Contrato de 30 dias

Capítulo 4: Todo lo que rompe el amor

El beso duró segundos.

Pero el desastre… apenas comenzaba.

El error

—Creo que tenemos un problema —murmuró Mateo.

Valeria siguió su mirada.

Al final del pasillo.

Una cámara.

Y detrás de ella…

Bruno.

Quieto.

En shock.

Con la foto tomada.

Horas después

—DIME QUE ES EDITADO —gritó Renata, aventando su celular sobre la mesa.

La imagen estaba ahí.

Clara.

Innegable.

Valeria besando a Mateo.

Sin actuación.

Sin contrato.

Sin excusas.

—No lo es —respondió Valeria, tranquila… demasiado tranquila.

Renata abrió los ojos.

—¿Perdiste la cabeza?

—No.

—Entonces explica por qué tu empresa está explotando ahora mismo.

Crisis

Adrián entró sin tocar.

—Tenemos un problema legal, uno mediático y uno emocional —dijo, serio—. Y ese último es el peor.

—Habla claro —pidió Valeria.

—Los inversionistas creen que fingiste una relación para manipular la imagen de la empresa… y luego te involucraste de verdad.

Mateo bajó la mirada.

—Lo cual no está tan lejos de la realidad.

Silencio.

Golpe bajo

—Hay más —añadió Adrián.

Todos lo miraron.

—Emiliano está moviendo todo para sacarte del cargo.

El aire se congeló.

—No puede —dijo Valeria.

—Puede… y lo está haciendo.

Decisión

—Entonces arreglémoslo —dijo Valeria, firme.

—¿Cómo? —preguntó Mateo.

Ella lo miró.

Fría otra vez.

Como antes.

—Volviendo al contrato.

Silencio.

Doloroso.

Mateo frunció el ceño.

—¿Qué?

—Diremos que todo fue parte del acuerdo. Que el beso era… estrategia.

Las palabras cayeron como cuchillas.

—¿Estrategia? —repitió él.

—Sí.

—¿Eso fue para ti?

Valeria dudó.

Pero solo un segundo.

—Sí.

Mentira.

Otra vez.

Ruptura real

Mateo soltó una risa vacía.

—Wow…

Retrocedió.

—Eres increíble.

—Mateo—

—No —la interrumpió—. No me pagas para sentir, ¿recuerdas?

Eso dolió.

Más que cualquier otra cosa.

—Esto era lo que querías, ¿no? —continuó él—. Mantener el control.

Valeria no respondió.

Porque sabía que estaba perdiendo algo más importante.

Adiós

Mateo caminó hacia la salida.

Esta vez…

sin detenerse.

—El contrato terminó —dijo sin voltear.

Y se fue.

Final del capítulo

Valeria se quedó sola.

Con la foto.

Con el silencio.

Con todo lo que no dijo.

Adrián habló en voz baja:

—Felicidades… salvaste la empresa.

Valeria cerró los ojos.

Una lágrima escapó.

—¿Y a qué costo?

Porque esta vez… no fue el contrato lo que se rompió.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.