Corazón de dragón: sangre y agua

Ecos del pasado. 01

☆•°⭐°•☆

Si tienes la suerte de que te encuentre, siéntete afortunado, ella te escoge a ti, tu no la escoges
-manual
para hechiceros, artículo uno, sección uno

~ Katsumi M.~ 💦💫

El olor a sangre siempre llega primero antes que el fuego.

Delante de mi una masa de seres corrompidos luchaba incansablemente contra el ejército de elfos.

El sello que mantenía en su lugar a las criaturas estaba a punto de romperse.

Todo gracias a ellos.

Zoren e Izumi.

Guiados por la ambición, intentaban reclamar un poder que no les pertenece.

Una ráfaga de fuego rugió delante de mi, devorando todo a su paso.

Retrocedí con cuidado.
Daijin sin preocuparse por las estructuras quemaba todo a su paso.
Las ruinas Vel'Sirath estaban siendo victimas del combate, como resultado, lo que antes eran blancas columnas de piedra ahora habían adoptado un color grisáceo por el fuego.

-¿Crees que funcione? - murmuro $&r@n a mi lado, su cabello castaño le caía sobre el rostro, alcanzando a tapar parte de sus ojos azules.

- No estoy segura - admití casi en un susurro, el plan que habíamos creado podría funcionar o no.

$&r@n tomo mi mano, entrelazado nuestros dedos.
Me dedico una mirada dulce, que pareció durar una eternidad;Me jalo hacia el de un suave tirón para fundir nuestros cuerpos en un cálido abrazo.
Por un instante, todo el caos a nuestro alrededor pareció detenerse, como si el mundo entero quisiera disfrutar el momento.

Quien diria que esa seria la última vez que lo podría abrazar.

En un abrir y cerrar de ojos el escenario había cambiando.
Estaba de pie frente a Izumi.
En mis manos mantenía cuchillas hechas de agua, además de las que flotaban a mi alrededor.

Izumi parecía desesperada.
Después de todo no era capaz de predecir mis movimientos, pues la magia de agua era flexible, y suele estar en constante cambio como las corrientes de agua que fluyen en los ríos.

Me prepare para el golpe final.
Cuando un dolor agonizante me golpeo justo en un costado.
Sangre.
Mucha.
Sangre.
Un pico de tierra había surgido del suelo, impactando contra mi costado.
Ahora, estaba atravesada por aquel pico, cuando unos segundos atrás el caos pareció haberse detenido...

~• 💫💦•~

Desperté en mi cama entre jadeos.
Me toque la frente perlada por el sudor y solté un largo suspiro
<<Otra vez una maldita pesadilla>>

Pero esta vez fue diferente.
Esta vez... vi algo que aún no ha pasado.

Me senté, apoyando los codos en las rodillas.

-¿Lo mismo de siempre? -La voz grave de Daijin retumbó en mi cabeza, debe de estar cerca - ¿O se trata de eso?

- No me gusta hablar de eso - Le respondí por el mismo canal mental por el que me habló.

Es un tema sensible, Daijin lo sabe; Aun así, el recuerdo me persigue incluso en mis pesadillas:

La noche del asesinato.

Los corredores del castillo olían a hierro.
Mi madre...
Su vestido estaba manchado.
No por descuido.
Por sangre.

-¿Dónde está papá? -le pregunté, jadeando, mis pies descalzos llenos de barro.

Silencio.

Corrí. Su voz detrás de mí era glacial:

-No puedes esconderte, Katsumi. La magia no debe ser usada por la realeza, lo sabes.

Cuando llegué a la sala del trono, el cuerpo de mi padre yacía desplomado sobre los escalones. Su corona rota a un lado. Sus ojos aún abiertos.

Fue Daijin quien me sacó de allí.

Fue él quien me arrastró fuera del palacio, con su forma de lobo, mientras el cielo lloraba mi pérdida con migo...

Sacudí mi cabeza tratando de librarme de aquel recuerdo.
Ahora, gracias a ello, tenía que ganarme la vida matando gente y viviendo en esta cabaña en medio del bosque.

Me levante de la cama para vestirme; abrí el pequeño armario de madera de la habitación y saque mi armadura de escamas de dragón, mi vestido nego
Y mi túnica negra que me ayudaba a pasar por desapercibida.

-¿Algún trabajo nuevo?- inquirió Daijin en cuanto abrí la puerta de la cabaña; sus escamas negras como la obsidiana relucian con el rocío matutino que se le debió haber pegado mientras daba su vuelo matutino - Un buen trozo de carne de calidad no vendría mal

-Dragón testarudo, puedes cazar cualquier animal del bosque siempre que se te de la gana

-Bah, prefiero hacerte gastar tu salario en algo que fácilmente podría conseguir. tómalo como un impuesto a pagar por mis servicios

No puedo evitar no reírme, Daijin siempre sabe cómo subirme el humor. Siempre lo hace. Desde aquella noche de mi infancia cuando decidí salir a dar a dar un paseo nocturno y Daijin me rapto. Desde ese día (desgraciadamente) compartimos un vinculo mental y emocional, es como mi mejor amigo (pero mas testarudo) encarnado en un dragón.

Me acerco a la pata delantera de Daijin e, imitando los movimientos que se volvieron rutinarios, escaló por su pata delantera y subió a su lomo.

-Si no mal me equivoco, ayer acordé de verme con un cliente en una taberna en Calanthor

-¿Calanthor? - repitio Daijin- ¿conque la gran ciudad, eh? Espero y la paga sea buena

- Nos dieron un pago adelantado, el resto nos lo darán después

Daijin se agacha por lo que parece ser un milisegundo antes de lanzarse hacia el cielo.
El viento me pica en los ojos y me alborota el cabello mientras vamos ganando velocidad, y , a decir verdad, los movimientos en zigzag que hace Daijin para esquivar los árboles no ayudan.
Me veo obligada a conjurar magia menor para evitar que mi cabello se vuelva a alborotar.

Aunque este tipo de cosas se volvieron rutinarias, aun no lograba encontrar una manera de que mi cabello no se desgreñe al volar.




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