Víctor
El silencio parece eterno, pero supongo que es eso lo que ella necesita, me dijo que no quería hablar y yo no pienso hacerlo hasta que ella no quiera, no ha vuelto a mirar mis ojos, supongo que eso le trae muchos recuerdos y debo sonreír con el rumbo de mis pensamientos, luego recuerdo que ella está mal, está triste y mi sonrisa se borra por completo. Por Dios, ¿qué me está ocurriendo? Me asustan los sentimientos que ahora mismo tengo hacia Aylin aunque siendo sinceros, no tengo ni idea de que siento.
—Aun después de todo ni siquiera puedo creerlo —la miro cuando habla de pronto —en mi mente no cabe eso —sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas —nunca me interesó saber con quién estaba él ese día y resulta que era ella —aprieta sus puños.
—Lo lamento
—No sé qué pensar —pasa con rabia una mano por su mejilla para limpiar sus lágrimas.
—Quizás tu hermana no es como crees Aylin —ella mira hacia la pared de enfrente y parece perdida.
—O quizás solo cometió un error como dice ella —bufo
—¿En serio? —incrédulo la miro —¿hablas en serio?
—Es mi hermana Víctor —me mira y la comprendo, claro que lo hago —la amo a pesar de todo, en mi mente no cabe la idea de que ella sea diferente —duele tanto verla así.
—A veces el amor ciega Aylin y quizás estás ciega —deja de mirarme.
—Me volveré loca pensando —pasa sus manos por su rostro y respiro hondo.
—¿Lo amabas? —suelto la pregunta y ella me mira confundida, ¿en serio pregunté eso?
—¿Cómo?
—A él, ese hombre, el tal Enmanuel, ¿lo amabas?—ella mira mis ojos y sigue en silencio, silencio que mata
—¿Qué importa eso ahora Víctor? —responde y evito bufar, claro que importa. —bueno —suspira —estaba enamorada —deja de mirarme —así que
—Pero no le amabas, ¿verdad?, digo —carraspeo —no estuviste nunca con él, eras virgen cuando —noto como se tensa y ahora estoy nervioso —lo que quiero decir es que —bufo, no sé ni que estoy hablando, ni yo me entiendo, ¿por qué me importa si le amó o no?
—No significa nada —ella mira el suelo —me acosté contigo y no te conocía —se encoge de hombros —no estaba enamorada, no te amaba
—No necesitas conocer a alguien para amarle —Aylin ríe cuando digo lo que pienso y me alegra al menos hacerla reír.
—lo que dices es ridículo Víctor, claro que necesitas
—No conozco nada de ti Aylin —murmuro, ella sigue sin mirarme, pero sé que me entiende aunque no lo diga claramente y es que las palabras han salido sin pensar —no sé cuál es tu comida favorita, no sé qué canción te gusta, no sé si te gustan las flores o qué color te gusta, no sé absolutamente nada de ti, pero ese día, esa noche —yo no dejo de mirarla —¿negarás que pasó algo cuando nos miramos a los ojos? No estábamos ebrios, ¿vas a negar que esa noche fue especial? ¿qué fue más que una simple noche? ¿Acaso la olvidaste? ¿Sabes cuantas veces volví a ese club deseando verte? Yo, que no iba detrás de nadie, que nunca repetía con nadie —ella me mira, al fin lo hace, nuestras miradas se encuentran y sí, siento exactamente lo mismo que sentí aquella noche, lo mismo que siento siempre que la miro y es justo ahora que me doy cuenta de eso, incluso, me duele lo que le pasa y es tan raro ese sentimiento —¿acaso no lo sientes cuando me miras? —cuestiono y es la primera vez que tengo miedo y a la vez deseo escuchar una respuesta, estoy hablando de sentir y yo, no tengo ni la mínima idea de lo que siento.
—Estás confundido Víctor —comenta y me pierdo en sus ojos —confundido porque fui el misterio de una noche, la mujer que nunca más volviste a ver, esa con la que ahora compartes algo, un recuerdo, solo eso, créeme —ella se pone de pie y quizás tiene razón —no sabes lo que es el amor —suspira y me mira, eso es cierto —y sí, si debes conocer a alguien para saber si le amas —va hacia la puerta.
—¿Le amaste? —ella medio sonríe cuando vuelvo a hacer la pregunta que no ha respondido
—Le conocía —respira hondo —pensaba que sí —sonrío, pensaba que sí, pero no, no lo hacía, Aylin sale dejándome solo y miro hacia el techo dando un suspiro, me volveré loco.
—Quiero conocerte Aylin —murmuro, quizás tiene razón, no sé lo que es el amor, pero sé que lo que sentí esa noche jamás lo he sentido con nadie más y lo que siento ahora, jamás lo he sentido, es algo que ni siquiera se puede explicar, algo raro, algo lindo, y si no es amor, entonces no sé qué es y si es amor, entonces, bufo, dándome cuenta de que estoy pensando tonterías, solo estoy confundido, eso es todo.
Bajo de mi auto y aunque tengo un montón de llamadas perdidas de Aby apago mi teléfono, nada de lo que tenga que decirme me interesa y entro a la casa de mi padre como un desquiciado.
—Papá está en su despacho —comenta mi hermana y rápido voy hacia ella.
—En realidad no quiero verle a él —Siena deja su teléfono a un lado y se acomoda en su asiento —necesito hablar contigo hermanita —alza una ceja pasando una mano por su enorme panza.
—¿Cuánto necesitas? —sonrío con su pregunta y niego
—No necesito dinero —me siento frente a ella y miro hacia todos lados, tengo que hablarle, mis hermanos son los únicos que pueden sacarme de mi duda.
—Mamá no está, mi esposo tampoco y papá pasa horas en su despacho —la miro —habla Víctor.
—¿Cómo supiste que estabas enamorada? —sus cejas se alzan sorprendida
—waw —ríe
—Por favor Siena —bufo —es una pregunta seria no para que te rías de mí —la regaño —es solo que no sé —suspiro —no sé que se siente amar a alguien y —miro sus ojos —estoy confundido —mi hermana sigue algo desconcertada, quizás piensa que tengo edad suficiente para saber eso, pero es que nunca me había pasado.
—ok —asiente con lentitud —dime hermano, ¿qué sientes?
—No lo sé —bufo y ella sonríe
—Solo háblame de ella, lo primero que te venga a la cabeza —me anima a hablar y dejo de mirarla.
—Me gusta verla, tenerla cerca, me encantaría estar todo el tiempo con ella —sonrío como estúpido —apenas la conozco —rasco mi cabeza —no sé sus gustos, pero siento que la conozco desde siempre. Me encanta verla sonreír y cuando no lo hace me preocupo, yo hermana —me señalo y la miro —me preocupo por ella y cuando está triste me duele, es como si me oprimieran el pecho —Siena sonríe —ah y siento celos —maldigo —muero de celos cuando la veo tan solo saludar a otro —sonrío pensando en Aylin —cuando estoy frente a ella quiero ser mejor persona, y eso sin contar el deseo, yo