Valeria no entendía nada.
Diego tampoco.
Pero Isabel parecía haber visto un fantasma.
—No puede ser... —susurró Isabel.
La joven de la lancha bajó lentamente.
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Hola, mamá.
Valeria y Diego quedaron paralizados.
—¿Mamá? —repitió Valeria.
La joven asintió.
—Soy Sofía.
Isabel llevó una mano a su boca.
Quince años atrás, Sofía Ferrer había desaparecido sin dejar rastro.
Todos la dieron por muerta.
Incluso ella.
—¿Cómo... cómo sigues viva?
Sofía sonrió con tristeza.
—Porque me escondieron.
Mientras hablaban, los perseguidores salieron del faro.
Las linternas comenzaron a iluminar la orilla.
—¡Rápido! ¡Suban a la lancha! —gritó Sofía.
No hubo tiempo para más preguntas.
Los cuatro abordaron la embarcación.
Sofía arrancó el motor.
La lancha avanzó velozmente por el lago.
Las camionetas llegaron a la orilla apenas segundos después.
—¡Se escapan!
Algunos hombres intentaron seguirlos en otras embarcaciones.
Pero Sofía conocía perfectamente aquellas aguas.
En pocos minutos desaparecieron entre la niebla.
Cuando estuvieron a salvo, Diego observó detenidamente a la joven.
—Necesito respuestas.
—Lo sé.
Sofía respiró profundamente.
—La noche que desaparecí vi algo que jamás debí ver.
Valeria sintió un escalofrío.
—¿Qué viste?
—Vi quién mató a Gabriel Ferrer.
El silencio fue absoluto.
Diego se quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Yo estaba allí.
—¿Y sabes quién fue?
Sofía bajó la mirada.
—Sí.
Isabel apretó su mano.
—Entonces dime quién fue.
Sofía parecía luchar contra sus recuerdos.
—Durante años tuve miedo de hablar.
—Ya estás a salvo —dijo Valeria.
La joven negó lentamente.
—No.
No estamos a salvo.
De repente sacó una fotografía vieja de su bolso.
La colocó sobre la mesa de la lancha.
Todos la observaron.
En la imagen aparecía el hombre elegante que dirigía la organización.
El alcalde.
Y varias personas más.
Pero había alguien que nunca habían visto.
Un hombre de cabello oscuro.
Con una cicatriz en el rostro.
Y detrás de su fotografía alguien había escrito una sola palabra.
"Fundador."
Diego sintió que algo no encajaba.
—¿Quién es él?
Sofía tragó saliva.
—El verdadero líder.
—¿Y dónde está?
La joven levantó lentamente la mirada.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
—Más cerca de lo que creen.
Antes de que pudiera explicar más, un disparo resonó en la oscuridad.
¡BANG!
La bala impactó contra el borde de la lancha.
—¡Nos encontraron! —gritó Valeria.
Varias luces aparecieron entre la niebla.
No era una embarcación.
Eran tres.
Y avanzaban directamente hacia ellos.
Mientras tanto, en el almacén abandonado, Don Ricardo sonrió al escuchar una noticia inesperada.
—¿Qué dijiste?
El hombre que lo vigilaba respondió nervioso.
—Sofía Ferrer apareció.
Por primera vez en muchos años, Don Ricardo dejó escapar una carcajada.
—Entonces todo está a punto de terminar.
Porque si Sofía estaba viva...
Significaba que el secreto más peligroso de todos también seguía vivo.
Continuará...
Editado: 22.06.2026