Corazón con armadura

Capítulo 4: "Un camino difícil, al menos para una sola persona"

 

Eran casi las 6 am, cuando la pequeña Ana irrumpió en la habitación de Javier.

-Javi, despierta- decía la pequeña mientras lo movía con la firme intención de despertarlo.

-¿Qué pasa?- Preguntaba él mientras se levantaba.

-Mamá no se ha  levantado de la cama y yo debo ir a la escuela, no debo perder clases- el tono de  la voz de la pequeña hizo saber a Javier que algo grave pasaba .

-Báñate y vístete, yo te llevaré -respondió él dejando un beso en  su frente, Ana salió inmediatamente de la habitación en dirección al baño, mientras Javier  por su parte se fue directamente a la cocina para preparar el desayuno de ambos,  fue a ver a su madre doña Victoria se  encontraba en su cama aún en pijama con una mirada vacía, verla en ese estado era muy extraño, pero decidió no molestar. 

Fue a la habitación de Ana y preparó la maleta y la ropa para el colegio, mientras ella se arreglaba, él se bañó y lavó sus dientes; todo eso lo más rápido que pudo cabe resaltar que a pesar de  su condición física él tenía bastante independencia puesto que las instalaciones de su hogar estaban acondicionadas para ello; se vistió y salió Ana también ya estaba  con su uniforme escolar, desayunaron  y se fueron. 

En mitad del camino ella preguntó por su padre puesto que no lo veían desde la tarde de ayer después de haber discutido con doña Victoria, y no había vuelto por lo que Javier supuso que estaba enojado, pero le dijo a la pequeña que estaba en un viaje de trabajo, no se le ocurrió otra cosa, dejó a Ana en el colegio y preguntó al portero la hora de salida. Había despertado con tanta prisa que había olvidado encender su celular camino a casa lo  hizo y tenía varias llamadas de Cristal; decidió devolvérselas.

-Buenos días, Javi – Dijo Cristal con un tono de felicidad.

-Buen día ojos bonitos- dijo con una voz aliviada y resoplando. 

Ella rio.-supongo que estabas en clase, por eso no contestabas- dijo.

 Y Javier le dio la razón, creía poder con todo. Sólo por ahora no quería preocuparla,-déjame invitarte un helado después de clases, ojos bonitos, verte me hará feliz- dijo y ella aceptó- y luego iremos por mi hermana al colegio - prosiguió. 

–Te espero a la salida de mi universidad-dijo ella se despidió y luego colgó la llamada.

No sabía si decirle o no puesto que era una situación difícil, pero tampoco quería mentirle, así que tomó la decisión de contarle esa  tarde. Se dirigió a casa deseando que su madre ya se hubiese levantado. Entró, pero no vio nada movido por lo que supuso no había ocurrido, preparó un sandwich, una taza de café y los llevó por separado a la mesa de noche al lado de la cama donde su mamá fingía dormir, se acercó delicadamente, acarició el cabello de aquella mujer, quién dirigió sus ojos cafés hacia él. 

-Debes comer- dijo con suavidad, ella se negó con rudeza- ¡No quiero nada, así  estoy bien!-

- Por favor- insistió él casi en manera de súplica, aquellos ojos vacíos y desilusionados no accedieron, intentó hacer que se levantara pero no logró nada, le invadió un profundo sentimiento de impotencia y desconcierto no sabía muy bien que ocurría, no entendía su actitud; al cabo de unos minutos contemplando a su mamá con un ser vacio decidió preguntar: 

-¿Qué pretendes , ¿cuál es el propósito de estar aquí en ese estado?-

-Tu hermana, tu padre y tú, deben aprender a vivir sin mí, deben acostumbrarse solo así ,sólo así…pueden seguir sin mí- fue la respuesta que con debilidad ella dio.

Estas palabras eran impactantes para Javier, más viniendo de su propia madre- Papá no ha regresado- informó rápidamente sin poder salir de su shock.

Como respuesta inmediata a esto, esos ojos cafés, se volvieron más grandes y se inundaron completamente, mientras  lo miraban -¡¿Cómo?!- preguntó como si no hubiese escuchado, y en tono aterrado.

-No sé a donde fue pero no ha regresado, ¿pasa algo? preguntó de vuelta dándose cuenta de que esto le había afectado y ella había comenzado a llorar, su llanto fue incrementando progresivamente y hasta ser inconsolable, ella cubría su rostro con la cobija y sus lágrimas habían ya humedecido el área cerca a sus ojos.

 Él sólo acariciaba su cabello intentando tranquilizarla, después de un largo llanto, tomó de la mesa de noche un trozo de papel y se lo entregó a Javier –esto te ayudará a entender que todo es mi culpa- dijo con su voz quebrada e intentando contener las lágrimas. – lo siento -y de nuevo sus ojos se nublaron. Javier besó su frente y abrió el papel. 

Victoria, para tomar esta decisión me ha llevado algún tiempo, pero creo que en este punto ya es necesario alejarme. Nuestras peleas constantes no le harán bien a tu salud y estando yo aquí serán imposibles evitarlas, tengo problemas con alcohol y lo sabemos aunque quisimos ignorarlo, volveré cuando haya solucionado mis problemas y ya no represente ningún riesgo para ti, estaré bien”.




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