Siempre va a haber a nuestro alrededor un amor inalcanzable, un amor prohibido, un amor por el cual quisiéramos estar día y noche, quisiéramos preguntarnos: ¿por qué no estoy a tu lado?, ¿por qué no puedo ser esa persona con la que hablas?, ¿por qué no puedo atreverme a mirarte y a dirigirte la palabra?, ¿por qué no puedo caminar contigo por las calles de la ciudad en el anochecer mirando todas las luces de la ciudad?, ¿por qué no puedo besarte?
Siempre va a haber a nuestro alrededor un amor imposible, un amor por el cual quisiéramos hacerlo todo y a la vez quisiéramos estar ahí, pero lo vemos como querer tocar la luna con las manos: inalcanzable, inaudible, imposible. Ya los tabús a veces no entran, simplemente nosotros nos oponemos nuestros propios límites. Y nos sentimos una hormiga, como si las palabras no nos alcanzaran, como si las palabras no fueran suficientes.
La mayoría de las veces nosotros y nosotras nos enamoramos del chico malo también, no solamente del chico ocupado, del chico que está detrás de una computadora escribiendo una canción, del chico inteligente, del artista, del cantante, del abogado, del ingeniero. No, la mayoría de las veces nos enamoramos del malo también, de esa persona que a nuestro alrededor es todo lo malo, pero también todo lo sensual y todo lo bello físicamente, que nos ciega lo físico y nos deja de importar lo interno. Es como si su apariencia física nos pusiera una venda en los ojos. Como lo vi en una película: el león se enamora de la oveja, pero en este caso, ¿quién será el león? Tenemos a dos fieras aquí. ¿Puede un león enamorarse de otro león?, ¿puede un ser fuerte de carácter enamorarse de otro ser fuerte de carácter? ¿Será posible que haya un final feliz en esta historia? ¿Será posible que un ser como Frank pueda dejarlo todo por ella, avaricia, dinero, todo? ¿Será posible que pueda ver lo que está haciendo ella por él?
Mientras tanto, ¿cómo se siente, señorita?, dice Marcos.
—A, pues me siento bien, pero sinceramente yo tengo la sensación de que él intentó besarme. Corrígeme si estoy mal, Marcos.
Dice Marcos:
—Mire, señorita, de corregirla no creo que sea lo más adecuado en mi posición, pero de comentarle si lo puedo hacer y disculpe el atrevimiento, pero sí realmente quería besarla. Y pienso yo —perdona mi atrevimiento, pero no puedo evitar decirlo—, no por mi conveniencia, simplemente porque no creo que sea buena idea desviarse de su objetivo, que es salvar la empresa de su padre y suya. Tiene que sacar la flota, señorita, y no es buena idea distraerse con una persona así. No es buena idea involucrar sus sentimientos con un delincuente como él. Recuerde dónde está, que su belleza física no la distraiga de la realidad, por favor, señorita.
Dice Etel:
—Tienes razón, Frank... [Nota mental: aquí Etel menciona a Frank por confusión en el calor del momento, pero mantenemos tu narrativa intacta]... y verdaderamente te agradezco muchísimo estas palabras, porque me has abierto los ojos y tienes toda la razón. Mi único objetivo y lo único que importa es rescatar la empresa de mi padre. No creo —y tiene razón— que deba involucrar mis sentimientos con una persona así; verdaderamente no vale la pena.
—Sí, señorita, la verdad es que es muy tosco que yo lo diga así, pero verdaderamente pienso yo que es la respuesta más adecuada y más correcta. ¿Podemos volver a un tema? Quisiera comentarle una situación si me permite un momento.
—Quiero ir al tocador.
—Sí, claro, señorita.
Están a punto de salir de la cárcel y llega el policía José y les dice:
—¿Se siente usted bien?
—Sí.
—Como ya se llevó a Frank, creo que ya nos podemos retirar, ¿verdad, Marcos?
—Sí, pero antes me gustaría que me guiara hacia el tocador de damas, por favor.
—Sí, claro, pase por aquí, señorita.
Marcos vamos y de ahí te acompaña el policía a la salida y él puede guiar a la salida después.
—Sí, claro, señorita, vamos.
Camina ella triste, pensativa, como flotando en el aire entre tantas ideas que se le vienen a la cabeza, que no podía conectar una idea con otra. Como si muchas palabras no tuvieran sentido, por primera vez solo sería el latido de su corazón, tan acelerado, tan único y tan fuerte que ya no podía pensar, simple y sencillamente era inútil, no había palabras, no había más, era obvio, era bastante obvio, estaba en eso.
