La llegada de la resistencia cambió por completo la batalla.
Los hombres de Esteban comenzaron a retroceder mientras varios de sus vehículos quedaban bloqueados.
—¡Protejan el archivo! —ordenó Gabriel.
Los miembros de la resistencia se desplegaron rápidamente.
Era evidente que llevaban años preparándose para ese momento.
Valeria observó a Gabriel con asombro.
—¿Todo esto lo organizaste tú?
Gabriel sonrió.
—Durante veinte años.
Diego aún intentaba asimilar la situación.
—¿Estuviste luchando contra ellos todo este tiempo?
—Cada día.
Un fuerte estruendo interrumpió la conversación.
¡BOOM!
Parte de un muro exterior explotó.
—¡Nos están rodeando! —gritó uno de los miembros de la resistencia.
Esteban observó el caos con una sonrisa fría.
—Creyeron que esto sería suficiente para detenerme.
Entonces sacó un pequeño control remoto de su bolsillo.
Gabriel palideció.
—No...
—¿Qué ocurre? —preguntó Valeria.
—Todos atrás.
¡Ahora!
Esteban levantó el dispositivo.
—Si no puedo obtener el archivo...
Nadie lo hará.
Presionó un botón.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Y luego...
Las alarmas ocultas dentro de la mansión comenzaron a sonar.
—¿Qué significa eso? —preguntó Sofía.
Gabriel sintió que el corazón se detenía.
—La mansión está llena de explosivos.
El terror apareció en todos los rostros.
—¿Qué?
—Los colocaron hace años como medida de emergencia.
Valeria recordó inmediatamente la habitación secreta.
El archivo.
Las pruebas.
Todo seguía dentro.
—¡No podemos perderlo!
Gabriel asintió.
—Tienes razón.
Entonces tomó una decisión.
—Diego, Valeria y Sofía.
Vayan por el archivo.
—¿Y tú?
—Yo me encargaré de Esteban.
Antes de que alguien pudiera protestar, Gabriel corrió hacia el campo de batalla.
Esteban sonrió.
—Finalmente.
Los dos hombres se observaron fijamente.
Veinte años de persecución.
Veinte años de secretos.
Veinte años esperando ese momento.
Mientras tanto, Valeria, Diego y Sofía corrieron hacia el interior de la mansión.
Las alarmas seguían sonando.
El tiempo se agotaba.
Subieron las escaleras.
Atravesaron los pasillos.
Llegaron al retrato oculto.
Pero cuando entraron a la cámara secreta...
Valeria se quedó paralizada.
La caja estaba abierta.
Vacía.
—No...
Diego observó desesperado alrededor.
—¿Dónde está el archivo?
Sofía encontró algo en el suelo.
Era una nota.
Una única frase escrita a mano.
"Llegaron demasiado tarde."
Y debajo aparecía una firma.
D.R.F.
El rostro de Diego perdió el color.
—No puede ser.
Valeria lo miró confundida.
—¿Qué significan esas iniciales?
Diego tragó saliva.
Porque conocía perfectamente aquellas letras.
Don Ricardo Ferrer.
Continuará...
Editado: 22.06.2026