Corazones bajo fuego

Capítulo 41: El Medallón

El túnel parecía interminable.

Las gotas de agua caían desde el techo de piedra.

El eco de los pasos resonaba en la oscuridad.

Valeria corría junto a Diego.

Pero no podía dejar de pensar en una sola cosa.

El medallón.

¿Por qué el sucesor llevaba el símbolo de los Montemayor?

Aquello no tenía sentido.

Finalmente el grupo llegó al final del túnel.

Una salida oculta entre las montañas.

Todos respiraron aliviados.

Por unos segundos.

Porque Alejandro se detuvo de golpe.

—No...

Gabriel lo observó.

—¿Qué ocurre?

Alejandro parecía pálido.

—Conozco ese medallón.

El silencio fue inmediato.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Qué quieres decir?

Alejandro cerró los ojos.

Como si estuviera recordando algo que había intentado olvidar durante años.

—Solo existían dos.

—¿Dos?

—Uno era mío.

Valeria abrió los ojos.

—¿Y el otro?

Alejandro bajó lentamente la mirada.

—Se lo di a alguien hace mucho tiempo.

Nadie habló.

—¿A quién?

Alejandro tardó varios segundos en responder.

—A mi hermano.

El mundo pareció detenerse.

—¿Tu hermano? —preguntó Diego.

—Sí.

Valeria estaba completamente confundida.

—Nunca me hablaste de él.

—Porque todos creíamos que había muerto.

Lucía dio un paso adelante.

—¿Cómo se llamaba?

Alejandro tragó saliva.

—Tomás Montemayor.

Gabriel abrió los ojos.

—Eso es imposible.

—Lo sé.

Valeria sintió que las piernas le temblaban.

—¿Crees que el sucesor es él?

—No.

Alejandro negó lentamente.

—Tomás tendría más de setenta años.

Pero entonces comprendió algo.

Y su expresión cambió por completo.

—A menos que...

—¿A menos que qué?

—A menos que el medallón haya pasado a otra persona.

El corazón de Valeria comenzó a acelerarse.

Un descendiente.

Un heredero.

Alguien de la misma sangre.

Mientras tanto...

A varios kilómetros de allí.

El sucesor observaba el lago desde una colina.

La capucha seguía cubriendo su rostro.

Salvador permanecía detrás de él.

—¿Por qué no los detuvimos?

La figura sonrió.

—Porque aún no han llegado al lugar correcto.

—Tienen las dos llaves.

—Eso forma parte del plan.

Salvador parecía incómodo.

Algo poco común en él.

—El Arquitecto jamás me habló de esto.

La figura giró lentamente.

—Porque ni siquiera él conoce toda la verdad.

Por primera vez...

Salvador quedó completamente inmóvil.

—¿Qué?

—Proyecto Génesis comenzó antes que él.

El viento agitó la capa de la figura.

—Mucho antes.

En ese instante sacó un antiguo documento.

Un documento amarillento.

En la esquina superior aparecía una fecha.

1958

Y debajo un nombre.

PROYECTO GÉNESIS

El sucesor observó el documento.

Y sonrió.

—Pronto todos recordarán cómo empezó realmente esta historia.

Mientras tanto...

En las montañas.

Valeria observó las dos llaves.

La plateada.

Y la dorada.

Por primera vez estaban juntas.

Entonces ocurrió algo inesperado.

Las dos llaves comenzaron a emitir una tenue luz.

Una luz azul.

Todos quedaron inmóviles.

Y cuando las acercó...

Las llaves encajaron una con otra.

Formando una sola pieza.

Una pieza que ninguno había visto jamás.

Y en la superficie apareció una inscripción.

"Destino: Cámara Omega."

Debajo surgieron unas coordenadas.

Un lugar que ninguno esperaba.

Un lugar relacionado con la familia Montemayor.

Un lugar que llevaba décadas abandonado.

La Hacienda Montemayor.

El sitio donde comenzó la historia de la familia.

Y quizás...

El lugar donde terminaría.

Continuará...




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