Corazones bajo fuego

Capítulo 6: El Secreto de Elena

Valeria no podía apartar la vista del collar.

Era una pieza antigua de plata con una pequeña esmeralda en el centro.

Sus manos temblaban mientras leía nuevamente la nota.

"Pregúntale a Doña Elena quién es realmente tu madre."

—¿Qué significa esto? —susurró.

Toda su vida había creído conocer su historia.

Pero cada día aparecían nuevas mentiras.

A la mañana siguiente, Valeria fue directamente a buscar a Doña Elena.

La encontró en el jardín de la vieja casona.

—Necesito respuestas.

La mujer levantó la vista y al ver el collar palideció.

—¿Dónde encontraste eso?

—Lo dejaron anoche.

—Dios mío...

—¿Qué está pasando?

Doña Elena tomó asiento lentamente.

Parecía haber envejecido varios años en cuestión de segundos.

—Hay una verdad que he ocultado durante mucho tiempo.

Valeria sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Dígamela.

Elena cerró los ojos.

—La mujer que te crió fue una madre maravillosa.

—Sí...

—Pero no era tu madre biológica.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué?

—Lo siento, Valeria.

—No... eso no puede ser verdad.

—Ojalá estuviera mintiendo.

Las lágrimas aparecieron en los ojos de Valeria.

—Entonces... ¿quién era mi madre?

Elena respiró profundamente.

—Se llamaba Isabel.

—Nunca había escuchado ese nombre.

—Porque todos decidimos protegerte.

—¿De qué?

—De la verdad.

En la hacienda Ferrer, Diego continuaba investigando.

Revisó antiguos periódicos hasta encontrar una noticia de veinte años atrás.

"Joven mujer desaparece misteriosamente."

El nombre llamó inmediatamente su atención.

Isabel Salazar.

La misma mujer mencionada en los documentos que había encontrado.

—Esto no puede ser una coincidencia...

Mientras tanto, Elena continuó su relato.

—Tu madre desapareció cuando tú eras apenas un bebé.

—¿Murió?

—Nunca encontramos su cuerpo.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Y mi padre?

—Pasó años buscándola.

—¿Quién le hizo daño?

Elena bajó la mirada.

—Eso es algo que todavía no sabemos.

De repente, un automóvil llegó a toda velocidad.

Diego descendió apresuradamente.

—¡Valeria!

Al verla, notó que estaba llorando.

—¿Qué pasó?

Valeria intentó responder.

Pero las palabras no salían.

Finalmente levantó el collar.

—Toda mi vida fue una mentira.

Diego comprendió que algo muy grave había ocurrido.

Esa misma noche, en un lugar desconocido, el hombre encapuchado se reunió con una figura misteriosa.

—Ya conocen parte de la verdad.

—¿Y Elena?

—Ha comenzado a hablar.

El desconocido golpeó la mesa con furia.

—Entonces debemos actuar antes de que recuerde todo.

—¿Quiere que la elimine?

Hubo un largo silencio.

Finalmente llegó la respuesta.

—No.

Primero traigan a la chica.

La necesitamos viva.

En la hacienda Montemayor, Valeria intentaba descansar cuando escuchó un ruido en la ventana.

Se incorporó rápidamente.

Algo cayó sobre el suelo de su habitación.

Era una fotografía.

Una fotografía reciente.

Ella aparecía caminando junto a Diego esa misma tarde.

Y detrás de la imagen había una amenaza escrita con tinta roja:

"Dejen de buscar respuestas o la próxima vez perderán a alguien que aman."

Valeria sintió que el miedo recorría todo su cuerpo.

Porque esta vez no era un secreto.

Era una advertencia.

Continuará...




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