Corazonada del destino

Única parte

Mikhail no era alguien entusiasta, no era fiestero y mucho menos sociable, aun así, esa tranquilidad no era algo que le molestara, todo lo contrario, esa tranquilidad era algo que le gustaba y amaba.
Aunque pareciera raro, Mikhail poseía un amigo, un amigo que lograba quererlo aún con su introvertida personalidad, él era Iván. Iván era un chico opuesto a Mikhail, alguien sociable, amable y listo, es decir, era el extrovertido que adoptó a este introvertido.
—Hola Mikhail —Saludó lleno de alegría Iván.
—Hola Iván, ¿por qué tanta energía tan temprano? —preguntó somnoliento Mikhail, mientras Iván lo abrazaba.
—¡Por venir a la universidad! —Sonrió de una manera tan pura, que el brillo del sol se quedaba corto ante él.
—No creo que algún humano cuerdo pudiera decir eso, pero me alegra verte —dijo Mikhail con una leve sonrisa mientras cambiaba su mochila de brazo.
—Bueno, igual es porque me voy a reencontrar con una amiga de hace años, específicamente pasado mañana —mencionó Iván recordando.
—¿Una… amiga?
—Así es. Nos conocimos en primaria, pero tuvo que irse por trabajo de sus padres, sin embargo, recibió una beca pagada en esta universidad, por lo que llegará pasado mañana —explicó mientras Mikhail lo miraba sorprendido.
—Entiendo —dijo con la voz entrecortada, bajando la mirada.
—Un momento, no me digas que, ¿estas celoso? —preguntó bromeando.
—¡Por supuesto que no! Es obvio que puedes tener más amigos que yo —Volteó su mirada por la vergüenza del momento.
—Ja, ja, ja. Tranquilo, si quieres puedes acompañarme, no creo que le moleste.
—Iré solo porque quiero, no porque tenga curiosidad o porque me digas —mencionó sonrojado.
—De acuerdo, vamos rápido a la clase que sino reprobaras metodología de la investigación —mencionó Iván apresurando el paso mientras arrastraba a Mikhail de la muñeca para que no se quedara atrás.
Después de dos días, Iván fue por Mikhail en su carro para luego ir al aeropuerto donde vendría su amiga.
—¡Que nervios tengo! —dijo emocionado Iván acomodándose la ropa y peinando su cabello pelirrojo.
—Tranquilo, estoy seguro que le caerás bien, a todos le caes bien, y esta amiga tuya no creo que sea la diferencia —mencionó Mikhail animando a su amigo.
—¡Gracias por tus ánimos! —agradeció con una sonrisa.
—Pasajeros del vuelo xxx, desciendan en la línea xx, donde podrán recoger sus maletas —Se oyó por los altavoces del aeropuerto.
—Ese es el vuelo de ella, vamos, tenemos que alcanzarla —dijo Iván yendo en dirección a la línea.
Al llegar había un montón de gente, entre tantas personas era difícil encontrarla, y más al no saber la apariencia de esa chica durante 9 años. Lo único que podía recordar era su cabello castaño como el café y sus ojos verdes como dos esmeraldas.
—¿Iván? ¿Iván, eres tú? —preguntó emocionada una chica castaña acercándose a los chicos.
—Alina, ¿eres tú? —preguntó Iván corriendo en dirección a la chica.
—¡Que felicidad verte de nuevo! —exclamó la chica abrazando a Iván.
—Lo mismo digo yo de ti —dijo separándose del abrazo.
—¿Y quién es ese chico de allá? —preguntó curiosa señalando a Mikhail.
—Él es mi mejor amigo, se llama Mikhail y vamos a la misma universidad. Me quiso acompañar y no creí que te molestaría, ¿o sí?
—¡Por supuesto que no! —dijo Alina caminando con Iván a donde estaba Mikhail— Mucho gusto, yo soy Alina, es un gusto conocerte Mikhail —.
En ese momento, Mikhail cuando la vio, su mundo se congeló, aquella sonrisa brillante, esos ojos que pedían su atención y esa amabilidad pura, hicieron sentir algo al chico que hasta ahora le era desconocido.
