Corazón de ceniza

Capitulo 7

7. Huir del Imperio

Todo sucede demasiado rápido. El campo de batalla sigue rugiendo, pero Elián ya no lucha… ahora decide. Y su decisión soy yo.

Me toma de la muñeca.

Su mano es firme, urgente… desesperada.

—Tenemos que irnos —dice, sin darme opción.

Me arrastra entre el humo, los cuerpos caídos y los destellos de magia rota. Yo tropiezo, respiro polvo, siento el tirón invisible del vínculo dentro de mi pecho respondiendo a su ansiedad. Su miedo late. Y ahora late en mí.

—¡Suéltame! —protesto, pero mi voz no tiene fuerza. No porque no quiera gritar… sino porque estoy tratando de entender qué soy ahora.

Una condenada que no murió. Una sobreviviente que no pidió vivir así. Una prisionera… pero de su corazón.

El bosque se traga el ruido poco a poco. Los árboles vuelven a cerrarse sobre nosotros. La guerra queda atrás… pero el peligro, no.

Corremos.

Mis piernas duelen. Su respiración es pesada. Y yo la siento.

Cada latido acelerado de Elián golpea el mío. Cada paso cansado vibra en mi pecho. Intento detenerme, pero el dolor compartido me obliga a seguirlo. Si me detengo… él sufre. Si él se detiene… yo caigo.

Somos un desastre hecho de carne y magia.

Cuando por fin se detiene, nos escondemos detrás de unas rocas cubiertas de raíces. Él apoya una mano en la piedra, respirando agitado. Yo me recargo contra un tronco, intentando recuperar el aire.

Pero no puedo… porque siento lo que él siente. Y él siente lo que yo siento.

El cansancio se multiplica. La confusión también.

—¿Por qué me estás llevando contigo? —pregunto, con la voz rota—. Pudiste dejarme morir allí. El reino ya había decidido mi final.

Él vuelve el rostro hacia mí.

Sus ojos arden. No de rabia. De conflicto.

—Porque no voy a dejar que te maten —responde, como si fuera una verdad que le pesa demasiado.

—No me conoces.

—No necesito conocerte —replica, con dureza—. Te uniste a mi latido. Eso basta.

Me hierve la sangre.

—No me uní —escupo—. Tú lo hiciste.

Sus labios se tensan. Ahí está. La verdad que duele. La que ninguno quiere mirar demasiado.

—Preferías morir —me acusa, con una rabia que no entiendo.

—Prefería elegir —respondo, sintiendo un nudo en la garganta—. Algo que nunca pude hacer.

El silencio se vuelve pesado. Doloroso. Peligroso.

Él aprieta el puño. Lo siento en mi pecho. Siento su remordimiento clavarse como espinas suaves, intentando no sangrar… pero sangrando igual.

—No me arrepiento —dice finalmente, en voz baja pero firme—. Aunque debería.

Sus palabras son un golpe frío.

—Entonces suéltame —susurro—. Rompe esto. Haz algo. Devuélveme mi vida… o termina de quitármela.

Lo miro a los ojos. Y veo la respuesta antes de que la diga.

No puede. No existe manera. Estamos unidos. Para siempre.

Su mandíbula se tensa. No me mira como un héroe. No como un salvador. Me mira como alguien que acaba de cometer un pecado irreversible.

—Si te dejo —dice, con voz grave— el Imperio te encontrará. Y cuando lo haga… no solo te matará a ti. Me matará conmigo. Y no pienso morir por decisión de ellos.

Ahí está. La otra verdad.

No me salva solo por mí. También por él.

Somos su problema. Su responsabilidad. Su condena compartida.

Y eso… me duele.

Lo siento en el pecho. Literalmente.

Él también lo siente. Parpadea, sorprendido por nuestro dolor doble.

—Deja de odiarme —murmura, casi suplicando.

—Entonces deja de decidir por mí.

Nos quedamos en silencio.

Yo quiero llorar. Él quiere gritar. Y ninguno lo hace.

Porque si yo lloro… él lo siente. Si él rompe… yo me rompo.

Eso es el Vínculo.

No romance fácil. No milagro hermoso.

Es unión. Es destino. Es guerra entre dos corazones que no pidieron pertenecer al otro.

Pero aun así… late.

Late fuerte. Late vivo.

Y aunque quiero odiarlo… no puedo ignorar la verdad que vibra dentro de mí:

no estoy sola. por primera vez en mi vida… no estoy sola.

—Nos guste o no —dice Elián finalmente, mirando hacia el horizonte donde el Imperio todavía respira—. Ahora somos un mismo latido.

Y aunque quiero negarlo… mi corazón responde.

Ba-dum.

Con él.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.