El Refugio
El mundo parece estar hecho de fuego y ecos rotos cuando por fin encuentran dónde esconderse. Una vieja casa abandonada entre árboles retorcidos y raíces que susurran magia antigua, un lugar que alguna vez fue hogar… y ahora solo queda silencio y polvo. El cielo está cubierto de nubes violetas —señal de que el Imperio está buscando sangre— y cada sombra parece un enemigo esperando atacar.
Elián entra primero, su espada en mano, su respiración pesada, su cuerpo herido. No confía en nada. No confía en nadie. Ni siquiera en ella.
Pero cuando da el paso para avanzar, el vínculo tira de su pecho. Un tirón caliente. Una quemadura invisible.
Lyria lo siente también.
Su dolor. Su cansancio. Su miedo oculto bajo esa máscara arrogante.
—Necesitas sentarte —le dice, aunque su voz todavía tiembla con rencor.
Él intenta fingir que no lo necesita. Que no siente nada. Que sigue siendo el guerrero implacable del Imperio.
Pero cae de rodillas.
Y por primera vez, no es invencible.
La magia del vínculo late entre ambos como un corazón compartido. Cada respiración de él pesa dentro de ella. Cada punzada que atraviesa su costado también atraviesa el de Lyria. No pueden ignorarlo. No pueden separarse. Son dos vidas pegadas por una maldición… o por un destino que ninguno pidió.
Lyria, pese a su rabia, pese a que parte de ella quiere odiarlo, se acerca. Sus manos tiemblan cuando las coloca sobre su pecho, justo donde late el vínculo que ahora comparten. La magia responde. Es cálida. Viva. Dolorosa y hermosa a la vez, como algo que nunca debió existir pero que es imposible ignorar.
Su don —la magia del corazón— despierta más fuerte que nunca.
Sanar no es cerrar heridas.
Sanar es sentirlas todas.
Elián aprieta la mandíbula pero no se aleja. No puede. Su orgullo lucha con su necesidad. Su desconfianza pelea contra esa extraña calma que aparece cuando ella toca su piel.
Por primera vez, él la mira sin ser soldado. Sin ser enemigo.
Solo como un hombre herido que no sabe cómo sobrevivir sin ella.
Mientras Lyria sana su cuerpo, también descubre grietas en su alma: culpa. Peso. Cicatrices de batallas que nunca quiso luchar. Órdenes que obedeció aunque lo destruyeran poco a poco.
Y él… siente algo que lo desarma más que cualquier espada:
Ella no lo odia tanto como debería.
La noche cae.
El refugio se llena de respiraciones contenidas y silencios que pesan más que las palabras.
No son aliados aún.
No son amigos.
Mucho menos amantes.
Pero ya no son completamente enemigos.
Algo cambió.
Algo empezó a latir diferente.
Y ambos lo saben.
Aunque no quieran admitirlo.
#1206 en Fantasía
#4818 en Novela romántica
#magia #amorprohibido #rebeldia, #fantasia #romance #drama, #amor #sacrificio #destino
Editado: 08.01.2026