—Hola… mucho… gusto en conocerte —dijo con la voz entrecortada por los nervios.
—Ay, discúlpame si te incomodé —Se disculpó la chica apenada.
—No… no…. no me incomodas —dijo en voz baja.
—Lo que pasa Alina, es que mi amigo es alguien tímido, pero es muy agradable su compañía, ya lo verás —explicó Iván mientras aguantaba la risa.
—¡Oh! Entiendo, será un gusto convivir contigo Mikhail, ya que también estaré en su dormitorio —dijo sonriente.
—Eso es lo mejor de lo mejor —mencionó alegre Iván chocando las manos con Alina para después hacerlo con Mikhail.
Sin embargo, lo cierto era que Mikhail ya no estaba con ellos, pues su atención estaba completamente dirigida a aquella chica. Después de recoger las maletas, los tres chicos fueron a mostrarle el campus a la chica, de paso, Alina se inscribió y recibió el horario con sus clases y tiempos.
—¡Viva, oficialmente ya estas inscrita! —exclamó Iván feliz.
—Si, mañana inicio normal, así que estaré ocupada toda la tarde pero, ¿qué podemos hacer el fin de semana chicos? —preguntó Alina de manera juguetona.
—Espera, ¿yo también? —preguntó confundido.
—Por supuesto que sí, además podríamos conocernos más los tres —Sonrió haciendo que el chico se sintiera apenado de repente.
—Está bien —respondió en voz baja.
—Bien, iremos al restaurante de la calle Isaac Montegaray, queda cerca y es bastante económico —propuso Iván a lo cual los dos chicos asintieron.
Pasaron los días, llenos de tarea, adaptación y clases, el único consuelo de los chicos era la salida que habían acordado para conocerse mejor, que, si bien eran compañeros de cuarto, debido a las tareas casi no hablaban de algo que no fuera tarea.
El día llegó, los tres chicos se vistieron para la ocasión, saliendo en el carro de Iván en camino al restaurante destinado.
Al llegar los tres chicos pidieron sus comidas, Iván y Mikhail invitándole la comida a Alina por su bienvenida. Luego de pedir, los tres chicos se pusieron a platicar de todo lo que se les ocurriera en el momento.
—Entonces, ¿también te gustan las canciones de Miyu Bloom Iván? —preguntó Alina emocionada.
—Si, Mikhail me invitó a ver un concierto en vivo por la tele, desde ahí empezó a gustarme su música tan profunda y sentimental que te llega al alma —contestó Iván de manera dramática.
—Que buenos gustos tienes Mikhail, ¿qué otros artistas escuchas? —preguntó la chica haciendo contacto visual con el chico que solo se sonrojaba.
—Pues escuchó a los hermanos Apolo y Lira, me gusta mucho el dueto de voces que hacen y como se complementan de una manera tan hermosa y singular… —Seguía explicando cuando vio como los chicos se quedaban mirándolo fijamente— yo… lo siento —Se disculpó bajando la cabeza.
—No pares, no es nada malo, es que parecías otra persona hace un momento, una más interesante de lo que ya eres —dijo Alina sonriendo—. ¡Cielos! Este chico es tan mono y adorable de ver, debería hacerle más preguntas, así podré ver más reacciones —pensó seriamente.
—Te lo dije o no Alina, que es un chico muy agradable —mencionó Iván a lo cual Alina asintió—. Por cierto, ¿ya te acostumbraste a la universidad? —preguntó.
—Si, todo muy bien, me recibieron de una buena manera y mis compañeros son agradables, tanto como ustedes, je, je, je —Soltó una pequeña risa de la cual Mikhail quedó hipnotizado, y que solo le hacia preguntarse que era lo que sentía.
Poco después llegaron los meseros a la mesa con las comidas, los chicos siguieron hablando toda la tarde, llegando al punto donde Mikhail no se disculpaba tanto con Alina, teniendo más conversación fluida con ella, pareciéndose más a su amistad con Iván.
