Corazón desesperado

Capítulo: 15

Aylin

Respiro hondo antes de salir de la habitación, no quiero hacerlo, pero llevo toda la mañana aquí aunque salir sería tener que encontrarme con Víctor, me ha dado 24 horas y no dejo de mirar un segundo el reloj porque cada minuto que pasa significa un minuto menos, vuelvo a entrar en mi habitación y suspiro, decir la verdad sería bueno solo para Elizabeth aunque no sé cómo mi hija tomaría la idea de ser hija del prometido de su tía, por otro lado, mi padre infartaría, a mi madre le daría un ataque y Aby, ella ahí sí que me odiaría y claramente con motivos, es el hombre que dice amar y decirle que ese hombre es el padre de mi hija obviamente no le haría ninguna gracia, por Dios, la vida no debería ser tan complicada y además, decir en voz alta que Víctor es el padre de mi hija me acercaría más a él, a Elizabeth le gustaría pasar tiempo con su padre y aunque saliera de esta casa eso significaría tener que verle, convivir con él y fingir que nos llevamos bien, cosa difícil aunque lo más difícil sería fingir que no siento nada cuando se acerca a mí y las preguntas que Víctor me hizo cuando supe lo de mi hermana vienen a mi mente y no, no puedo negar que pasó algo cuando nos miramos a los ojos esa noche, no puedo negar que fue especial, tampoco que recuerdo cada segundo vivido y claro está que como él, cuando le miro, algo siento, algo que sé bien que es porque aunque Víctor tenga dudas, yo si sé lo que es estar enamorado, sé cómo se siente y lo que siento al mirarle podría decir que es mucho más fuerte que lo que sentí en algún momento por Enmanuel.

—Hija —la voz de mi padre interrumpe mis pensamientos y soy feliz por eso, al mirarle, él está en la puerta —¿cómo te sientes? —se acerca a mí.

—Ya mejor papá —sonrío —mañana iré a la empresa, no te preocupes que yo

—Olvida eso —él hace un gesto con su mano —me importa tu salud —sonríe

—Estoy bien —mi padre se queda mirando mis ojos sin creerme y suspiro.

—No lo pareces Aylin

—Papá, estoy bien, en verdad —respiro hondo —hay algo que he querido comentarte desde que llegué —me mira interesado —me preocupa la piscina, Elizabeth jamás estaría cerca de esta sin un adulto, pero aun así me preocupo, comenzaré a trabajar y

—Te entiendo —él sonríe —claro que lo hago —se aleja unos pasos de mí —y voy a contratar a un guardia que esté todo el tiempo mirando esa piscina —sonrío

—Gracias papá.

—Agradecido estoy yo —él toca mi mejilla —por la persona que eres Aylin, por la gran madre que eres —sonrío con sus palabras.

—¿Interrumpo? —miro hacia la puerta y niego al ver a Aby, esta entra a la habitación con una enorme sonrisa y aunque lo intento, es imposible mirarla cómo antes —Hermana, ven conmigo, quiero mostrarte algo —me extiende su mano y dudo.

—Vamos Aylin —papá me anima —te va a gustar —confundida sonrío y tomo la mano de Aby, esta rápido sale de la habitación llevándome con ella y parece una niña casi corriendo por la casa, al salir fuera se detiene y yo hago lo mismo estupefacta, frente a mí hay un hermoso auto de color rojo y sé cuál es, es el último diseño que sacó la empresa hace poco, que por cierto, fueron muy pocos los que salieron al mercado, mi boca se abre sin poder hablar mirando el enorme lazo que tiene puesto, mi hermana me abraza por la espalda. —Es un regalo para la mejor diseñadora que va a tener la empresa —siento como mi corazón se acelera y no realmente por sus palabras, lo que estoy mirando acelera mi pulso.

—Dios mío, no —digo alejándome un poco y acercándome más al auto —es…es mucho —volteo para ver a mi hermana sonriendo y a papá igual, este ríe al ver que hasta tartamudeo de la emoción.

—Mucho es lo que vamos a lograr juntas hermana —ella saca las llaves —¿por qué no das una vuelta? —me enseña la llave, mi boca se seca mirando esta.

—Aby

—Es un regalo y no se aceptan negativas —expresa mi padre, yo vuelvo a mirar hacia el auto loca por entrar en él y luego miro a mi hermana que me anima a tomar la llave, la cual entonces tomo y ella chilla feliz así que solo voy hacia el auto, tocarlo se siente como un gran sueño y antes de entrar en él lo último que veo es la mirada curiosa de Víctor que está en la puerta y él no sonríe, más bien parece molesto, pero poco me importa y subo al auto que huele a nuevo, mi sonrisa se agranda y entonces enciendo este haciendo que mi corazón de un vuelco.

Luego de pasarme la mayor parte del día dando vueltas en el auto, primero sola y luego con Elizabeth cansada camino hacia mi habitación, solo que antes de entrar una llamada entra a mi teléfono y tomo esta sin pensarlo mucho y con una enorme sonrisa en mi boca.

—Damiano que bueno que llamas —digo y puedo imaginar su sonrisa

—Aún no me das respuesta Aylin —expresa —tengo un buen negocio entre manos que hará bien a la empresa de tu padre, ¿ya hablaste con él? —suspiro, él siempre tan directo sin darle vuelta a nada.

—Mi hermana es quien manda —entro a mi habitación —y le comenté, pero dice ser quien busca a los socios —ruedo los ojos y Damiano ríe.

—Convéncela bonita y dame una respuesta mañana cuando desayunemos juntos —detengo todos mis movimientos cuando le escucho, Damiano es un hombre de negocios, con mucho dinero y una empresa como la nuestra, una asociación con él sacaría a la empresa de la quiebra con solo poner firmas en un contrato.

—¿Estás en la ciudad? —inquiero y él vuelve a reír un poco como si le divirtiera escucharme.

—Te mudaste para acá —expresa —¿qué pensabas? ¿Qué pasaría mucho tiempo sin verte?

—Eso es —me callo sin saber qué decir —es bueno.

—Me encanta ponerte nerviosa —bromea y bufo —entonces mañana tenemos una cita —ríe —no te preocupes, hablaremos solo de trabajo —promete y antes de que pueda responder solo cuelga, yo suspiro antes de sonreír.

—¿Suspiros de amor? —volteo cuando escucho la voz de mi hermana.

—Un buen amigo —ella alza una ceja —tiene dinero, una buena empresa y unas ganas inmensas de asociarse con nosotros —me acerco a ella siendo tan directa como Damiano.




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