Mamá me mira una vez más de manera desaprobatoria. La ignoro y arreglo la cosa del cuello que no deja de tratar de ahorcarme. ¿Cómo mierda aguantan esta cosa?
Los invitados están murmurando cosas a las que no presto atención; seguramente solo critican que la novia sea quien esté en traje y esperando al novio en el altar. ¿Nunca han visto una boda así? Ni que fuese la primera boda de esta manera. Además, Ethan perdió la apuesta. Ya quiero ver al bello princeso en su vestido de novia; me encargué yo misma de elegir un vestido de acuerdo con él y, por supuesto, que usará velo, y que sea uno muy largo.
Victoria suspira y niega con la cabeza al mirarme; ella y mi madre, al parecer, tienen un complot en mi contra hoy. No es mi culpa que Ethan haya sugerido algo como esto desde un inicio. Vamos, que lo culpen a él; yo soy la normal de esta mierda de compromiso.
Además, desde un inicio ese descerebrado de pacotilla tuvo que analizar un poquito la situación y saber que yo ganaría. ¡Hello, baby! Soy la diva del momento, tengo más cerebro que tú y tengo sed de venganza por su traición. Por supuesto que iba a ganar, ni que fuese Charlotte, que pierde una oportunidad de oro saliendo corriendo.
Debo reconocer que el lugar está magnífico, ni que fuera una boda de Disney. Al parecer mi madre y Victoria sí que se esforzaron en dejar todo perfecto para el día en que sus amados hijos se condenarían al matrimonio. Vaya lío con esto, ya me está dando hambre. La jodida cosita en mi cuello, que parece más un lazo, solo la siento más apretada. ¿Habrá contratado Ethan algún brujo que en este momento me esté ahorcando sin que yo me dé cuenta? Espero que no, no es bonito morir. En fin, estoy harta de esta farsa y apenas empezamos. Espero no ser plantada en el altar, pero conociendo a mi padre y a Edward, estoy segura de que el princeso de Ethan ya está en camino con soga y todo incluido.
El ruido de las damas me hace mirar. Vivian es la primera que entra; ella pasa con una sonrisa digna de una modelo, su caminar es excelente y el vestido rosa pastel le sienta de maravilla. Landon está a su lado como si se hubiera ganado la lotería, pero bueno, teniendo a tremenda mujer a su lado es comprensible.
Luego veo a Olivia, quien al parecer murmura cosas a Nathan, que me sonríe y luego me guiña un ojo. Traidor. Pero no puedo decir nada, la verdad es que ellos se ven increíbles juntos. Tan lindos. Como fui amenazada por estas dos últimas integrantes, se unieron a ser damas.
Harper entra agarrada del brazo de Jeremy y me sonríe, pero luego le da una mirada asesina a su compañero que estremece a todo el mundo. Y por último aparece Charlotte, a quien a kilómetros se le huelen los nervios. Espero que sus nervios no la hagan soltar una de esas chorreadas que muchas veces suele hacer. Gracias al cielo, eso no ocurre.
Pero sí ocurre el momento épico en donde Ethan aparece vestido de novia. Su vestido tiene un escote de corazón que llega hasta el ombligo, mangas largas, es de esos apretados en la cintura y luego enormes. Lo veo maquillado, con corona y un velo que unos niños sostienen. Mi cara debe ponerse roja de las ganas que tengo de reírme. Mira hacia atrás y nuestros padres lo observan con burla. La música suena a medida que él camina hasta mí.
—Te ves precioso, princeso —me burlo con una sonrisa y él gruñe.
—Esta vergüenza me la pagas, Ashford.
Le regalo una sonrisa. Su respuesta es gruñirme, haciéndolo ver hasta tierno gracias al rubor en sus mejillas. Mentira, ¿qué tierno ni qué patatas? Parece un muñeco de budú mal arreglado. Mi padre, desde el fondo, me mira negando con la cabeza; me encojo de hombros. ¡Yo soy la buena niña en esta situación! Ethan es el que me impulsa al lado oscuro de las apuestas, y soy muy buena jugadora.
Seguro se estarán preguntando: ¿y cómo ganaste? Fue algo un poco traumático, pero mis recuerdos de haber sido mejor amiga de Ethan alguna vez me dieron valor y recordé las cosas a tiempo.
Flashback
Ethan me citó en un apartamento para poner punto y final a nuestra apuesta. Cierro los ojos al entrar y hago una mueca de asco al verlo sudado. Iugh, tengo algo extraño con el sudor masculino, no me lo encuentro para nada atractivo.
—Y... ¿cuándo me dirás qué reto tendré? —veo a Ethan caminar hacia una pequeña cocina. Abre la nevera y saca una botella de agua. Me mira en silencio mientras bebe. Hace unas señas extrañas hacia la botella con los ojos y lo miro confundida.
¿Estará drogado?
—¿Me dirás o solo vas a parecer alguien con algún problema en el ojo? —pregunto, aburrida de estar sola en un lugar con este cabeza de pepinillo. Perrothan solo rueda los ojos. Estoy creyendo que de verdad este tiene algún problema en ellos. Pobres Edward y Victoria, gastar dinero en alguien como él; definitivamente no lo vale.
—Bien, espero que no estés arrepentida luego de todo lo que has hecho y no quieras cumplir. Te aclaro que mi reto es porque simplemente sé que no lo harás, y como no quiero ir a la boda de pacotilla con un vergonzoso vestido de novia, haré lo que sea para que eso no suceda... cariño —dice con una sonrisa arrogante en los labios.
—¿Te harás de rogar para decirme de una puta vez el puto reto de mierda? —pregunto, perdiendo la poca paciencia que tenía. Ethan no sabe lo poco pacífica que soy cuando estoy cerca de él, o simplemente cuando se trata de él.
—Luego no te quiero ver lloriquear como la nena que eres —dice dejando a un lado la botella y cruzándose de brazos.
—Yo soy la nena, claro. —bufo mirándolo mal.
—Tu reto será... darme sexo oral.
Abro tanto la boca que por poco me atraganto con el aire.
Toso sin poder contenerme. Mierda, me ahogo. Ethan sonríe satisfecho de mi reacción y yo, aunque trato de parar de toser, no puedo. Una lágrima se me escapa y es ahí cuando puedo volver a respirar sin toser.
Miro como una posesa a Ethan, quien lleva una sonrisa tan grande como el culo de Olivia en la boca. No me jodas, qué bien supo el maldito jugar sus cartas esta vez. Tienen que estar jodiéndome, ni en mil vidas mi boca tocará ese asqueroso lugar.
#289 en Novela romántica
#122 en Chick lit
mejoresamigos romance aventuras, matrimonio falso amorodio, boda humor y locura
Editado: 12.08.2026