Aylin
Puedo aceptar el lugar en donde voy a trabajar, pero no tener que hacerlo viendo a Enmanuel cada día, ya no siento nada por él, es más, han pasado muchos años y ni siquiera siento el odio que sentí en aquel momento, pero aun así no se puede trabajar mano a mano con alguien en quien no confías. Sin llamar entro a la oficina de Aby, la cual me mira sorprendida y al parecer ya recogía sus cosas para irse.
—Aylin —sonríe —hermana deberías tocar cuando
—No voy a trabajar junto a Enmanuel —digo rápido —ya bastante tengo con el lugar que me diste
—No había otro —se acerca a mí —discúlpame hermana —sonríe un poco —juro que mandaré a limpiar y
—Eso no me interesa Aby, puedo yo misma hacerlo, pero ¿Enmanuel aquí? —ella suspira
—Papá lo quiso, su padre también y no pude hacer nada, sabes que el padre de Enmanuel es el mejor amigo de papá y es accionista Aylin, no pude negarme.
—Eres la única que sabe que me fue infiel —ella se tensa un poco y tomo asiento
—¿Aún sientes algo por él? —su pregunta me hace reír —o espera, ¿es el padre de tu hija? —levanto la mirada hacia ella y en sus ojos puedo ver que en serio cree eso.
—No Aby, no es él
—Pero podría serlo, ¿verdad? —ella se sienta frente a mí
—Nunca estuve con Enmanuel hermana —su boca se abre sorprendida —yo —me callo —simplemente no estaba preparada y
—Claro, por eso te fue infiel —bufa como si yo fuera la culpable —oh hermana —sonríe —¿qué pensabas? ¿Que iba a esperar a casarse contigo? Por Dios, ningún hombre espera tanto —Aby termina de recoger sus cosas —yo ya me iré, tengo cosas que hacer en la casa —camina hacia la puerta.
—Puedo trabajar con alguien más Aby —ella detiene sus pasos y me mira —no quiero trabajar con Enmanuel —mira mis ojos.
—Si quieres trabajar como diseñadora solo queda Enmanuel, aunque también puedes no hacer eso y —sonríe un poco —ayudar al nuevo accionista de la empresa.
—¿Ayudar?
—Ser su secretaria hermana —aprieto mis dientes, pero quizás eso es mejor a estar al lado de Enmanuel.
—¿Cuándo conoceré al nuevo accionista? —mira su reloj
—Mañana —promete con una enorme sonrisa y luego solo sale de su oficina, yo me pongo de pie y suspiro mirando esta, es realmente preciosa y la vista hacia la ciudad es espectacular, totalmente diferente al lugar en donde voy a trabajar, claro, eso si acepto hacer lo que me gusta, para lo que estudié.
Salgo de la oficina de mi hermana y bufo cuando escucho la voz de Enmanuel, lo ignoro por completo, pero entonces este agarra mi brazo.
—Suéltame —mascullo enfadada safandome de su agarre
—Aylin por favor, hablemos
—No tengo nada que hablar contigo Enmanuel —él se acerca más a mí.
—No pude pedirte perdón antes, yo
—Fue hace años y está olvidado, por completo —retrocedo —así que no, no hay nada de que hablar —me doy la vuelta.
—Me equivoqué Aylin y no he dejado de pensar en ti —ruedo los ojos con sus palabras, pero le ignoro y sigo mi camino, es ridículo que diga algo como eso después de tantos años.
Escucho la alarma sonar, pero es como si mi cuerpo estuviera pegado a la cama, supongo que ayer me acosté demasiado tarde leyendo todos los cambios que se han hecho en la empresa y sí, son muchos, me he perdido muchos años.
—¡Mamá levanta ya! —bufo cuando la pequeña se lanza sobre mí —debes trabajar —susurra en mi oído y sonrío.
—Elizabeth
—¡Ya son las siete mamá! —escucho las palabras y abro rápido los ojos, lo primero que veo es el reloj en la mesita y solo no digo una palabrota por la niña, soy rápida saliendo de la cama luego de dejar un beso en su mejilla.
—Por Dios debiste llamarme antes —la regaño y ella ríe.
—Tu alarma ha soñado diez veces mamá
—Exagerada —la miro mal y luego corro hacia el baño
—¿Cuándo podré ir contigo? —escucho a Elizabeth a través de la puerta del baño y suspiro recordando el lugar donde voy a trabajar.
—En unos días, primero quiero acomodarme.
—Bien —expresa feliz y ruedo los ojos, voy demasiado tarde y se supone que conoceré al nuevo accionista de la empresa aunque no pienso trabajar para este, no me interesa no tener acciones ni ser jefa, pero si hacer lo que me gusta y eso está en el área de los diseños aunque tenga que soportar trabajar con Enmanuel y estar literalmente en un almacén.
Al salir de la habitación me doy cuenta de que Aby ya se ha ido y como no tengo auto debo tomar un taxi, otro retraso más por lo que salgo de la casa sin siquiera comer algo. Camino rápido por el pasillo de la empresa y luego me detengo en la oficina de mi hermana, arreglo un poco mi ropa y entonces toco a la puerta, al escuchar su voz entro.
—Hermana yo
—Primer día y llegas tarde —farfulla sin mirarme —Aylin aquí no soy tu hermana —ella mira mis ojos y solo asiento, en eso tiene razón, pero —¿ya sabes qué harás?
—Soy diseñadora —digo claro — estudié para eso, no para ser secretaria de alguien —ella alza una de sus cejas.
—¿Te da vergüenza ser secretaria? —sonríe —yo trabajé para papá antes de estar en esta oficina.
—No dije eso —asiente con lentitud —¿ya limpiaron mi —hago una pausa —"oficina”?
—No he podido buscar a alguien para eso —deja de mirarme —pero Aylin, puedes hacerlo tú misma —bufa —por Dios, tienes dos manos —me mira y tenso mi mandíbula.
—Tienes razón —ella suspira
—Estuviste años fuera hermanita —mira mis ojos —perdón si estoy siendo dura contigo, pero no quiero que los empleados vean favoritismos —me mira con lástima.
—Te entiendo —sonrío aunque miento, no lo hago porque yo jamás la trataría así, por lo que solo voy hacia la puerta.
—Aylin —la miro —en una hora será la reunión para dar a conocer al nuevo accionista y quiero que estés ahí —asiento —eres mi hermana, la hija menor de papá y bueno, supongo que solo eso hace que tengas una silla en la sala de juntas.
—¿Papá lo pidió? —me quedo mirando sus ojos