Corazón de dragón: sangre y agua

Luna menguante. 02

•💫🐉💦•

Después de la gran guerra mágica, el rey decidió repartir sus tierras a sus tres hijos, naciendo así las tres ciudades que hoy en día conocemos.

La gran guerra, cap. 1

Katsumi M. 🗡💦

Faltaba poco para que el sol terminara de ocultarse, como resultado, tanto las nubes como el cielo estaban pintadas de un color rojo mientras aguardaba escondida en un árbol del jardín del palacio; y debo admitir que para ser mi primera vez en el palacio la arquitectura era impresionante: La estructura consistía en altos muros de piedra blanca que reflejaba los rayos de sol que pronto comenzaban a agonizar más allá del horizonte. Incluso el jardín era realmente hermoso, tenían las flores más coloridas y exóticas que había visto en mi vida hacían resaltar la piedra blanca de las paredes del palacio. Que lujo poder construir algo así, manteniendo la estética y las defensas.

Por algo era la ciudad más importante de todo el continente (y la más grande claro).

-Me parece que tendremos que infiltrarnos al palacio – dice Daijin, apenas y puedo distinguirlo desde acá arriba, además de que su pelaje negro sirve perfectamente como camuflaje, por lo tanto, es casi imposible distinguirlo en la creciente oscuridad.

- ¿Cómo piensas hacer eso? – inquiero, el palacio desde donde yo estaba parecía tener defensas difíciles de penetrar, sin mencionar el inmenso esfuerzo que hice por infiltrarme al jardín - ¿Noqueando a todos los guardias y entrando por la fuerza? Para nada sospechoso que un dragón enorme se ande paseando por los jardines y después de eso desaparezcan guardias, eh

-No me desagrada esa idea – responde Daijin, pongo los ojos en blanco – Alguien se acerca

Giro sobre mí misma con cuidado de no mover la rama donde estaba agazapada. Es difícil ver a través del follaje y entre tanta vegetación. Sin embargo, desde acá lograba escuchar murmurios, si no mal logro distinguir, se trata mínimo de una docena de personas.

-Daijin

-Estoy en eso

Parpadeo y de pronto mi visón no me pertenece.

Logro visualizar un grupo grande de nobles caminando por el sendero que conduce a las puertas principales del palacio, cada uno con un traje o vestido más elegante que el anterior. Eran jóvenes (más jóvenes que yo) atractivos, cada uno con peinados distintos y una que otra mujer con voluminosos vestidos de seda coloridos.

- ¿Tienes idea sobre algún baile o celebración? -cuestiono, vuelvo a parpadear y de nuevo mi visión es mía.

-Había visto un par de carteles esparcidos por algunas zonas de la ciudad camino para acá – respondió Daijin con un tono pensativo – Según tengo en tendido, el Rey Terán, además del príncipe claro (que claramente no es nuestro objetivo) tiene una hija un par de años menor que el príncipe Zyran. Puede que convocó a un baile para encontrarle un pretendiente a su hija.

-Pero.... Si busca pretendientes para la princesa.... ¿Por qué allí iban mujeres?

-Seguramente una que otra interesada en el príncipe. – Respondió Daijin con indiferencia

<<Pero no saben que el morirá esta noche... >>

-Daijin... tengo una idea, pero creo que es muy descabellada.

°.🦋💦.°

Vago un buen rato por la ciudad entre calles llenas de gente, hasta encontrar lo que buscaba.

<<Bingo>>.

Cruce la puerta de un pequeño establecimiento con un cartel de "Ropa Estela". Es casi del tamaño de la cabaña donde vivo, sus paredes de piedra desprendían un ligero olor a humedad (como casi todas las casas de esta ciudad) pero mantenía una estética elegante y humilde a la vez.

Cuando puse un pie dentro del lugar, una campana sonó detrás de mí, y casi de inmediato, una señora mayor se me acerco a ofrecerme ayuda.

-Buenas tardes mijita – saludo la señora con voz casposa por la edad- ¿Qué se te ofrece?

-Ah... buenas tardes – fuerzo una sonrisa – ah... buscó un vestido de fiesta, el más elegante que tenga de ser posible.

- Mmm – la señora se tomo el mentón y se produjo un silencio corto antes de que volviera a hablar – tengo justo el indicado para ti, creo que te gustara.

La señora desapareció por un momento detrás de una cortina, apenas había cruzado esa cortina cuando volvió a aparecer, esta vez con un vestido en un gancho en manos.

-Creo que te gustara.

Casi media hora más tarde, Estela (la señora, que al parecer resultó ser dueña de la tienda) me terminó de ayudar a ponerme el vestido.

-Gr... Gracias ...-saco de mi mochila un pequeño morralito lleno de monedas de oro – No tengo idea de cuánto cueste, así que quédese con el cambio.

A duras penas, logre salir de la tienda.

Después de un muuuuy grande esfuerzo y varias casi-caídas logre presentarme en las puertas del palacio.

Los guardias que custodiaban las enromes puertas del palacio en lugar de negarme la entrada se quedaron atónitos y no mencionaron palabra alguna. En lo personal, me sorprendió mucho que hasta los guardias vestían con trajes elegantes.

Al cruzar el umbral de la enorme puerta, camine con mi mejor postura a lo largo de un pasillo lleno de cuadros de la familia real; me llamó la atención en particular una pintura sobre un retrato de un joven maso menos de mi edad, de tez clara, sus facciones eran delicadas, casi como si estuviera viendo a un niño chiquito, con el cabello café castaño medio largo y... demonios. Los ojos más atractivos que había visto en mi vida: eran azules como el océano, con salpicaduras de un tono más claro.

-No te enamores del objetivo – me regaño Daijin.

Se me encogió el corazón, ¿Cómo sería capaz de asesinarlo?

Mi atención se desvió del cuadro cuando comencé a escuchar música al final del pasillo.

Intrigada, comencé a caminar más rápido hasta llegar a la entrada de lo que parecía ser un enorme salón de baile.




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