5 millones de dólares suelen ser poco en este caso; puede que sean bastante para liberar a una persona y sean lo bastante adecuados y asertivos para un futuro prometedor en su empresa.
—¿Cómo se siente, señorita? Yo sinceramente creo que estuvo muy difícil y yo sé que cinco millones es muchísima cantidad para usted, pero ahora sí todo está en sus manos para empezar a liberar el estrés que tiene usted. Y ahora sí prepárese, porque ya por fin va a salir Frank de las rejas y ahora sí podemos empezar su proyecto —dice Marcos.
—Sí, lo sé, verdaderamente lo siento, es mucho dinero. No por tener la empresa que tengo quiere decir que no estoy consciente de la cantidad que estoy a punto de soltar. No solamente la cantidad, sino que tengo la custodia de Frank en mis manos, o sea que si hace alguna jugarreta —es decir, se pone a robar, se pone a hacer otra vez algo chueco, me roba—, va en juego mi empresa y puedo terminar yo en las rejas también. O sea que verdaderamente está muy difícil la situación. Tenemos que decirle a él lo que se acordó con el juez y la cantidad que se va a liberar, y que va a llevar una pulsera en el tobillo por un mes para calmar las aguas y corroborar que efectivamente tiene un buen comportamiento. El juez va a ordenar que le retiren la pulsera, pero obviamente eso va a ser de uno a tres meses dependiendo de los pasos que dé Frank y del comportamiento que tenga. Todo eso se lo tenemos que decir. Esperemos que entienda que no fue nada fácil sacar una cita, que nos atendieran y todo lo que nos esforzamos para que nos hicieran caso, para que él esté consciente de la situación y realmente vea lo que estamos haciendo, lo que hicimos para que a él lo liberaran de dónde está —dice Etel.
—Sí, es verdad, señorita. Pienso que por ahora —perdóneme el atrevimiento—, pero pienso que debemos aprovechar el resto del día; son las cuatro de la tarde. Acabamos de salir del juzgado, de dictaminar su sentencia, su libertad y todo lo que vamos a realizar, pero pienso yo que por ahora necesitamos despejarnos, irnos a descansar y directamente a dormir usted, a recostarse en el hotel ahí y pedir cena a su habitación. Es una sugerencia, pienso que debemos relajarnos —dice Marcos.
—Sí, tienes toda la razón y no lo tomo como atrevimiento, al contrario, te agradezco tu sugerencia. Tú sabes que eres mi secretario y mi mano derecha, mi amigo, y sí, tienes total y absolutamente la razón. Tenemos que tener cautela y tenemos que relajarnos ahorita, despejar la mente, y sí, te tomo la palabra.
Ahora salen ambos del juzgado, salen cansados y se dirigen rumbo al hotel. Se despiden ambos a la entrada del hotel y cada quien sube a su habitación. Marcos termina exhausto y se queda profundamente dormido. Etel, por otro lado, su mente siempre está trabajando, siempre está tensionada, está estresada; no podía con el estrés, no podía, no era fácil para ella. Se decía fácil tener en sus manos tantísima responsabilidad, no podía olvidar la dictaminación del juez, no lo podía sacar de la cabeza. O sea, no era tan sencillo como decir "ahora tengo una persona bajo mi cuidado". O sea, no es fácil, y aparte tengo que sacar adelante mi empresa, y aparte tengo que cuidar que no me robe, tengo que cuidar que no se aproveche. Tenía muchas cosas en la cabeza. Se dirige a darse una ducha, en la cual dice las siguientes palabras:
—Sinceramente, Dios mío, no sé en qué me he metido; todo lo dejo en tus manos y solo en ti confío. Guíame y ayúdame, porque verdaderamente siento que me estoy metiendo en un laberinto sin fin, tengo una mezcla de sentimientos, ayúdame.
Sale del baño y se dirige a acostarse, pide cena a la habitación y se relaja. Se queda profundamente dormida a la espera de mañana; empiezan las citas a las 9 y quería ir a visitar a Frank.
Al día siguiente llegan puntuales a la hora de la visita, cuando se topan con una situación verdaderamente inesperada. Etel se acerca y dice:
—Venimos a visitar a Frank.
—Sé muy bien quién es usted, señorita, y no va a poder pasar ni usted ni su asistente a visitar a Frank.
—¿Qué le pasa? Yo me acuerdo de usted, es usted el guardia de seguridad José que nos atendió la vez pasada, la primera vez que entrevistamos a Frank.
—Así es, efectivamente, señorita, pero no puedo dejarla pasar. Verdaderamente lo lamento, pero no va a poder visitarlo por el momento a Frank.
—¡No puede usted decirme eso por favor! No después de lo que acabamos de hablar con el juez. Estoy consciente y sé lo que dictaminó el juez.
—Pero no va a poder visitarlo hasta nuevo aviso.
—¡Pero no puede ser posible! Nos tiene que decir qué está pasando.
De repente se acerca la directora de la cárcel y le dice:
—Déjalos pasar, quiero hablar con la señorita.
Pasan a las oficinas Marcos y ella, y les dicen:
—Lamento mucho el maltrato que le dio el guardia de seguridad José, pero así son y pues así los tengo yo, que tengan ese trato porque mucha gente se pasa y es grosera con ellos.
Interrumpe Etel a la directora y dice:
—Yo entiendo, de verdad yo entiendo, pero no es... perdóné usted que la interrumpa, pero es que yo quisiera saber qué pasó con Frank, señorita.
—¿No se estará usted —perdóneme el atrevimiento— enamorando de Frank?
