Contrato Matrimonial

2. Mi familia está loca

Quisiera decir que me despierto por el sonido mágico y tranquilo creado por los bellos pájaros que nos deleitan con su armoniosa melodía para que nuestro día sea el mejor de todos. O decir que me despierto porque descansé lo suficiente como para ya no tener nada de sueño.

Tampoco puedo decir que despierto por un bello beso maternal de mi madre o por mi alarma con un hermoso sonido de fondo que solo logra que sonría con ganas de comenzar mi día con entusiasmo. Tampoco despierto porque toquen suavemente la puerta para traerme el desayuno a la cama, ni que tuviera tanta suerte. Yo despierto como una poseída porque alguien con el cerebro inundado de zapatos grita.

—¡Adeline! —El grito en mi oído me hace saltar de la cama para que mi bello trasero, construido gracias a mis largos días en el maldito gimnasio, toque el suelo.

—Mierda —mascullo, acariciándolo y encontrándome con quien sabía que era. Vivian.

Ella me mira sonriente, montada en esas trampas mortales que llama zapatos. Porque, déjenme decirles, si hay alguien que ama más unos malditos zapatos, esa es Vivian.

—Estoy de vuelta, perra loca. —Su sonrisa maniática me hace formar una mueca de disgusto.

—Tú y Olivia tienen el propósito de hacerme sufrir con sus saludos. —Ella rueda los ojos.

—Pensaba venir para el evento, pero mi vuelo se retrasó más de lo esperado. —Se sienta en mi cama y yo me levanto del suelo bostezando sin cubrirme la boca—Iugh, Adeline, cepíllate porque tienes un aliento apestoso que me provoca náuseas. —Ruedo los ojos buscando alguna goma que pueda luchar contra mi cabello por las mañanas.

—Tampoco te perdiste de mucho —digo mientras recojo mi cabello.

—¿Qué no? —Sus ojos se abren sorprendidos—Olivia fue una buena hermana y me envió todo el asunto de Ethan y tú. —Se ríe—Ya me imaginaba que algo así iba a pasar. —Arrastro los pies hasta el baño.

—Ese idiota se lo merecía. Me abandonó por una española. ¡Una española que en realidad no es una jodida española! —La escucho reír mientras me cepillo los dientes observando las ojeras que tengo.

Salgo del baño con ella siguiéndome fuera de la habitación. Su silencio hace que me detenga y la mire. Está sonriendo tanto que ahora sí me da miedo. Ojalá no se haya vuelto loca; no necesito a una de mis hermanas en un maldito psiquiátrico.

—Entonces... —Su voz suena igual que cuando hace algo que me hará enfadar.

—¿Qué hiciste, Vivian? —pregunto con calma.

Ella se muerde los labios mientras se baja de sus trampas mortales. Bueno, esa es una clara señal de que hizo algo malo.

—¿Me creerías si te dijera que te jugué una bromita pequeñita? —Hace el gesto de algo diminuto con el índice y el pulgar.

—¿Qué hiciste, Vivian? —pregunto suspirando.

—Le envié un mensaje a Ethan desde tu correo porque resulta que todavía no cambias la contraseña. —Entrecierro los ojos y ella ríe nerviosa—Hice esa cosa de enviarle una carta de amor de tu parte donde decías que todos esos días siendo mejores amigos solo eran un señuelo para estar cerca de él porque lo amabas. —Abro los ojos como platos.

—Te. Voy. A. Matar. —Grito y ella sale corriendo escaleras abajo—¡NO ESCAPES, MALDITA COBARDE! —Vivian chilla mientras corre muy rápido, deja sus trampas mortales en un lugar seguro y luego sigue corriendo.

—¡No lo hice con malas intenciones, Adeline! —me grita al mismo tiempo que salta para caer detrás del mueble, pero termina en el suelo—Maldición, en las películas parecía más fácil. —Sonrío al ver a mi presa en el suelo y lastimada.

—Muy bien, ahora te tengo. —Me río como Malefica. Estoy tan concentrada en reírme de manera malévola que me atraganto con el aire y empiezo a toser.

—Eres peor que yo copiando películas. —Vivian se burla de mí.

—¿Están jugando sin mí? —Olivia aparece con una bolsa de papas—¡Mamá! Te dije que, si me excluyen, es porque soy la puta adoptada de esta maldita familia. ¡Pero ya no más! Voy a gobernarlos a todos porque papá fue muy amable de dejarme una muy jugosa cantidad de dinero. Pero gracias por las mentiras, amo que me mientan sobre mi origen. Al menos tenían que haber tenido la decencia de decirme quiénes eran mis padres biológicos. —Olivia cae de rodillas al suelo mientras llora. Vivian y yo nos miramos confundidas.

—¿No crees que es un poco temprano para tus dramas? —pregunta Vivian mientras me pellizca para que me baje de encima de ella — Aunque eres delgada, pesas mucho. Bájate, que me muero. —Ruedo los ojos. No sé quién es más dramática.

—Olivia... —mamá suspira y nos mira—No excluyan a su hermana. —Olivia sonríe como una niña pequeña. —No pensé que tenerlas a las tres en casa me iba a dar tantos problemas. —Mamá suspira y vuelve a la cocina.

—Sigues siendo una adoptada —susurro mientras bostezo.

—¡Vivian! —grita Olivia corriendo hacia ella.

—¡Olivia! —Vivian corre hacia Olivia.

Lo curioso es que ambas corren increíblemente lento para hacer ver como si fuera una película. Bien, esta familia no verá películas durante los próximos dos años.

—Las hermanas Ashford volvieron a la acción. —Yo ruedo los ojos y camino hasta la cocina porque tengo hambre.

—Los Hawthorne vendrán. Tenemos desayuno con ellos, así que debes cambiarte, cariño. —Hago un puchero y mamá ríe—Anda, ve a ponerte hermosa. —Suspiro y me volteo para encontrarme con mis hermanas. —Y, por favor, báñate.

Me encojo de hombros y subo las escaleras.

Al llegar a mi habitación, me baño, hago algo con mi cabello y me pongo un vestido holgado de color verde claro, unas sandalias y listo.

Bajo las escaleras y, como no veo a nadie, supongo que se encuentran en el jardín. De solo pensar en el estúpido que carece de malditas neuronas me enciendo de una manera sorprendente, y no encenderme de buena manera, sino de una muy mala, en donde tengo pensamientos cariñosos de él siendo torturado por mí. ¿Ya comenté? Soy un amor de persona, tan dulce como un algodón de azúcar.




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