Corazones bajo fuego

Capitulo 34: El juego del arquitecto

La tensión dentro de la Bóveda 17 era insoportable.

Nadie sabía en quién confiar.

Nadie sabía quién podía ser el sucesor.

Valeria observó a todos los presentes.

Gabriel.

Diego.

Lucía.

Sofía.

Isabel.

Los miembros de la resistencia.

Cualquiera podía ser sospechoso.

—Esto es exactamente lo que quiere —dijo Alejandro.

—¿Qué? —preguntó Diego.

—Que desconfiemos unos de otros.

Gabriel asintió.

—Y está funcionando.

En ese momento, uno de los técnicos de la resistencia se acercó apresuradamente.

—Encontramos algo en los servidores del Arquitecto.

Todos levantaron la vista.

—¿Qué encontraste? —preguntó Valeria.

El técnico colocó una computadora portátil sobre la mesa.

—Archivos eliminados.

Comenzó a abrir varias carpetas.

Hasta que apareció una con un nombre extraño.

PRUEBA FINAL

El corazón de Valeria comenzó a acelerarse.

—Ábrela.

El técnico hizo clic.

Apareció un video.

La fecha era de hacía diez años.

La grabación comenzó.

El Arquitecto apareció sentado detrás de un escritorio.

Más joven.

Pero igual de frío.

—Si alguien está viendo esto, significa que mi organización está en peligro.

Todos observaron en silencio.

—Por eso existe el Protocolo Sucesor.

El video continuó.

—Durante años observé a decenas de candidatos.

Comenzaron a aparecer fotografías.

Políticos.

Empresarios.

Militares.

Después apareció Lucía.

Luego otras personas desconocidas.

Y finalmente una fotografía hizo que todos se congelaran.

Diego.

—¿Qué?

La imagen mostraba a Diego cuando tenía apenas dieciséis años.

Valeria abrió los ojos.

—No puede ser.

La siguiente fotografía apareció.

Gabriel.

Luego Sofía.

Después Isabel.

Y finalmente...

Valeria.

El silencio fue absoluto.

—Nos observó a todos —susurró Sofía.

Alejandro apretó los puños.

—Durante años.

El video continuó.

—Sin embargo...

Solo uno cumplió todos los requisitos.

Todos contuvieron la respiración.

El Arquitecto tomó una carpeta.

Y la colocó frente a la cámara.

Sobre ella había una fotografía.

Pero justo cuando la imagen iba a mostrarse...

El archivo se cortó.

—¡No! —exclamó Diego.

El técnico intentó recuperarlo.

Pero era imposible.

La parte final había sido eliminada.

—¿Quién era? —preguntó Valeria.

Nadie tenía respuesta.

De repente, una alarma comenzó a sonar en la computadora.

ACCESO REMOTO DETECTADO

—¿Qué significa eso? —preguntó Lucía.

El técnico palideció.

—Alguien acaba de entrar al sistema.

—¿Quién?

El hombre observó la pantalla.

Y tragó saliva.

—La misma cuenta que utilizaba el Arquitecto.

Todos quedaron paralizados.

—Eso es imposible.

—Creíamos que sí.

Entonces apareció un mensaje en la pantalla.

Una sola línea.

"Ya elegí mi siguiente movimiento."

Y debajo:

"¿Ya descubrieron quién soy?"

El mensaje desapareció.

Pero dejó algo mucho más peligroso.

Una lista de coordenadas.

Y una ubicación marcada en rojo.

Gabriel observó el mapa.

Su expresión cambió inmediatamente.

—No...

—¿Qué ocurre? —preguntó Valeria.

Gabriel levantó lentamente la vista.

—Es el lugar donde guardamos a Don Ricardo.

El miedo recorrió la habitación.

Porque si el mensaje era real...

Entonces el sucesor acababa de hacer su primer movimiento.

Y Don Ricardo estaba en peligro.

Continuará...




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