Etel se recarga sobre el asiento y dice:
—Para nada, mi único interés aquí es el bienestar de mi empresa. Verdaderamente su pregunta o comentario es fuera de lugar.
Marcos la toma del brazo y le dice:
—¿Se encuentra bien, señorita?
—Estoy bien. ¿Puede decirnos qué pasó? —dice Marcos a la directora.
—Lo que pasó fue lo siguiente: al parecer hubo muchos celosos en la cárcel que se enteraron de lo que dictaminó el juez. Salió a su hora del recreo y eso no fue de agrado de varios compañeros de la cárcel —cabe mencionar que nunca había tenido un altercado con alguno de la cárcel—, pero al parecer esta vez hubo muchos celosos, repito, de la liberación del juez, la fianza que usted va a pagar. Lo acuchillaron, no se lo voy a negar, está muy grave en el hospital, no sabemos cuándo vaya a salir. ¿Qué le recomiendo yo a usted, señorita? Yo no soy quién para decirle a usted qué hacer, pero sí le recomiendo lo siguiente: regrésese a Los Ángeles, California. Yo sé que tiene planes, que viene por un proyecto para salvar su empresa, pero por el momento no va a poder ser. Frank está muy dedicado de salud y en ese estado el juez dictaminó lo siguiente: "Dado la gravedad de la enfermedad y dado la gravedad de la salud del reo Frank, el juez dictaminó lo siguiente: que la libertad bajo fianza no va a ser otorgada debido a la gravedad de su enfermedad, debido al atentado que sufrió dentro de la cárcel. Necesita estar 100% recuperado para volver a solicitar la libertad bajo fianza. La va a poder volver a solicitar después de un mes dependiendo del comportamiento del reo. Si el reo tiene un mal comportamiento o se dictamina otro atentado en el cual este participe y esté peleando con otros de sus compañeros, no se le va a otorgar la libertad bajo fianza. Es por eso que debe de tener un muy buen comportamiento para que se dictamine y se le pueda otorgar la libertad bajo fianza. La aprobación de la libertad bajo fianza depende del juez que está escribiendo este dictamen o del otro juez o jueza que esté en dado caso de que yo no esté en el juzgado". Quedo atento a sus órdenes, Alberto Sánchez Suárez, juez.
Etel y Marcos se miran fijamente y dicen lo siguiente:
—Verdaderamente me siento muy abrumada —dice Etel—. Yo la verdad no sé cómo le voy a hacer para volver con las manos vacías, no sé qué hacer, ni qué decir, ni qué pensar. ¿Me puede decir cómo voy yo a estar al tanto de la salud del joven Frank?
—Sí, claro, mire, se le va a hacer llegar un correo en el cual ya tenemos sus datos. Ahí vamos a comunicarle cuando el reo esté en perfectas condiciones. Obviamente se le va a dar el teléfono de aquí, mi extensión, para que le conteste yo, y va usted a estar en contacto conmigo todo el tiempo, cada que usted quiera, y podemos platicar y yo le puedo contestar en qué estado se encuentra Frank. Por el momento es solamente así le vamos a poder ayudar. Mire, el atentado se realizó, el juez está siendo un poco duro, pero a la vez está bien lo que dijo el juez, porque él también reaccionó al ataque, entonces no fue solamente un ataque que haya tenido él, sino que hubo una reacción muy agresiva por parte de él. Entonces esto le está perjudicando bastante para su posible libertad bajo fianza; no le voy a mentir, está muy difícil que se la vuelvan a otorgar. Este juez es... no importa muchísimo el comportamiento como a todos los jueces, porque es un reo que va a salir otra vez a la sociedad y obviamente nos interesa que tenga un comportamiento, no perfecto, pero que tenga control de sus emociones. ¿Por qué? Un ejemplo es como si le liberáramos a un asesino serial —no es lo mismo, pero a lo que voy es lo siguiente—: ¿cómo le vamos a soltar un asesino serial que no tiene un control de sus emociones, que puede volver a matar, que no sabe detenerse? Es por eso que nosotros queremos que él tenga control de sus emociones, porque no es la primera vez que tenemos queja aquí en la cárcel de que agrede a los reos y de que intenta agredir a los guardias. Entonces no podemos soltarlo así como así, como usted piensa y como usted necesita y quiere; todo es un proceso. Aquí el dinero lo tiene, yo lo sé, pero así no es la cosa. Aquí va a tener usted que ser muy paciente y las cosas no se van a dar así de fáciles como lo esperaba. Efectivamente, como el juez dictamina, le sugiero regrese a su país, a Los Ángeles, Estados Unidos, y ya hallará la manera de ir lanzando el prototipo, ir lanzando algo, ir a recibir una campaña de lo que se viene, qué sé yo, mientras Frank se recupera. Y ese mes, le soy honesta, fue muy bondadoso el juez en dárselo; cualquier otro juez le hubiera dado más tiempo, así que la verdad tuvo bastante suerte usted de que solamente le haya dado un mes para ver su comportamiento. Él obviamente se va a comportar, yo lo sé, porque ya sabe lo que dijo el juez, pero si él cae en provocación de algún otro, ahí sí le digo que ya... Por eso el juez no quiere que hable con usted, no quiere que lo tenga... Él ya sabe, pero no quiere que esté ya más bajo aviso, quiere ver cómo se comporta; obviamente ya sabe Frank, pero quiere que él razone por sí mismo.
—Sí, lo sé, directora, verdaderamente es una situación muy complicada, pero pues sí, no me queda más que regresar a su país... estaremos en contacto —dice Etel.
Se levantan, se despiden de la directora, salen de la cárcel y se dirigen rumbo al hotel.
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Editado: 30.08.2026