Contrato por un día.

Capitulo 13.

 

            Pero eso no podía ser, yo había visto las noticias y aunque en estas decían que había sido un choque sin victimas, sabía que mentían. Sí había una victima y era mi hermano. Él había sido atropellado en un clásico choque y fuga. Y en el reportaje del accidente de la familia Gratton era Chris quien declaro culpabilidad del incidente frente a todas las cámaras. Pero ahora parecía muy sincero al decirme que no conducía desde los veinte años. No lograba comprender nada, pero ahora con Dani consciente podría saber la verdad de lo que ocurrió esa noche. Cuando Robert aparco el auto en el estacionamiento subterráneo del hospital, salí disparada de dentro sin siquiera fijarme si Chris me seguía el paso o no. Al llegar a las puertas de vidrio por donde se ingresaba al gran edificio me frene en seco, insegura por un momento de si debía o no entrar. Entonces una mano grande y fuerte se poso en mi hombro y lo apretó suavemente como consolándome o dándome ánimos. Levante mi rostro hacia atrás y me encontré con la tormentosa e hipnótica mirada de Christopher que me observaba con una intensidad que me cohibía. Ingresamos juntos al recibidor del hospital, mientras subíamos las escaleras observe a la gente que nos rebasaba tanto arriba como abajo. Al llegar al pasillo donde se encontraba la habitación de Dani un abrigo marrón llamo mi atención, era un hombre de altura media, su cabellera era castaña y cuando su rostro se puso de perfil confirmo mi sospecha de que se trataba de Greison. Fruncí me entrecejo con extrañeza y curiosidad a la vez por el hecho de que él estuviera aquí, pero luego recordé que tenía una pierna mala y se me ocurrió que seguramente habría ido a una cita medica.

 

           Cuando nos detuvimos frente a la puerta donde mi hermano se estaba alojando mis manos temblaron ante la anticipación de volver a ver sus hermosos ojos abiertos observándome. Quería que me regañara por cumplir con mi amenaza permanente de conseguirme un ¨novio¨ más alto, guapo y fuerte que él sin su permiso, que me regañara por perder mi trabajo, por arruinar las cosas con Ran o por como vestía, no importaba el motivo, solo escuchar su voz nuevamente. Tome aliento y abrí entonces la puerta de un solo empujón, como si estuviera quitando la tirita a un herida. Pero mi emoción se transformo rápidamente en pánico al no hallar a Dani en el cuarto. En su lugar una cama pulcramente arreglada, con la mesa junto a esta vaciá y las cortinas abiertas fue lo que nos recibió. Salí de ese lugar para buscar la mesa de administración o de información no me importaba cual de las dos encontraba primero, pero una de ellas me debía una explicación del paradero de Daniel. Chris seguía mis pasos sin dificultad pero por sobretodo en completo silencio. Cuando por fin di a parar al mostrador de ¨Información¨, una enfermera regordeta, de rostro dulce y bonita a pesar de sus kilitos de más, me saludo alegremente y su entusiasmo por atenderme aumento aún más al ver el modelo de hombre que tenía junto a mi. Debía admitir que era digno de la portada del modelo del año o playboys.

 

-¿Qué puedo hacer por ti cariño?

 

-Hola, si e-e-estoy buscando a mi hermano el estaba ingresado en este piso y cuando fui a verlo ahora ya no estaba y sus cosas tampoco, la cama estaba arreglada y…

 

           La enfermera me detuvo con la palma de su mano en un gesto amable pero con un mensaje claro: Debía dejar de hablar para que ella pudiera hacerlo.

 

-¿Me dirías el nombre de tu hermano preciosa?

 

-Ah, claro. Supongo que debí de empezar por ahí, que tonta de mí... si. Su nombre es Daniel Dallas tiene 29 años.

 

           Ella tecleo los datos a una velocidad luz y sin errores en la maquina, siempre había tenido cierto respeto por aquellas personas con esa habilidad. ¡Joder, pero si yo le erraba hasta en el teclado de mi móvil escribiendo a dos por minuto!

 

-Mhm, Daniel Dallas, efectivamente es como tu dijiste cariño, él se hospedaba en este piso, tiempo pasado.

 

-¿Cómo?

 

-Fue transferido hace unas dos horas aproximadamente a otro piso y otra habitación.

 

-¿Ah cuál? Yo no autorice ningún traslado.

 

-No, lo hizo su médico de cabecera. Y su traslado fue hecho a las salas VIP.

 

El corazón me dio un vuelco al escuchar lo de las salas VIP, no podría costear eso ni en veinte años.

 

-¿Podrían devolverlo a su vieja habitación? Es que debe de haber un error porque no podría pagar ese tipo de atención…

 

-Pero la cuota de la sala VIP ya fue pagada por un año completo señorita Dallas.

 

-¡P** madre! Debe de ser un maldito error.

 

              Tanto la enfermera como Chris me miraron con sus ojos abiertos como dos huevos duros, pero a diferencia de la pobre mujer que tenía cara de aversión por mi elección de palabras Christopher dibujo una media sonrisa ladeada al tiempo que su ceja izquierda se elevaba. Pude sentir como mi vergüenza asomaba su fea cabeza una vez más para delatarme con mi tonalidad roja espantosa.

 

-Lo… lo siento.

 

-No hay problema señorita. De todas formas el pago quedo registrado con las siglas G.G. Esa es toda la información que le puedo brindar y el número de habitación es el 310 tercer piso.

 

-Gracias.

 

-¿Alguna idea de quién sea el donante anónimo?

 

-La verdad es que se me viene una persona a la cabeza, pero no te diré el nombre hasta confirmarlo.




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