Contrato con el Ceo oscuro

Capítulo 7: Entre la vida y el amor

El disparo rompió el silencio.

Un segundo.

Eso fue todo lo que tomó para cambiarlo todo.

—¡SOFÍA! —gritó Lucian.

Pero no fue ella.

Fue él.

Lucian cayó al suelo.

La bala lo había alcanzado.

Caos

—¡No! —Sofía corrió hacia él, arrodillándose—. ¡Lucian, mírame!

Sus manos temblaban al ver la sangre.

Demasiada.

—No… no puedes…

Lucian respiraba con dificultad.

Pero aun así…

La miró.

Solo a ella.

—Estás… bien…

Sofía sintió su corazón romperse.

—¿Por qué hiciste eso?

Él apenas sonrió.

—Porque… no podía perderte.

Daniel

Daniel bajó el arma lentamente.

Algo en su expresión cambió.

No esperaba eso.

—Esto… no era el plan —murmuró.

Pero ya era tarde.

Huida

—¡Tenemos que sacarlo de aquí! —gritó Sofía.

Lucian apenas podía moverse.

—Vete… —susurró—. No te quedes…

—¡Cállate! —dijo ella, llorando—. No me voy a ir.

Sofía lo levantó como pudo.

—No después de esto.

En el hospital

Luces. Voces. Pasos rápidos.

—¡Emergencia!

Se llevaron a Lucian.

Y Sofía se quedó sola.

Esperando.

Temblando.

El tiempo no avanzaba.

Hasta que…

—¿Eres familia?

Sofía dudó.

Un segundo.

Luego—

—Soy su esposa.

La verdad en su corazón

Sentada, con las manos apretadas…

Sofía no podía dejar de pensar.

En el contrato.
En las mentiras.
En todo.

Pero también…

En cómo la protegió.
En cómo la miró.
En lo que dijo.

“No puedo perderte.”

Cerró los ojos.

—Idiota… —susurró—. Esto no era parte del trato…

Pero su voz se quebró.

—Y aún así…

Pausa.

Lágrimas.

—Me enamoré.

Mientras tanto…

Daniel observaba desde lejos.

Oculto.

Pensando.

—Así que… era verdad.

Su mirada se oscureció.

—Esto se volvió más interesante.

El momento final

Horas después…

El doctor salió.

Sofía se levantó de inmediato.

—¿Está bien?

Silencio.

—La bala estuvo cerca de un órgano vital.

El corazón de Sofía se detuvo.

—Pero…

Pausa.

—Sobrevivió.

El aire volvió a su cuerpo.

—Gracias…

—Pero aún no despierta.

Última escena

Sofía entró a la habitación.

Lucian estaba ahí.

Quieto.

Débil.

Diferente.

Se acercó lentamente.

Tomó su mano.

—No puedes dejarme así…

Silencio.

—Tenemos un contrato, ¿recuerdas?

Sonrió entre lágrimas.

—Aún no termina…

Se inclinó un poco.

—Y… tampoco lo que siento.

Pausa.

Muy suave.

—Te amo… idiota.

Y en ese momento…

Un leve movimiento.

Los dedos de Lucian…

Respondieron.

Continuará...




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