Al llegar la noche, los chicos fueron a su habitación en la universidad. Como el insomnio abundaba, buscaron una película, dejándole el control a Mikhail al ser un conocedor del cine, mientras Iván preparaba las palomitas y Alina se sentaba en la cama.
—¿Ya escogiste una?
—Aún no. A Iván le gustan mucho las de comedia y romance, mientras que a mí las de acción, es cierto, ahora que recuerdo, ¿qué géneros te gustan a ti?
—Es un poco vergonzoso, pero me gusta el terror y el suspenso.
—Vaya, que sádica.
—Oye no es lo que piensas.
—Así juego con Iván, y tu dijiste que éramos amigos, así que te tratare igual.
Volteó su cabeza para atrás para ver su reacción, sin embargo, no había contemplado que la distancia entre ellos era poca, quedando a pocos centímetros. Los dos se quedaron quietos, sin saber cómo reaccionar, quedándose así un tiempo hasta que Mikhail reaccionó y se apartó.
—Lo siento, no debí tomarme tanta confianza contigo —Se disculpó apenado Mikhail.
—No, no, no, yo lo siento, debí alejarme tan pronto como te volteaste.
—No, yo me disculpo, no debí tomarte tanta confianza contigo, después de todo eres una chica.
—Mientras seas tu, no hay problema.
—Aún así, debo tratarte con más delicadeza.
—No creo, creo que deberíamos seguir así, me gusta nuestra amistad tal y como esta, además me siento muy cómoda contigo a como estamos.
—A mí también me gusta nuestra amistad, seguiré tratándote igual pero si me llegó a pasar, no dudes en decírmelo.
—¡Prometido! —dijo haciendo la promesa por el meñique.
—Ya que estamos, puedo preguntar porque te sientes cómoda conmigo.
—No es algo que pueda definir, simplemente siento que puedo hablar contigo de lo que sea sin miedo a que me juzgues, además de que me gusta tu compañía que es agradable.
—¡Que gracioso! Yo siento lo mismo, me gusta mucho la compañía de Iván, pero contigo me siento más, ¿feliz? Es como que quiero pasar más tiempo, pero de diferente manera a como lo paso con Iván.
—Lo mismo me sucede a mí, je, je, je.
—Quien sabe que será, supongo que por ahora solo quedemos en que nos gusta la compañía del otro.
—Si, será lo mejor —Ambos chicos empezaron a reírse del momento.
Mientras desde la cocina, Iván escuchaba todo con detenimiento, solo pudiendo mirar de lejitos todo el drama que estaba teniendo a una pared de distancia.
—Estos dos serán tontos o que, ¿qué acaso nunca han tenido la sensación de estar enamorados? —dijo dándose un manotazo suave en la cara.
Después de aquella charla, Iván llegó con las palomitas de maíz. Al final, Mikhail puso una película en honor a la invitada Alina, a lo cual Iván no opuso resistencia, terminando con más de un susto, pero pasándola bien entre ellos.
Las siguientes meses fueron pesados debido a proyectos, tareas y exámenes, sin embargo, los chicos siempre lograban pasar los fines de semana juntos, saliendo a algún lugar o pasando noches de karaoke y películas en la habitación.
Mientras el tiempo pasaba, Mikhail y Alina platicaban de manera más abierta, siempre sin dejar de lado a Iván que a veces no les podía seguir la conversación.
Y cuando este último, tenía actividades del club o lo invitaban, ellos siempre decidían tener su propia fiesta en la habitación. En esos tiempos, ellos lograban complementarse de una manera en la que ambos se sentían a gusto.
En esos momentos, su mundo solo era de ellos dos y así estaba bien, a pesar de ello, ninguno se daba cuenta de lo que en verdad sentían era algo más que una amistad, eso que todavía no conocían era lo que cualquiera cuerdo conoce como “amor”, del cual solo Iván se lograba dar cuenta, dándoles empujoncitos de vez en cuando.
—Mikhail.
—Si Iván —contestó tomando agua.
—Contéstame algo.
—¿Sí?