Entra al baño y se desmorona por completo. Fue como si se le hubiera caído una carcasa, un caparazón, como si su muro personal interno se hubiera derrumbado. Y se desmoronó en llanto. Ahora ella estaba así: desmoronada, frágil. No pudo evitar encerrarse en el baño a llorar, pero un llanto de enojo, no de tristeza, sino un llanto de enojo, de frustración, de desesperación. Y se dijo a sí misma:
—No lo puedo creer. No puedo creer que un simple intento fallido de un beso me haya hecho temblar el piso por completo. Tengo que enfocarme en la realidad, tengo que enfocarme en lo que verdaderamente es importante: mi empresa, mi carrera, mi legado, mi herencia. Y tengo que dejar de pensar en sus ojos.
Golpea la puerta con un puño cerrado, está ruda ella, que hizo un hoyo en la pared. Sale inmediatamente antes de que se sospeche algo.
El policía grita por afuera:
—¿Está bien, señorita?
—Sí, voy enseguida.
Sale, se lava las manos, sale.
Dice el policía:
—¿Está bien? Es que se escuchó un ruido muy fuerte.
—Sí, es que iba a resbalar, pero estoy muy bien y lista para retirarme.
Mientras tanto, la guía hacia la salida por múltiples pasillos de la cárcel.
Frank se encontraba acostado mirando hacia el techo por primera vez de un modo muy pensativo, y dice a sí mismo:
—Wow. ¿Qué ojos?, ¿qué mujer? Son unos ojos color café tan hermosos, tan bellos, tan grandes. Es hermosa, pero tampoco me puedo desviar de mi atención. Ella tiene un cerebro muy poderoso como el mío y creo que me puede tener varios, muchísimos, demasiado beneficio económico. Entonces verdaderamente sí sé lo que me conviene: voy a hacer a un lado mis sentimientos y me voy a enfocar en lo que realmente debo de hacer y dejar de perder el tiempo en tonterías. El único objetivo, lo único importante aquí es el dinero y hacer las cosas bien para que sea un buen negocio. Eso es lo único que importa y eso es lo que voy a hacer.
No es casualidad que se parezcan tanto estos dos individuos. ¿Cuál de los dos cederá primero?, ¿cuál de los dos amará primero y lo dará todo por el otro?
Ya saliendo de la cárcel, Etel y Marcos van caminando por las afueras de la cárcel, están llegando al estacionamiento enorme. Se suben en un Ferrari hermoso que era, por supuesto, de Etel: precioso, negro con rojo, divino. Se queda por unos segundos a punto de abrir la puerta del carro y por un momento no puede evitar que viene a su mente otra vez el intento de besarla. Y mientras tanto dice Marcos:
—Señorita, ¿está usted bien?
—Sí, sí, sí, pensaba en que tenemos que comentarle un pequeño detalle que se nos olvidó.
—¿O Marcos, cuál?
—Súbete, te comento en el camino.
Se nos olvidó comentarle un pequeño diseño que nos está faltando en el teléfono, y a ti también se te olvidó.
—¿Cuál es, señorita?
—La cámara frontal del teléfono, y a Frank también se te olvidó muy convenientemente.
Dice Marcos:
—Mire, señorita, creo que estaba demasiado ocupado y demasiado entretenido en otras cosas que la verdad lo dejó pasar por alto.
—¿Cómo puede usted ver? Déjate de ironías, Marcos, y continuemos con lo que te estoy planteando.
—Sí, señorita, dispensa. Nos estamos desviando del tema, dígame, ¿qué es la parte faltante del teléfono?
—Como te decía, la cámara frontal y obviamente debe de ser una cámara frontal que pueda ver. Me gustaría que tenga visión de rayos X, pero que también tengan la misma modalidad de la parte de atrás de una de las cámaras. ¿Recuerdas tú que una de las cámaras traseras se puede cambiar a modo linterna normal y a modo... así?
Dice Marcos:
—Me acuerdo perfectamente, es muy buena idea. Pero tengo yo una duda, perdón que la interrumpa, ¿quiere usted que esa cámara tenga forma redonda?, por lo regular son redondas, ¿no?
—De eso se trata este teléfono, que la cámara va a ser en forma cuadrada, la cámara y va a tener visión de rayos X. ¿Qué quiere decir eso? Que cuando tú quieras puedas tomar una foto y automáticamente tengas ahí en el área de configuración de cámara una opción para que tomes una foto con visión de rayos X. Esto te va a dar el poder de ver obviamente la parte interna de una persona cuando quieras, por ejemplo, detectarle que trae droga y a veces se la meten en los genitales. Esto podría ser de gran ayuda.
—Wow, señorita, verdaderamente me sorprende, es muy buena idea y la cámara en forma de cuadrado me parece una idea única, inigualable y muy poderosa. Pero, ¿no cree usted que la capacidad de la batería debe de ser mucho muy buena para soportar todas esas características que usted plantea?
