Meses después…
La ciudad seguía brillando igual.
Luces. Ruido. Vida.
Pero para Sofía…
Todo era diferente.
Un nuevo comienzo
El sol entraba por los ventanales.
Sofía estaba de pie frente a la misma ciudad que antes le parecía lejana.
Ahora…
Era suya.
No por poder.
No por herencia.
Sino porque decidió quedarse.
—Te pierdes mucho cuando te quedas mirando así —dijo una voz detrás de ella.
Sofía sonrió.
—Estoy pensando.
Lucian se acercó.
Más tranquilo.
Más humano.
Pero igual de intenso.
—Eso siempre es peligroso contigo.
Cambios reales
Las cosas habían cambiado.
Las empresas…
Ahora eran diferentes.
Más limpias. Más justas.
—Nunca pensé que terminaría haciendo esto —dijo Sofía.
—Ni yo —respondió Lucian—. Pero lo estás haciendo mejor que cualquiera.
Sofía lo miró.
—No es por poder.
—Lo sé.
Pausa.
—Es por lo que perdiste.
Silencio.
Daniel.
Siempre presente.
Lo que no se olvida
Había cosas que no desaparecían.
No importa cuánto tiempo pasara.
Sofía bajó la mirada un segundo.
—A veces… pienso en él.
Lucian no reaccionó mal.
No estaba celoso.
Solo…
Entendía.
—Yo también.
Eso la sorprendió.
—¿En serio?
—Sí.
Pausa.
—Porque si no fuera por él…
La miró.
—No estarías aquí.
Sofía respiró hondo.
—Nos salvó.
—Sí.
Silencio.
Pero esta vez…
No dolía igual.
Ellos
—¿Te arrepientes? —preguntó Lucian.
Sofía lo miró.
—¿De qué?
—De quedarte.
Silencio.
Ella dio un paso hacia él.
—No.
Pausa.
—De nada.
Lucian sostuvo su mirada.
—Ni siquiera de mí.
Sofía sonrió.
—Especialmente de ti.
Algo nuevo
El ambiente cambió.
Más suave.
Más cálido.
Lucian tomó su mano.
—Entonces…
Pausa.
—¿Ahora qué sigue?
Sofía lo pensó un segundo.
Y luego…
—Vivir.
Simple.
Pero real.
Un detalle inesperado
Lucian sacó algo.
Pequeño.
Brillante.
Sofía abrió los ojos.
—¿Eso es…?
—No es un contrato.
Pausa.
—Es una elección.
Silencio.
—Otra vez.
Sofía sintió su corazón acelerarse.
—Lucian…
—Esta vez sin condiciones.
Se acercó un poco más.
—Solo tú y yo.
La respuesta
Sofía lo miró.
Recordando todo.
El caos.
El dolor.
La guerra.
El amor.
Y sonrió.
—Sí.
Última escena
La ciudad seguía ahí.
Igual de brillante.
Pero ahora…
Ellos también brillaban.
No por poder.
No por dinero.
Sino por todo lo que sobrevivieron.
Y así…
Lo que comenzó como un contrato…
Se convirtió en algo real.
FIN DEFINITIVO