—¿Hasta cuando te le piensas declarar a Alina? —preguntó seriamente, haciendo que Mikhail se atragantara con el agua que estaba tomando.
—¡Pero qué cosas dices Iván!
—Es obvio que sientes algo muy fuerte por ella, o dime, ¿no sientes esa necesidad de querer estar más tiempo con ella? ¿De saber que hace? ¿Qué piensa?
—Si, pero eso también lo siento contigo.
—Puede ser, pero, ¿no quieres abrazarla? ¿Estar más cerca de ella? ¿De poder estar presente para ella? ¿O no sientes una extraña sensación en el estomago cada vez que la miras sonreír?
—Ok ya entendí, ¿puedes parar?
—Se como eres, por eso estoy casi seguro que no sabias que eso que sientes es estar enamorado, así que solo dile que te gusta y a ver qué pasa, lo peor que puede pasar es que te rechacé y queden como amigos.
—Para ti es fácil decirlo, puedes tener a cualquier chica a tu lado en un segundo.
—Puede ser, pero sabes muy bien que Alina te quiere a ti, tan solo con ver su sonrisa cuando esta contigo a cuando esta con otra persona debe hacerte saberlo.
—Supongo… que… tienes razón, pero, ¿cómo se lo digo?
—No te preocupes, ya reservé una cita en un restaurante y ya le dije que saliéramos los tres el sábado, ¿algo más?
—Sabes que eres buen amigo, ¿verdad?
—Lo sé, ahora ve pensando que decirle.
—Bien, iré a ver que regalo comprarle.
—¡Suerte!
Los días pasaron, la tan esperada noche llegó. Mikhail solo podía sentir un nudo en su garganta, preguntándose como se armó de valor para hacer lo que estaba a punto de hacer, sus dudas se tuvieron que disipar un momento al ver a Alina con un vestido azul marino que resaltaba su belleza bajo la luz de la luna.
—Hola Mikhail, me retrasé un poco por actividades del club y en lo que me arreglaba, ¿E Iván no ha llegado?
—No pudo venir… lo llamó su mamá y no pudo decirle que no, aun así, dijo que disfrutemos los dos.
—Bien, entonces entremos.
La pareja entró, luciendo impecables y elegantes, sentándose en la mesa xx que reservaron con anterioridad. Mikhail le ayudó a Alina a sentarse, para luego sentarse y pedir sus órdenes.
La noche fue perfecta, un ambiente cálido, una platica sincera, un clima agradable, todo iba de acuerdo a lo esperado. Luego de comer, Mikhail llevó a Alina a un parque con vista a los árboles de cerezo que, junto con la luz de la luna, creaban el momento perfecto.
—¡Esto es hermoso Mikhail! Me alegra haber conseguido esa beca y poder vivir acá, ¿sabes? —dijo sentándose en una banca a un lado de Mikhail.
—Lo es, y más porque tu estas aquí.
—Je, je, je, buena broma esa Mikhail —Soltó una risa juguetona.
—No estoy jugando —dijo agarrando de las manos a la chica mientras hacía contacto visual con ella—. Lo que te digo es enserio —Se sonrojó por lo que había dicho, pero no había marcha atrás.
—Mikhail, tu… yo… ¿yo te gusto?
—Se que esto puede romper nuestra amistad y se que no soy el chico más agraciado ni mucho menos el más popular, pero quiero decirte lo que siento, ¿puedo?
—Claro… que si —dijo nerviosa y sonrojada.
—Alina, desde que te vi en el aeropuerto no pude negar que eres alguien bella tanto por dentro como por fuera, en ese momento no sabia que era, pero tenia la necesidad de platicar contigo más y más tiempo, simplemente quería estar a tu lado, aunque eso fuera egoísta. Con cada día que pasaba a tu lado, más sentía un vacío al separarme de ti, se que soy un cobarde ya que necesite un empujón para hacer esto, pero, quiero decirte esto Alina…
—¿Qué… quieres decirme… Mikhail?
—¡Tú me gustas mucho y quiero que me permitas ser tu novio, Alina!




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