Contrato de 30 dias

Capítulo 6: Sin cláusulas

Por primera vez en ocho meses…

Valeria no tenía idea de qué hacer.

Y lo odiaba.

Una semana después

No hubo llamadas.

No hubo mensajes.

No hubo contratos nuevos.

Mateo desapareció de su rutina como si nunca hubiera estado ahí.

Pero estaba en todo.

En el café que ella empezó a tomar porque a él le gustaba.

En los eventos aburridos donde ya nadie la hacía reír.

En el asiento vacío del auto.

Orgullo

Valeria abrió el chat.

Mateo.

Escribió:

"¿Podemos hablar?"

Lo borró.

Escribió otra vez:

"Te extraño."

Lo borró también.

Terminó dejando el celular boca abajo.

—Patético —murmuró para sí misma.

Problemas reales

—Tenemos junta extraordinaria en diez minutos —anunció Adrián entrando rápido.

Valeria levantó la mirada.

—¿Qué pasó ahora?

El silencio de Adrián fue suficiente.

Malo.

Muy malo.

—Emiliano compró acciones de la empresa.

El aire se volvió hielo.

—¿Qué?

—Y quiere una votación para removerte como CEO.

Junta directiva

—Tu imagen ya no es estable, Valeria —dijo uno de los inversionistas—. El escándalo afectó a la compañía.

—Mi vida personal no define mi capacidad.

—Tus decisiones emocionales sí.

Emiliano sonrió desde el otro lado de la mesa.

Como un depredador paciente.

—Quizá solo necesitas descansar —dijo él suavemente—. Alguien más puede tomar el control mientras arreglas… tus asuntos.

Valeria apretó los puños.

—No voy a renunciar.

—Entonces pelea.

Afuera del edificio

La lluvia caía fuerte.

Otra vez lluvia.

Siempre lluvia cuando todo salía mal.

Valeria salió del edificio intentando respirar.

Pero entonces—

—Te ves terrible.

Esa voz.

Ella levantó la mirada.

Mateo.

Con las manos en los bolsillos y el cabello ligeramente mojado.

Como si hubiera salido de uno de sus pensamientos.

El regreso

—¿Qué haces aquí? —preguntó ella.

Mateo se encogió de hombros.

—Bruno me llamó.

Claro.

Bruno y sus complejos de cupido profesional.

Valeria intentó mantener la compostura.

—No necesito que me salves.

Mateo dio un paso hacia ella.

—Lo sé.

Otro paso.

—Pero quería venir de todos modos.

Silencio.

El tipo de silencio que late.

Honestidad

—No soy buena en esto —admitió Valeria.

Mateo sonrió apenas.

—Ya me di cuenta.

Ella soltó una pequeña risa.

La primera real en días.

—Tengo miedo de arruinarlo otra vez.

Mateo la miró fijo.

—Entonces deja de intentar controlarlo todo.

La lluvia seguía cayendo alrededor.

Pero ninguno se movió.

Casi otra vez

Mateo levantó una mano lentamente.

Rozó un mechón húmedo del cabello de Valeria.

Suave.

Cuidadoso.

Como si todavía no supiera si tenía derecho.

—¿Y ahora qué? —susurró ella.

Mateo inclinó apenas la cabeza.

—Ahora decides si vas a seguir huyendo… o si esta vez te quedas.

Valeria sintió el corazón descontrolarse.

Porque ya sabía la respuesta.

Final del capítulo

Sin pensar demasiado…

tomó su mano.

Y esta vez—

no la soltó.

Porque quizá el amor nunca necesitó contratos… solo valentía.




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