Contrato Matrimonial

1. Esto es guerra, cariño

Me mezclo con facilidad entre las personas con la copa en mano, sintiéndome sofocada entre tanta gente y tantos pretendientes que solo quieren mi dinero. No es difícil saber lo que buscan luego de cinco minutos hablando sobre lo imponentes que son las empresas de mi padre. Algo que considero estúpido; solo deberían decir que me quieren para tener dinero y así nos ahorraríamos toda la conversación donde finjo que me divierto escuchando su aburrida vida. Solo hago esto porque mi madre se pondría histérica al escucharme insultar a sus invitados y mandarlos a lamer algo que creo que ni siquiera tienen en sus partes bajas.

Unas buenas pelotas bien puestas.

Miro a mi prima Charlotte, quien coquetea de manera descarada con un chico que, incluso desde lejos, se ve lo nerd que es. Mi prima es una maldita traidora que me dejó con el tipo más soso de mi vida. El chico con el que hablaba hace un momento era de lo más aburrido y, por momentos, me cuestioné si, cuando fue concebido... ya sabes a lo que me refiero. Al sexo. Bien, continuando con lo anterior, creo que sus padres no debían estar muy entusiasmados mientras lo hacían y por eso nació así: soso y aburrido hasta la médula.

—¡Adeline!

El grito de mi madre me hace detenerme en seco. Maldigo por lo bajo y preparo mi sonrisa más hipócrita. Porque de verdad odio este tipo de eventos.

—¿Sí, madre? —Bebo de un solo trago el alcohol que permanecía en mi copa. Ella me dedica una mirada asesina mientras, a su lado, veo a una joven.

—Ella es Nancy, la novia de Ethan. —Le dedico una sonrisa de labios cerrados a la tal Nancy—¿No es hermoso que estén juntos luego de cuatro años de noviazgo? —Solo asiento y la veo mirarme de reojo, como si se sintiera superior.

Que se joda ella y que se joda Ethan, ese bastardo traidor.

—¡Eso es encantador! —chillo de una manera tan falsa que los molestos ojos de mi madre me lanzan dagas.

—Bueno, tu padre me llama, cariño. Conózcanse. —Mi madre se aleja y yo tomo otra copa cuando uno de los camareros pasa a mi lado; dejo la vacía sobre su bandeja.

—Adeline Ashford. —Ella sonríe con malicia mientras me dedica una mirada de suficiencia, de esas que expresan un claro: «¡Ja! Eres menos que yo».

—Hermoso mi nombre, ¿cierto? —le digo con una falsa sonrisa—Por eso lo pronunciaste de una manera tan delicada. —Ella hace una mueca.

—Aún no puedo creer que alguna vez fuiste la mejor amiga de Ethan. Claro, digo "alguna vez" porque su mejor amiga y novia ahora soy yo. —Su espinita me pincha fuerte porque ese es un tema que aún no supero.

Ethan Hawthorne fue mi mejor amigo hace cinco años, nuestros padres han sido mejores amigos desde que antes de nosotros nacer, por lo que nos criamos juntos, así que simplemente la amistad se dio. Claro que luego me abandonó por una linda española que llevaba toda su vida viviendo en Londres, resulta que al final no era realmente una española. Todavía no lo supero y tengo esa espina muy clavada. Esa es la razón por la que ahora nos llevamos mal y somos como perro y gato cuando estamos juntos.

—Imagínate. En algún punto me di cuenta de que no hablaba el idioma canino, así que te lo dejé de mejor amigo. —Le dedico una sonrisa que pretende ser cordial, pero que seguramente solo parece una mueca que deja bastante claro lo mucho que me molesta su presencia.

—Eres tan...

—¿Preciosa? ¿Inteligente? ¿Genial? Gracias, me lo dicen a menudo. —Ella aprieta los labios con fuerza.

—Tan insolente —murmura molesta—Pero Ethan y yo somos mejores amigos. Me alegro que sepa lo que es mejor para él. —Hago una mueca.

—Mejores amigos mis nalgas, que siempre están juntas. —Miro mis uñas y luego doy otro sorbo a mi segunda copa de champán de la noche. —Cómo me desagrada hablar contigo. Voy a buscar cualquier otro lugar donde estar... bien lejos de ti.

Dándole una última mirada, me alejo de «Is mi mijir imigis».

No la soporto, por Dios.

Miro en todas partes buscando a mi enemigo por abandono. Quiero vengarme de él y, gracias a que ya está de vuelta en Londres, por fin puedo hacerlo. No lo he visto esta noche, pero si su novia, "mejores amigos por siempre" en todas sus fotos de Instagram, está aquí, significa que él debe de andar saludando a las personas que conoce.

Gracias al crecimiento que están teniendo las empresas Ashford y Hawthorne, que quieren asociarse, es que se celebra esta enorme fiesta.

Miro a Nathan a lo lejos, por lo que corro hasta él haciendo que muchas miradas curiosas se centren en mí. No es como si me importara, tengo mucho tiempo sin verlo. Aunque debo agradecer las clases para caminar en tacones que Vivian me obligó a tomar antes de irse a Londres. Gracias a eso no me he caído de estas trampas mortales.

Mi grito alerta a Nathan, quien, al verme, abre los brazos y yo escondo el rostro en su cuello mientras chillo emocionada.

—Sé que soy perfecto, Adeline, pero me estás dando un apretón de muerte que amenaza con dejarme sin cabeza. —Lo suelto para mirarlo.

—¡No me dijiste que ibas a volver! —lo acuso molesta.

—Y tú no me dijiste que ya dejaste de ser una come mocos y ahora pareces toda una señorita de clase. —Ruedo los ojos.

—Ya no soy una niña —le recuerdo molesta.

—Sí, ya sé que tienes veintidós años, Adeline. —Rueda los ojos—También sé que ya te depilas y que no tienen que obligarte a bañarte porque ya eres una niña grande. —Pongo los ojos en blanco.

—No entraremos en el tema de si me depilo o no. —Él se encoge de hombros.

—Pero sí en el tema donde me veo más guapo que nunca con este traje. —Hace una pose de modelo caliente y eso es exactamente lo que parece: un jodido modelo caliente, porque Nathan está buenísimo. —¿Ya viste a mi hermano? —Hago una mueca con solo escuchar su mención.

—No, pero sí a su novia, "somos mejores amigos". Por Dios, ella ya debería superar eso. —Nathan se ríe mientras me observa.




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