Corazones bajo fuego

Capítulo 9: La Vieja Estación

Las luces de la ambulancia iluminaban la noche mientras los médicos atendían a Elena.

Valeria permanecía junto a ella, con las manos temblando.

No podía olvidar las últimas palabras que había escuchado.

"Tu madre sigue viva."

Aquella frase había cambiado todo.

Pocos minutos después, Diego llegó a la hacienda.

Corrió directamente hacia Valeria.

—¿Estás bien?

Ella asintió, aunque las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas.

—Elena fue herida.

—Lo sé.

—Y me dijo algo imposible.

Diego la observó con preocupación.

—¿Qué fue?

—Dijo que mi madre está viva.

Diego quedó paralizado.

—¿Estás segura?

—Lo escuché perfectamente.

—¿Dijo dónde?

—La vieja estación.

Sin perder tiempo, ambos decidieron investigar.

A pesar del peligro, sabían que aquella podía ser la pista más importante de sus vidas.

La vieja estación de tren estaba abandonada desde hacía décadas.

Las vías oxidadas desaparecían entre la maleza.

El edificio parecía un fantasma del pasado.

Cuando llegaron, el lugar estaba completamente oscuro.

—¿Crees que realmente encontraremos algo? —preguntó Valeria.

—Solo hay una forma de saberlo.

Entraron con linternas.

El polvo cubría cada rincón.

Las paredes estaban agrietadas.

Y el silencio resultaba inquietante.

De repente, Valeria vio algo.

—Mira eso.

En una de las paredes había un símbolo grabado.

Una pequeña esmeralda rodeada por dos alas.

Era exactamente igual al diseño de su collar.

—No puede ser...

Diego iluminó el suelo.

Había huellas recientes.

Alguien había estado allí.

Y no hacía mucho tiempo.

Continuaron avanzando hasta llegar a una oficina cerrada.

La puerta estaba asegurada con una cadena antigua.

Diego la rompió con esfuerzo.

Cuando entraron, encontraron una habitación oculta.

Y en el centro...

Una caja de madera.

Valeria sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

Abrió la caja lentamente.

Dentro había fotografías.

Cartas.

Y un diario.

El nombre escrito en la portada hizo que las lágrimas regresaran a sus ojos.

Isabel Salazar.

—Es de mi madre...

Valeria abrió las primeras páginas.

La letra era elegante y delicada.

Leyó una entrada escrita veinte años atrás.

"Si alguien encuentra este diario, significa que quizás ya no pueda esconderme más."

Diego sintió un escalofrío.

Valeria siguió leyendo.

"Me persiguen porque conozco la verdad sobre la muerte de Gabriel Ferrer."

—¿Gabriel Ferrer? —preguntó Diego.

—¿Quién era?

El rostro de Diego palideció.

—Mi hermano mayor.

Valeria lo miró sorprendida.

—Nunca me hablaste de él.

—Porque murió cuando yo era muy pequeño.

Ambos se quedaron en silencio.

Todo se estaba conectando.

La desaparición de Isabel.

La rivalidad entre las familias.

La muerte del padre de Valeria.

Y ahora...

La muerte del hermano de Diego.

De repente se escuchó un ruido detrás de ellos.

¡CLACK!

La puerta se cerró de golpe.

—¿Qué fue eso? —preguntó Valeria.

Diego corrió hacia la salida.

Pero era demasiado tarde.

Alguien había bloqueado la puerta desde afuera.

Entonces una voz resonó por toda la habitación.

—Por fin encontraron el diario.

Valeria sintió que la sangre se le helaba.

Conocía aquella voz.

La había escuchado antes.

Pero no podía creerlo.

—No... —susurró.

—Sí —respondió la voz.

Y una figura salió lentamente de las sombras.

Continuará...

¿Quién crees que salió de las sombras?

  1. Don Ricardo Ferrer.
  2. Isabel Salazar.
  3. El hombre encapuchado.
  4. Un personaje completamente inesperado.

¡Elige una opción o crea tu propia teoría!




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