La lluvia golpeaba las ventanas del hospital.
Dentro de la habitación, el ambiente era tenso.
Todos sabían que ya no tenían ventaja.
Ahora el enemigo conocía la existencia de la segunda llave.
Y también sabía que Valeria poseía la primera.
—Debemos movernos inmediatamente —dijo Gabriel.
Alejandro asintió.
—No podemos quedarnos aquí.
Diego miró a su padre.
—¿Y tú?
Ricardo sonrió débilmente.
—No se preocupen por mí.
Preocúpense por la llave.
Valeria observó el pequeño objeto metálico.
Nunca había imaginado que algo tan pequeño pudiera ser tan importante.
—¿Dónde está la Cámara Omega?
Ricardo y Alejandro intercambiaron una mirada.
—No lo sabemos exactamente.
—¿Cómo que no lo saben?
—Solo conocemos una parte del mapa.
Lucía frunció el ceño.
—Entonces necesitamos la segunda llave.
—Exacto.
Sofía parecía preocupada.
—¿Y si el sucesor la encuentra primero?
Nadie respondió.
Porque todos sabían lo que significaría.
Mientras tanto...
En la estación abandonada.
La misteriosa mujer observaba varias fotografías colocadas sobre una mesa.
Valeria.
Diego.
Gabriel.
Lucía.
Pero había una fotografía separada del resto.
Una imagen reciente de Alejandro Montemayor.
—¿Por qué él sigue vivo? —preguntó.
La figura oculta en las sombras permaneció en silencio.
—Porque aún es útil.
—¿Y después?
—Después ya no importará.
La mujer sonrió.
Aquella respuesta parecía satisfacerla.
Horas más tarde...
Gabriel decidió trasladar al grupo a un refugio secreto de la resistencia.
Un antiguo observatorio construido en las montañas.
Era un lugar aislado.
Difícil de encontrar.
Y aparentemente seguro.
Cuando llegaron, Valeria sintió algo extraño.
Como si ya hubiera estado allí.
—¿Qué ocurre? —preguntó Diego.
—No lo sé.
Este lugar me resulta familiar.
Alejandro la observó.
Y sonrió.
—Porque viniste aquí cuando eras niña.
Valeria abrió los ojos.
—¿Qué?
—Tu padre te trajo una vez.
El recuerdo era demasiado lejano.
Pero por alguna razón...
Sentía que Alejandro tenía razón.
Mientras exploraban el observatorio, Lucía encontró una vieja habitación cerrada.
—Gabriel.
Ven a ver esto.
La puerta estaba cubierta de polvo.
Y tenía una inscripción grabada.
"Proyecto Horizonte"
Alejandro palideció.
—No...
Gabriel también parecía sorprendido.
—Pensé que eso había sido destruido.
Valeria sintió curiosidad.
—¿Qué es Proyecto Horizonte?
Alejandro tardó varios segundos en responder.
—Fue el primer intento de encontrar la Cámara Omega.
Todos quedaron inmóviles.
—¿Encontraron algo?
—Solo una pista.
Gabriel abrió la puerta.
Dentro había mapas.
Documentos.
Fotografías antiguas.
Y en el centro de la habitación...
Un enorme mural.
Valeria se acercó lentamente.
Sobre el mural aparecía un símbolo que ya conocían.
La esmeralda con alas.
Pero debajo había algo nuevo.
Un conjunto de coordenadas.
Y una frase escrita a mano.
"La segunda llave duerme donde nace el sol."
El silencio llenó la habitación.
—Es una pista —susurró Sofía.
—Sí —respondió Alejandro.
—Pero también es una advertencia.
Valeria observó nuevamente las coordenadas.
Y algo llamó su atención.
Conocía ese lugar.
Lo había visto antes.
En una fotografía que encontró en la Bóveda 17.
Y entonces comprendió algo.
—Sé dónde está.
Todos la miraron.
—¿Dónde?
Valeria respiró profundamente.
Y pronunció el nombre.
—El Faro del Lago.
El mismo lugar donde encontraron el archivo negro.
El mismo lugar donde comenzó todo.
Y quizás...
El lugar donde encontrarían la segunda llave.
Continuará...
Editado: 22.06.2026