haces aquí?
—Salvarte.
Sofía dudó.
Lucian había dicho que no confiara en él.
Pero…
—¡No hay tiempo!
Otro disparo.
Y Sofía tomó una decisión.
Se fue con Daniel.
La verdad
Dentro de un auto en movimiento…
—Respira —dijo Daniel—. Ya estás a salvo.
—¿A salvo de qué?
Silencio.
—De Lucian.
Eso la hizo girarse de golpe.
—¡Eso no tiene sentido!
—Claro que lo tiene —dijo Daniel—. Él no te eligió por casualidad.
Sofía sintió su pecho apretarse.
—Ya lo sé…
—No. No lo sabes todo.
Pausa.
—Tu familia no solo tiene deudas.
Sofía se quedó inmóvil.
—¿Qué quieres decir?
Daniel la miró con seriedad por primera vez.
—Están involucrados en una red ilegal… y Lucian lleva años persiguiéndolos.
Silencio.
El mundo de Sofía se rompió.
—Eso… es mentira.
—Ojalá lo fuera.
El golpe
—Entonces… —susurró Sofía—. ¿Todo esto fue para acercarse a mi familia?
Daniel no respondió.
Y eso fue suficiente.
Lágrimas.
Silenciosas.
Dolorosas.
—Me usó…
Mientras tanto…
En la mansión.
Lucian estaba rodeado de caos.
Pero no le importaba nada más que una cosa.
—¿Dónde está Sofía?
—Se la llevaron —respondió uno de sus hombres.
Lucian apretó los puños.
—No…
—Pero tenemos una pista—
—¡NO!
Su voz resonó.
Oscura. Peligrosa.
—No se la llevaron.
Silencio.
—Ella se fue.
Y eso…
Dolió más.
El giro final
En el auto…
Sofía miraba por la ventana, perdida.
—Gracias por ayudarme —murmuró.
Daniel no respondió de inmediato.
—No lo hice solo por ayudarte.
Sofía frunció el ceño.
—¿Entonces por qué?
Daniel sonrió…
Pero esta vez no era amable.
Era diferente.
—Porque tú eres la pieza más importante de todo esto.
Sofía sintió miedo.
Real.
—¿Qué significa eso?
Daniel se inclinó un poco hacia ella.
—Significa…
Pausa.
—Que nunca estuviste realmente a salvo.
Continuará…