Corazones bajo fuego

Capítulo 22: La Traición Imposible

El silencio dentro de la cámara secreta fue absoluto.

Valeria observaba la nota.

Diego seguía inmóvil.

Sofía parecía incapaz de creer lo que estaba viendo.

D.R.F.

Don Ricardo Ferrer.

—No... —susurró Diego.

—Tiene que haber otra explicación —dijo Valeria.

Diego tomó la nota con manos temblorosas.

—Mi padre jamás haría esto.

Pero incluso mientras lo decía, las dudas comenzaban a aparecer.

Abajo, las alarmas seguían sonando.

La mansión temblaba.

—No tenemos tiempo —dijo Sofía—. Debemos salir de aquí.

Valeria asintió.

Los tres abandonaron la habitación secreta y corrieron hacia el exterior.

Cuando llegaron al jardín principal encontraron una escena caótica.

La resistencia luchaba contra los hombres de Esteban.

Gabriel intentaba abrirse paso entre ellos.

Y Esteban observaba todo con una sonrisa.

—¡Gabriel! —gritó Diego.

El hombre se giró inmediatamente.

—¿Encontraron el archivo?

Valeria negó con la cabeza.

—Alguien se lo llevó.

La expresión de Gabriel cambió.

—¿Quién?

Diego le entregó la nota.

Gabriel la leyó.

Y para sorpresa de todos...

No pareció sorprendido.

—Lo sabía.

—¿Qué? —preguntó Valeria.

—Sabía que esto podía pasar.

Diego sintió un nudo en el estómago.

—¿Mi padre tomó el archivo?

Gabriel guardó silencio unos segundos.

—Sí.

El corazón de Diego se hundió.

—Entonces nos traicionó.

—No.

Gabriel levantó la mirada.

—Tu padre está intentando proteger algo.

—¿Qué cosa?

Antes de que pudiera responder...

¡BOOM!

Una enorme explosión sacudió la mansión.

Parte del ala este comenzó a derrumbarse.

Las llamas se elevaron hacia el cielo.

—¡Tenemos que evacuar! —gritó uno de los miembros de la resistencia.

Las explosiones comenzaron a extenderse.

Gabriel reunió rápidamente a todos.

—¡Retírense hacia el bosque!

Esteban observó cómo la mansión ardía.

Y sonrió.

—Adiós a un siglo de secretos.

Pero entonces un sonido llamó su atención.

Un helicóptero.

Todos levantaron la vista.

Una aeronave negra apareció entre las nubes.

Y comenzó a descender.

Valeria observó confundida.

—¿Quién es ahora?

Gabriel palideció.

Por primera vez desde que había reaparecido parecía realmente preocupado.

—No puede ser...

El helicóptero aterrizó lentamente.

La puerta lateral se abrió.

Y una figura descendió.

Una mujer elegante.

Cabello oscuro.

Mirada firme.

Isabel dejó escapar un jadeo.

Sofía dio un paso atrás.

Y Gabriel quedó completamente inmóvil.

—Ella...

Valeria observó a la desconocida.

No entendía por qué todos reaccionaban de esa manera.

Hasta que la mujer habló.

—Han pasado muchos años.

Gabriel bajó lentamente la mirada.

—Pensé que habías muerto.

La mujer sonrió.

—Muchos lo creyeron.

Entonces miró directamente a Valeria.

Y pronunció unas palabras que dejaron a todos paralizados.

—Hola, hermana.

El mundo pareció detenerse.

Valeria abrió los ojos de par en par.

—¿Qué acabas de decir?

La misteriosa mujer sonrió nuevamente.

—Soy Lucía Salazar.

—No...

—Y también soy hija de Isabel.

Las llamas iluminaban la noche mientras un nuevo secreto salía a la luz.

Uno que cambiaría para siempre la historia de los Montemayor y los Ferrer.

Continuará...




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