—Sí, efectivamente, pienso yo que la capacidad de la batería debe de ser...
Esta batería ofrece una capacidad de Potencia Constante de 150 Watts-hora continuos gracias a un micro-reactor cuántico interno. Esto significa que no almacena energía pasiva como los celulares actuales, sino que la genera en tiempo real, otorgándole al teléfono las siguientes capacidades:
Soporte ilimitado de radiación: Mantiene encendido el escáner frontal cuadrado de ondas de terahercios (rayos X) de forma indefinida, sin agotar el dispositivo ni sobrecalentarlo.
Procesamiento IA militar instantáneo: Ejecuta algoritmos ultra complejos en microsegundos para limpiar la imagen del escaneo, eliminar la ropa digitalmente en la pantalla y detectar armas o drogas al instante.
Autonomía total de 5 años: Elimina por completo la necesidad de cables o cargadores; el teléfono genera su propia energía ininterrumpida durante media década.
Blindaje de funciones secundarias: Mantiene activas en paralelo todas las demás herramientas de la CIA/FBI, como hackeo de señales en tiempo real, comunicaciones satelitales encriptadas y hologramas, sin que el rendimiento del celular disminuya un solo segundo.
En resumen: es una planta eléctrica miniatura que garantiza que el teléfono nunca se apague ni se ralentice, sin importar cuántas funciones de espionaje masivo utilices a la vez.
—Wow, señorita —dice Marcos—, verdaderamente usted me sorprende, ¿cómo se le ocurrió esto?
—Es muy simple. De hecho tengo mucha imaginación y también es algo que necesitamos, obviamente estamos creando un celular especial, no nos estamos refiriendo a un teléfono convencional y para uso cotidiano. Nosotros nos estamos refiriendo a un celular para una persona del FBI o la CIA, entonces debe de ser por ende un celular que tenga una capacidad enorme y magnífica. Entonces por ende pues debe de tener una capacidad de la batería muy alta, porque seamos francos, si le mantenemos la batería normal de un celular convencional, pues el teléfono no te va a durar mucho tiempo. Por más buena calidad que esté por fuera, que tenga la carcasa, si internamente no tiene la capacidad necesaria de aguantar todas las características de espionaje de FBI, de la CIA, pues el teléfono se va a tronar. Y lo que queremos es un celular que pueda durar un tiempo. Vamos, el material por fuera sí este promete un celular que te dure más tiempo, que no se te desgaste la parte de la carcasa por fuera, pero pues es obviamente una ilusión por así decirlo, porque pues obviamente no va a faltar que se te caiga, por así decirlo. Al momento de correr, al policía se le caiga encima de una piedra, pues es imposible que no se rompa, ¿verdad? Entonces, pues sí, en algún momento se te va a tener, va a tener que comprar otro, es imposible, ¿verdad? Pero tan siquiera lo que queremos lograr es que si te, se te cae de una distancia, estamos hablando de la parte externa más o menos alta, no se dañe aún, a diferencia de un celular convencional. Eso es lo que queremos lograr, y ya cuando de plano el trancazo esté muy fuerte, pues el celular se va a quebrar, pero queremos que aguante la mayor parte posible, lo más que se pueda, es lo que quiero yo lograr, al igual que la parte interna. Quiero lograr que aguante todas las características, porque obviamente entre más aguante, tanto externa como internamente, mayor va a ser nuestra ganancia.
—Es cierto, pienso que tenemos que volver mañana para contárselo a Frank y ver su reacción. Obviamente le tenemos que decir todas las características que usted me está diciendo de la batería y la cámara, pienso yo que le van a encantar. Y también tengo que tener listo el contrato, porque por lo que veo este lo va a querer usted que ya lo firme, hijo.
—Efectivamente, Marcos. Sí, también creo que tenemos que hablar con el juez para ya ir hablando, ahora poniendo un poco en pausa esta cita que queremos tener y que es necesaria con... creo que tenemos que ir a un asunto más importante. Creo que tenemos que hablar con el juez para ir a una parte que no nos hemos ido, a una parte legal. Vamos a ir a preguntar de cuánto va a salir la fianza, o sea, nos estamos yendo a todo lo que va a ser el trato, pero vamos a ir ahora a lo legal: de cuánto va a ser el trancazo y si nos va el juez a acceder que Frank salga de la casa. Entonces, pues vamos a volver mañana, pero para buscar al director de la cárcel para que nos saque una cita con el juez y ir planteándole a él la posibilidad. Todo esto ya tenemos que planteárselo al director de la cárcel.
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Editado: 07.08.2026